La investigación por la muerte de Narela Barreto, la joven argentina hallada sin vida en Los Ángeles, avanza con más preguntas que certezas. A una semana del hallazgo del cuerpo, la familia accedió a información limitada del examen forense y volvió a exigir precisiones sobre las circunstancias del deceso, mientras las autoridades estadounidenses mantienen hermetismo sobre la causa.
Según pudo saber el entorno de la víctima, la autopsia preliminar no arrojó evidencias de heridas externas, golpes ni indicios de abuso. Ese dato, aunque relevante, no permitió confirmar ni descartar un homicidio, posibilidad que inicialmente había sido comunicada a la familia. El informe definitivo aún no fue entregado y resta conocer el resultado del análisis toxicológico, clave para reconstruir las horas previas a la muerte.

La falta de información oficial es uno de los principales reclamos. Familiares aseguran que la comunicación con la Policía de Los Ángeles y con los investigadores es mínima, pese a los reiterados pedidos formales para conocer el estado del expediente, las hipótesis en evaluación y si existen sospechosos.
En paralelo, ya finalizados los estudios forenses, las autoridades liberaron el cuerpo para su repatriación a la Argentina. El traslado a Buenos Aires tuvo un costo de 9.000 dólares, monto que pudo cubrirse gracias a una colecta organizada en redes sociales. Los restos serán velados en el conurbano bonaerense.
Qué le pasó a Narela Barreto
Narela Barreto tenía 27 años y había viajado a Estados Unidos en junio de 2024. Tras asistir al casamiento de una amiga, decidió quedarse en Los Ángeles para trabajar. Fue vista por última vez el 23 de enero: estuvo una semana desaparecida hasta que su cuerpo fue encontrado en la vía pública, a cinco cuadras de su departamento. Los investigadores estiman que habría fallecido el mismo día en que se perdió contacto con ella.
La noticia del hallazgo llegó a su familia en el momento más duro: su padre se enteró de la muerte apenas aterrizó en California, adonde había viajado para participar de la búsqueda. Desde entonces, insiste en conocer qué ocurrió y en que se esclarezca el caso.
A siete días del hecho, no hay una causa de muerte confirmada, no se informaron líneas investigativas ni se comunicaron avances judiciales. El resultado toxicológico y el informe final de la autopsia aparecen como las próximas piezas clave para determinar si la joven fue víctima de un crimen o si existieron otros factores que expliquen su fallecimiento.
LB/ML