La situación en Ceuta continúa escalando y suma nuevas dimensiones, con una investigación judicial que puso bajo la lupa a funcionarios de distintos niveles del Gobierno español por su actuación durante la crisis migratoria. La Justicia busca determinar no solo si existieron advertencias previas, sino también qué medidas se tomaron frente a la situación.
En la Ronda de Corresponsales (RDC) por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, el periodista Marcelo Molina analizó las derivaciones judiciales, políticas y diplomáticas del conflicto. “Tiene todos los componentes y todos los días se agregan como capas geológicas a cada uno de esos puntos”, explicó al describir el escenario.
La investigación judicial y el conflicto político
Según detalló Molina, la Audiencia Nacional citó al titular del Comando Conjunto, al presidente de Ceuta, al jefe de gabinete y al delegado del Gobierno. La investigación ya no se concentra únicamente en determinar si existieron advertencias previas, sino también en establecer por qué no se tomaron medidas.
“La jueza estableció hasta ocho delitos que podría imputar incluido incluso el homicidio por los 143 muertos en la playa”, señaló el periodista.
A esto se sumó la decisión judicial de suspender el traslado y la reubicación de migrantes en el puerto. La medida también llegó al Congreso español, donde la oposición cuestionó al Gobierno de Pedro Sánchez y reclamó explicaciones sobre su relación con Marruecos y la gestión de la crisis.
“La respuesta de Sánchez fue un decálogo de buenos datos y buena información de consultoras económicas sobre el futuro de España, o sea, no respondió nada”, afirmó Molina.
Unión Europea, Marruecos y el futuro de la política migratoria
La crisis también adquirió una dimensión europea. Ursula von der Leyen respaldó públicamente a España y afirmó que Ceuta es parte de España y de Europa. Además, se planteó la posibilidad de desarrollar nuevas herramientas comunitarias frente a situaciones migratorias.
Molina explicó que los procedimientos migratorios habituales pueden ser extremadamente prolongados. “Todo eso puede llevar un año. Imagínate hacer eso por 80.000 personas, sería imposible”, sostuvo.
En paralelo, Marruecos comenzó a responder diplomáticamente ante la eventual reacción de las instituciones europeas. Según Molina, el país envió cartas a eurodiputados para defender su posición, mientras los medios marroquíes elevaron el tono de sus críticas hacia Europa. “Están absolutamente dispuestos a recibir a los migrantes. Esto es lo que dicen”, relató.
Sin embargo, el periodista remarcó que todavía permanecen unos 60 migrantes con expedientes concluidos para regresar a Marruecos que no pudieron concretar su reingreso. “Se espera una contraofensiva probablemente de Marruecos una vez que el Parlamento Europeo emita algún tipo de señal”, concluyó.