ITAIPAVA.- Brasil continuaba este martes contando muertos y rescatando sobrevivientes, mientras sistematiza un registro de desaparecidos y fortalece las operaciones de ayuda en las regiones devastadas hace una semana por lluvias torrenciales y deslizamientos de lodo. De acuerdo con el último boletín divulgado por la Defensa Civil de Rio de Janeiro, el total de víctimas fatales ascendía al final de la tarde del martes a 702 personas. El mayor número de muertos se registró en el distrito de Nova Friburgo, en la región montañosa próxima a Rio de Janeiro, con 335 decesos.
Teresópolis (a unos 100km), otra de las ciudades arrasadas por las avalanchas de lodo, agua, piedras y vegetación, cuenta 285 víctimas fatales, al tiempo que en la vecina Petrópolis ese total era de 62. En el municipio de Sumidouro se registraron 20 muertes por el desastre.
Este martes, además, marcó el inicio de las tareas de sistematización de las informaciones disponibles en los municipios afectados sobre personas desaparecidas, números que cambian todo el tiempo a medida que son hallados nuevos cuerpos o sobrevivientes.
Un vocero de la municipalidad de Petrópolis, por ejemplo, informó a la AFP en la mañana que había en esa ciudad al menos 177 personas desaparecidas, aunque al promediar la tarde ese número se había reducido a 151, ya que varios cuerpos fueron identificados y otras personas fueron halladas con vida.
En Nova Friburgo, el número de personas por el momento consideradas desaparecidas asciende a 100; en Petrópolis hay 26 personas en esa situación y cinco con paradero desconocido en Sumidouro. De acuerdo con la Defensa Civil, en Nova Friburgo, Teresópolis y Petrópolis hay poco más de 13.800 personas sin techo, muchas de ellas aún hacinadas en gimnasios y espacios públicos en espera de socorro.
En el distrito de Itaipava, que forma parte del municipio de Petrópolis y donde fue instalada una base de operaciones desde donde salen los helicópteros civiles y militares en vuelos de rescate, las actividades se mantenían en nivel máximo este martes. Una semana después de la tragedia, los helicópteros son utilizados para llevar comida, agua y medicamentos a familias o comunidades enteras que continúan aisladas, ya que todos los caminos resultaron destruidos. Esos vuelos también traen a Itaipava a ancianos y niños, para recibir atención médica.
"Continuamos sacando personas de esas áreas", dijo a AFP el comandante del II cuerpo de la Fuerza Aérea, responsable de los rescates con helicópteros, Luis Antonio Pinto. En las carreteras que unían los municipios de Petrópolis, Teresópolis y Nova Friburgo casi no se ven automóviles, aunque era posible ver a los helicópteros operando en toda la zona. Ante la magnitud del desastre, las fuerzas armadas ya tienen 700 hombres actuando en toda la zona, con una docena de helicópteros, equipos pesados para reabrir caminos y varios puentes flotantes. A esto se suman unos 800 hombres de los cuerpos de Bomberos, Defensa Civil y voluntarios de la Cruz Roja. El gobierno federal prometió una ayuda general del orden de los 450 millones de dólares, y 60 millones ya fueron desembolsados inmediatamente. El gobierno pretende adoptar para 2014 un nuevo sistema de alertas y prevención de desastres naturales, para reducir en 80% el número de víctimas.
"Jamás voy a volver a vivir allí, la muerte estará siempre en ese lugar", aseguraba un habitante de Itaipava. "Murieron mis amigos de la infancia, no quiero volver a vivir allí", añadió Roberto Fabiano Augusto 'Biano' a la AFP, luego de viajar en helicóptero desde su vivienda a un centro de asistencia a los miles de damnificados.
El miércoles de la semana pasada, un gigantesco torrente de agua, piedras, árboles y lodo invadió la casa de Biano, en el Valle de Cuiabá, un barrio de Itaipava donde más de 50 personas fallecieron. Su familia se salvó, pero muchos de sus vecinos no sobrevivieron a la tragedia. A su alrededor, los helicópteros se suceden en idas y venidas, peinando la zona en busca de supervivientes y dejando bomberos, comida y material de primeros auxilios en áreas aisladas.
"Hay todavía al menos diez áreas aisladas, son poblaciones que tienen desde 500 habitantes hasta varios miles", explica a la AFP el comandante Luis Antonio Pinto Machado, responsable de las operaciones de rescate aéreo. "Continuamos sacando a personas de esas áreas" cuyos accesos por carretera fueron totalmente destruídos por los temporales de hace una semana, cuenta el comandante.
Millonarios chalés, mansiones con piscina y campo de tenis y lujosos hoteles, modestas casas de clase media y los barrios más pobres de estas bucólicas sierras pagaron con el mismo precio la furia de la montaña que se desató tras una torrencial lluvia, el miércoles hace una semana, y que se ha cobrado la vida de 702 personas.
El helicóptero llega a la población de Santa Rita. Una niña de unos 10 años acompañada de un adulto hace señales al helicóptero pidiendo ayuda. Los bomberos descienden para prestar auxilio. La Aeronáutica deja comida y material de primeros auxilios. Muchos de los habitantes de esa población son evacuados. Pero no todos quieren irse. Algunos prefieren quedarse a salvaguardar lo poco que quedó de sus casas.
Fuente: AFP