Una nueva trama financiera puso en alerta a los investigadores que siguen la ruta del dinero de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Según revelaron documentos bancarios de Estados Unidos, se habrían detectado 17 transferencias mensuales por un total de 340.000 dólares que podrían conectar las arcas del fútbol con el entorno de una figura mística cercana a Claudio "Chiqui" Tapia. Apuntan a que el dinero podría haber salido de TourProdEnter LLC (la empresa de Javier Faroni encargada de recaudar los ingresos de la Selección en el exterior) y tuvo como destino una cuenta en Atlanta, Georgia, vinculada a la familia de José Almaraz, un hombre señalado en el ambiente como el "guía espiritual" de la dirigencia.
Los reportes indican que los giros, de 20.000 dólares cada uno, habrían comenzaron en mayo de 2024 y fueron recibidos por Alejandro Almaraz. El dato que encendió las alarmas es la dirección postal del beneficiario: coincide con la sede del "Passion Soccer Club", una academia de fútbol que se presenta como franquicia oficial de la AFA en Estados Unidos y que es dirigida por su padre, José. Este último personaje, conocido por su estrecha amistad con Tapia, acompañó al plantel en torneos clave como la Copa América y el Mundial de Qatar, donde se le atribuye un rol vinculado al manejo de "energías" y cábalas.

La hipótesis que maneja la investigación sugiere una posible triangulación de fondos. La empresa de Faroni, que por contrato retiene el 30% de los negocios internacionales de la AFA, habría derivado estos pagos sistemáticos hacia el hijo del "Brujo". Alejandro, quien tuvo un paso como futbolista por Barracas Central, vivía en Estados Unidos con perfil bajo hasta que su nombre apareció en estos movimientos financieros. La Justicia intenta determinar qué justificación existe para semejante flujo de dinero hacia una cuenta particular.
Este hallazgo no sería un hecho aislado, sino parte de un esquema mayor de movimientos de divisas que está bajo la lupa. Las transferencias a los Almaraz se sumarían a otros giros millonarios hacia sociedades en Miami que, según las denuncias, carecen de estructura operativa o empleados, y al financiamiento de la compra de un club en el ascenso italiano, el Perugia. La sospecha es que la estructura comercial montada fuera del país podría estar utilizándose para derivar recursos generados por la Selección hacia destinos que poco tienen que ver con el fomento del deporte nacional.

Hasta el momento, no hubo explicaciones oficiales sobre por qué la empresa que gestiona los sponsors y amistosos de la Selección le pagaría una mensualidad en dólares al hijo del amigo de Tapia. El silencio de los involucrados y la falta de respuestas en los teléfonos alimentan las sospechas de los investigadores, que buscan esclarecer si estos pagos corresponden a servicios reales o si se trata de un mecanismo de retorno financiero disfrazado de asesoría.
La tarjeta corporativa y una mansión de lujo
Mientras se investigan los giros en el norte, en Buenos Aires la causa por la mansión de Pilar sumó un capítulo decisivo. El juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky rechazó apartarse del expediente y ratificó que el "epicentro" del presunto lavado de dinero es la propia AFA. La prueba que sostiene esta afirmación es una tarjeta de crédito American Express corporativa de la institución, que habría sido utilizada sistemáticamente por Luciano Pantano, el hombre que figura en los papeles como dueño de la propiedad tasada en más de 20 millones de dólares.
Según la resolución judicial, esa tarjeta registra consumos mensuales promedio de 50 millones de pesos, destinados a cubrir gastos y servicios de la lujosa finca de Villa Rosa, que cuenta con helipuerto y una flota de autos de alta gama. Para el magistrado, el hecho de que una cuenta de la AFA pague los gastos de un particular que actúa como presunto testaferro es el indicio más fuerte de que el dinero para adquirir y mantener esos bienes podría haber salido de la sede de la calle Viamonte.
De esta manera, la Justicia busca cerrar el cerco sobre el origen de los fondos. Al conectar los gastos de la tarjeta corporativa con la titularidad dudosa de la mansión y los vehículos de colección, la investigación apunta a demostrar que el patrimonio real pertenece a las autoridades del fútbol argentino y no al monotributista que firmó la escritura
TC