La relación entre el movimiento sindical y el Partido Laborista continúa siendo un componente central de la política británica, aunque su influencia se ha debilitado durante las últimas décadas. “La relación del laborismo con los sindicatos es prácticamente una relación simbiótica o siempre lo fue”, explicó Marcelo Justo, en Ronda de Corresponsales (RDC) por +perfil, quien señaló que esa relación “se ha ido debilitando en los últimos 30 años”.
Sin embargo, el periodista destacó que los sindicatos “todavía existen y todavía siguen siendo un poder dentro de todas las naciones” y que, particularmente en Reino Unido, “la relación sigue siendo fuerte y sigue teniendo vaivenes”.
El congreso anual terminó con una intervención del Gobierno que recibió una importante ovación de los sindicatos, después de un período de disconformidad con la gestión laborista anterior. “Recibió una ovación bastante notable de todos los sindicatos”, relató Justo, quien contrastó ese escenario con la evolución política reciente del laborismo: “Con Andy Burnham está ocurriendo exactamente lo contrario, Andy Burnham de alguna manera ha revitalizado al Partido Laborista”.
No obstante, advirtió que el nuevo Gobierno todavía tiene por delante sus principales desafíos políticos. “Los grandes hechos políticos están más bien a futuro”, sostuvo.
Presupuesto, impuestos y reclamos sindicales
Uno de los principales temas planteados durante el congreso fue el próximo presupuesto británico y la situación de las cuentas públicas. Justo destacó la importancia que tiene este debate en Reino Unido y su impacto en la agenda mediática. “Acá es un tema que se discute con meses de antelación, que produce titulares, produce portadas”, explicó.
El presupuesto, cuya presentación está prevista para el 28 de octubre, se discute en un contexto marcado por el déficit, las cuentas públicas y el aumento del costo del financiamiento estatal. “Se viene una época como muy dura”, afirmó Justo.
Frente a este escenario, los sindicatos reclamaron al Gobierno medidas concretas de recaudación, entre ellas impuestos sobre la riqueza, los bancos y las empresas energéticas. “Los sindicatos hicieron sentir hoy su presión pidiendo que haya un impuesto a la riqueza, pidiendo que haya un impuesto a los bancos”, señaló.
También reclamaron “un impuesto a las energéticas por las ganancias extraordinarias”. Justo explicó que esas ganancias se consideran extraordinarias cuando “no se producen porque el sector específico haya hecho enormes avances en términos de productividad, sino por circunstancias externas que los han favorecido enormemente”.