La crisis migratoria en Ceuta atraviesa su día 21 y suma nuevos episodios. Según explicó Marcelo Molina en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, las fuerzas policiales desalojaron de una playa a unos 4.000 migrantes que habían levantado refugios precarios. Sin embargo, el operativo encontró un nuevo obstáculo: "Las carpas las habían armado ayer, hubo mucho viento y cayeron todas".
El problema provocó demoras y desorganización. "Finalmente 500 volvieron y ahora se están reinstalando en la playa que había sido desalojada por la mañana", relató el periodista. Mientras tanto, Europa volvió a reclamar el retorno de los migrantes y el Gobierno español trabaja en el traslado a la península de unas 500 niñas.
Narcolanchas e influencers: las nuevas incógnitas de la migración
La situación también profundiza el enfrentamiento político entre el oficialismo y la oposición. "Todos los días se agrega una capa nueva", resumió Molina al describir una crisis que combina inmigración, presión europea y disputas internas.
Uno de los episodios que más impactó a la opinión pública ocurrió en una cala de Cartagena, Murcia. Una embarcación de gran potencia llegó a una playa repleta de turistas y desembarcó a 62 personas, aparentemente procedentes de Argelia. "Había 62 personas que bajaron aparentemente provenientes de Argelia ante la sorpresa y la incredulidad de toda la gente que estaba ahí pasando el día", contó Molina. El grupo estaba integrado por 45 hombres, dos mujeres y 15 menores.
El periodista explicó que las autoridades investigan la posible intervención de mafias: "Las narcolanchas ya no solo trasladan droga, sino que ahora también trasladan migrantes". Según señaló, estos viajes podrían costar entre 6.000 y 10.000 euros por persona.
Las embarcaciones utilizadas son especialmente veloces: "Estamos hablando de cuatro motores fuera de borda hiperpotentes y de hecho cuando la Guardia Civil los quiere perseguir, generalmente no puede alcanzarlos".
Otro caso que generó controversia es el de Wafae Atif, una mujer marroquí de 28 años que relató ante medios españoles que había escapado de la desigualdad de género y las restricciones familiares. Sin embargo, sus antiguas redes sociales mostraban viajes internacionales, restaurantes y vehículos de lujo.
"La duda es, ¿qué hacía esa chica ahí?", planteó Molina. Y agregó que existen distintas hipótesis sobre su presencia: "Para algunos puede ser parte de un servicio de inteligencia, para otros simplemente es una influencer".
Por ahora, concluyó, "es una incógnita que todavía está abierta" y forma parte de un fenómeno que las autoridades españolas intentan descifrar.