La economía argentina muestra diferencias cada vez más marcadas entre actividades. Mientras la explotación de minas y canteras mantiene un desempeño favorable, la industria manufacturera registró en julio una caída interanual del 5%, de acuerdo con el INDEC. En ese escenario, Guido Zack, director de Economía de Fundar, y Fausto Spotorno discutieron hasta qué punto los sectores exportadores pueden impulsar al resto de la actividad.
“Yo creo que está partida la economía argentina, que es otra cosa”, sostuvo Zack al diferenciar el escenario actual de la idea de una economía que simplemente avanza a “dos velocidades”. En su diagnóstico, “hidrocarburos, minería crecen fuerte y van a seguir creciendo fuerte”, mientras la construcción podría mejorar, aunque “de un piso muy bajo”.
Industria y comercio, del otro lado
“En industria y comercio no parece haber perspectivas de recuperación”, planteó Zack al enumerar los problemas que observa en las actividades vinculadas con el mercado interno. Entre ellos mencionó el financiamiento, la presión tributaria, los costos logísticos, la menor obra pública, el nivel del tipo de cambio y la competencia importada.
El INDEC mostró durante 2026 esa disparidad en distintos momentos: en febrero, por ejemplo, minas y canteras creció 9,9% interanual, mientras la industria cayó 8,7% y el comercio 7%. “Yo creo que está partida la economía argentina”, insistió Zack sobre una estructura donde las ramas no reaccionan de manera uniforme.
Apertura comercial y condiciones para competir
“Yo no temo la apertura, pero no me abran la economía con la cancha inclinada a favor del extranjero”, reprodujo Zack sobre los reclamos que escucha entre empresarios. Según explicó, las compañías argentinas enfrentan costos financieros, tributarios y logísticos que pueden ser superiores a los de competidores del exterior.
“No me abran la economía con la cancha inclinada”, remarcó el economista, al sostener que parte del sector privado no cuestiona necesariamente una mayor apertura, sino las condiciones bajo las cuales debe competir con bienes importados.
El RIGI y el desafío de sumar proveedores
“Tenemos una locomotora, a una locomotora hay que engancharle vagones”, graficó Zack al referirse a los grandes proyectos de inversión. Su planteo es que Vaca Muerta, la minería y otras actividades exportadoras pueden actuar como motores, pero el impacto será limitado si no incorporan suficientemente a proveedores nacionales.
Zack cuestionó que el RIGI no genere, a su entender, una integración local suficiente. La normativa sí exige un plan de desarrollo de proveedores y un compromiso mínimo del 20% del monto destinado a bienes y obras locales, siempre que exista oferta disponible en condiciones competitivas. “Hay que engancharle vagones”, sostuvo sobre la necesidad de profundizar esos encadenamientos.
Spotorno y un derrame que puede ser lento
“No es imposible, pero es lento, que no es lo mismo”, respondió Fausto Spotorno sobre la posibilidad de que la expansión de los sectores exportadores termine alcanzando a las actividades tradicionales. Para el economista, las herramientas fiscales y monetarias disponibles tienen límites y cualquier reducción tributaria obliga a definir cómo compensar la menor recaudación.
“En algún lugar se te frena la economía”, afirmó Spotorno al explicar esas restricciones. También descartó que una modificación cambiaria garantice por sí sola una mejora sostenible: “Por ahí ganás volatilidad y no necesariamente ganás tipo de cambio real”.
El crédito como límite para la reconversión
“Yo creo que el año que viene va a estar mejor que este año, pero es chico, no vas a tener grande este tipo de crédito”, anticipó Spotorno. En su análisis, un sistema financiero de mayor tamaño permitiría que las empresas inviertan, se adapten a nuevas condiciones de competencia y se integren con mayor rapidez a los sectores en expansión.
“Sin crédito, sin capacidad de apalancar la economía, es muy difícil reordenar la economía rápidamente”, sostuvo. Por eso, aunque proyectó que “los sectores exportadores, de a poco, van a ir empujando, van a ir acarreando sectores más tradicionales”, consideró que ese proceso será gradual y dependerá de la capacidad de las empresas para financiar la reconversión.