INTERNACIONAL
la iniciativa cobra fuerza

Venezuela especula con una dolarización formal, bajo la tutela de EE.UU.

La dolarización formal en Venezuela es una fantasía recurrente que cobra fuerza, aún sin Nicolás Maduro. Adoptar la moneda estadounidense es tentador en un país con inflación elevada, aunque economistas consideran que la medida sería drástica, incluso bajo la tutela de EE.UU.

Oficializar el uso del dólar es visto por muchos venezolanos como una panacea tras años de recesión e inflación crónica.

“Deberían dolarizar el país. El bolívar aquí se está muriendo”, se resigna Javier Roa, un supervisor de colectivos de 67 años que a diario recauda enormes fajos de billetes de escaso valor. La moneda local quedó relegada a operaciones menores, como el pago del transporte público, después de una acelerada depreciación, tres devaluaciones desde 2008 y la eliminación de 14 ceros. Hoy, el billete de mayor denominación -500 bolívares- equivale apenas a un dólar al tipo de cambio oficial.

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Opción cercana. La dolarización formal es “atractiva” porque “tumba la inflación con rapidez”, estima el economista Asdrúbal Oliveros. El alza crónica de precios alcanzó un pico histórico del 130.000% en la cresta de una ola hiperinflacionaria de cuatro años que cerró en 2021.

Aunque a menor escala, la alta inflación persiste. El Banco Central de Venezuela (BCV) informó una variación anualizada del 611,9% en abril. Esto enciende el “deseo” del venezolano de “transitar a un sistema monetario que le permita subsistir y que no erosione el valor de la moneda”, señala el economista Leonardo Vera, de la Universidad Metropolitana.

En Venezuela existe una dolarización parcial de hecho que Maduro, había descripto como una “válvula de escape”. Dos meses antes de su caída, Delcy Rodríguez, defendió la “soberanía monetaria” y afirmó que el “bolívar es fundamental”.

No obstante, es “problemática” para la diversificación de la economía y el crecimiento a largo plazo, explica Vera.

Solución “extrema”. El dólar se instaló informalmente en Venezolanos desde 2019 tras flexibilizaciones de un control cambiario que lo proscribió durante 15 años.

Pero con una dolarización formal se elimina la política monetaria y queda la fiscal. “Tienes dos brazos, amputas uno”, explica Hermes Pérez, economista especializado en instituciones financieras. “Es una solución extrema”, asegura, que implica reformas constitucionales y legislativas.

Vera lo considera “difícil”, pero “no imposible”. Puede darse cuando el Banco Central “tenga suficientes reservas en dólares en efectivo y pueda hacer ese canje de los bolívares por los dólares”.

Oficializar “un sistema bimonetario es más factible a corto plazo”, sostiene Pérez.

Un dólar oficial y otro paralelo coexisten con una brecha cercana al 25%, que varía diariamente e inquieta a quienes se refugian en el billete verde como único ahorro. Quien los tiene “prefiere atesorarlos”, según Vera.

En las calles desaparecen de a poco. En marzo se contabilizaron 3.986 millones de dólares circulantes frente a los 4.396 millones en noviembre, según Oliveros.