La expansión de la inteligencia artificial vuelve a abrir interrogantes sobre sus posibles usos, especialmente cuando se trata de tecnologías con aplicaciones tanto legítimas como potencialmente peligrosas. El debate alcanza también a los vehículos autónomos y a la posibilidad de que estos sistemas recopilen información, condicionen movimientos y reduzcan el anonimato en los espacios públicos.
En Ronda de Corresponsales (RDC) por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, el periodista Marcelo Molina analizó una reciente alerta vinculada con Anthropic y el uso de sus modelos. Además, planteó los riesgos asociados a los vehículos autónomos y vinculó estas tecnologías con sistemas de vigilancia, control social y dinero digital.
Inteligencia artificial y tecnologías de doble uso
“Acá, a ver, lo estoy leyendo en este momento que acaba de salir. Dice que lo usaron, no puede determinar los científicos que lo usaron si tenían intención legítima o maliciosa, porque la investigación biológica es de doble uso”, explicó Marcelo Molina.
El periodista remarcó que una misma tecnología puede tener aplicaciones beneficiosas o representar un riesgo. “Puede ser que haya podido servir para hacer vacunas o avances médicos, pero también para crear patógenos peligrosos”, señaló. Y añadió: “Por lo tanto, decidieron abortarlo ellos”.
Vehículos autónomos y vigilancia tecnológica
El avance de los vehículos autónomos también plantea nuevos interrogantes sobre privacidad, seguridad y control. Para Marcelo Molina, el problema excede la posibilidad de que un automóvil se conduzca sin intervención humana.
“El tema que enseguida salieron de muchos sectores a hablar sobre los peligros que esto tiene, como todos estos sistemas que se nos meten adentro de nuestra vida. Y realmente cuando te pones a ver las implicancias que puede tener, realmente son graves”, sostuvo.
Uno de los principales riesgos, según su análisis, es la pérdida de privacidad en los espacios públicos. “Más allá de los errores o fallas que pueda tener el sistema, sería el fin del anonimato en el espacio público”, advirtió.
Marcelo Molina planteó además que el automóvil podría transformarse en una herramienta permanente de recopilación de información: “El coche ya no va a ser un medio de transporte, sino un instrumento recolector de datos. Vas a entregar permanentemente información a alguien”.
También cuestionó las consecuencias sobre la autonomía de los propietarios. “Si el sistema tiene el poder de frenar el coche, también va a poder detenerlo”, afirmó.
Del auto conectado al control social
El periodista llevó el análisis un paso más allá al advertir sobre la posibilidad de restringir los movimientos mediante sistemas automatizados. “Si alguien baja una palanca, directamente ya ese auto no va a andar más”, sostuvo Marcelo Molina, quien también alertó sobre los denominados cierres perimetrales automatizados. “Si automáticamente te programan que tu auto no puede salir de determinado radio o determinado lugar, no vas a poder hacerlo”, explicó.
En ese contexto, vinculó estas tecnologías con modelos de control social y con el debate sobre el dinero digital: “Y en eso empieza a emparentarse mucho con el sistema de control social que existe en China”, afirmó. Sobre el euro digital, agregó: “En determinado momento, si ellos quieren que vos gastes tu dinero en determinada zona, no lo vas a poder gastar”.