Luis Secco, economista y director de Perspectiv@s Económicas, analizó el escenario de la economía argentina y advirtió que uno de los principales obstáculos para la recuperación de la actividad está en las expectativas. En una nueva edición de Ronda de Economistas, conducida por Fernando Meaños en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, señaló que todavía persisten factores que mantienen cautelosas a empresas y consumidores.
El economista puso el foco en la elevada capacidad ociosa de la industria, la demora en la corrección de precios relativos y la persistencia del cepo y de tarifas que todavía no reflejan completamente sus costos. Para Secco, el Gobierno logró avanzar rápidamente en el ajuste fiscal, pero no completó otros cambios necesarios para generar una mejora sostenida de la actividad.
El desafío de cambiar las expectativas
Secco consideró que aumentar la oferta de crédito no alcanza por sí solo para reactivar la economía. La clave, según su análisis, está en lograr que empresas y consumidores tengan incentivos para tomar financiamiento y volver a invertir.
El economista planteó que existe una percepción extendida de que en algún momento podría producirse una corrección cambiaria, lo que desalienta el endeudamiento en dólares. A eso se suma la incertidumbre sobre el rumbo de la economía y la tendencia a postergar decisiones.
"Al Gobierno le ha costado mucho, realmente mucho, y le sigue costando generar un clic de las expectativas", sostuvo Secco.
En ese contexto, advirtió que la espera también tiene un costo para quienes postergan inversiones o decisiones de consumo. "No es que la espera es gratis", remarcó.
Capacidad ociosa y una recuperación que todavía no llega
El análisis se da en un escenario de fuerte capacidad ociosa industrial. Según los datos mencionados durante el programa, la utilización de la capacidad instalada se encuentra en torno al 59%, con algunos sectores todavía muy por debajo de ese nivel.
Para Secco, esta situación muestra que el problema no es únicamente financiero. La recuperación requiere que la demanda vuelva a movilizar a sectores como la industria y la construcción, que continúan rezagados.
El economista también señaló que las expectativas no cambiaron completamente pese a la mejora de algunas variables macroeconómicas. Una parte de los agentes económicos, según describió, comenzó a adoptar una estrategia de espera de cara a las próximas elecciones.
"Empezó a escuchar ahora de manera recurrente más gente que te dice, bueno, vamos a esperar", explicó. Para Secco, esa conducta puede retrasar decisiones económicas que resultan necesarias para acelerar la recuperación.
Cepo, tarifas y precios relativos todavía pendientes
Secco cuestionó que todavía existan elementos del esquema económico que no fueron completamente corregidos. Entre ellos mencionó el cepo cambiario y las tarifas, además de otros precios relevantes para el funcionamiento de la economía.
"Todavía está pendiente una corrección de precios relativos", sostuvo. En su opinión, esa situación también contribuye a explicar la persistencia de cierta inercia inflacionaria.
El economista destacó que el Gobierno avanzó con rapidez en el ajuste fiscal, pero consideró que otros cambios estructurales todavía no se completaron. "Hizo muy rápido el ajuste fiscal, pero los otros ajustes que eran claves para darle futuro a la economía, no se terminaron", afirmó.
Dentro de esos desafíos también ubicó la cuestión impositiva. La presión tributaria, según su planteo, aparece como otro de los factores que las empresas esperan que el Gobierno pueda modificar para mejorar las condiciones de producción.
El problema de las tarifas y el impacto de la guerra
Al referirse a las tarifas, Secco sostuvo que una corrección más rápida podría haber dejado a la economía en una posición diferente frente a los shocks externos. La demora en el retiro de subsidios terminó generando una mayor distancia entre lo que pagan los consumidores y los costos.
"Si lo hubieran hecho, estaríamos mejor", afirmó al analizar el ritmo de actualización tarifaria. También vinculó el escenario actual con el impacto de la guerra del Golfo, que modificó las condiciones energéticas.
Para Secco, los cambios externos son difíciles de anticipar, pero eso no elimina la necesidad de avanzar cuando existe una oportunidad para corregir los desequilibrios. "Cuando tuviste que poder hacerlo, no lo hiciste", cuestionó.
La distancia entre el discurso oficial y la realidad percibida
Uno de los principales cuestionamientos del economista estuvo dirigido al modo en que el Gobierno comunica los resultados de su gestión. Según su análisis, un discurso excesivamente triunfalista puede perder eficacia cuando no coincide con la percepción de empresas y consumidores.
"La distancia que hay entre el discurso épico triunfal de que hicimos todo y por qué no nos creen (...) cuanto más se distancia de la realidad percibida, lleva a que sea menos efectivo el gobierno a cambiar las expectativas", sostuvo.
Para Secco, esa brecha puede convertirse en un círculo difícil de romper: mientras el Gobierno intenta transmitir una mejora económica, las empresas y los consumidores continúan esperando señales concretas antes de tomar decisiones.
El desafío, entonces, pasa por encontrar herramientas capaces de modificar el clima económico y recuperar la confianza. "No tienen muchos instrumentos para forzar ese cambio sobre las expectativas", advirtió.
En ese escenario, Secco planteó que el Gobierno debería modificar el tono de su comunicación y concentrarse en explicar de qué manera las medidas pueden mejorar las condiciones futuras. "Tiene que seguir tratando de desmorigerar un poco esa épica triunfal y tratar de afectar esa expectativa, explicando bien por qué va a ser mejor el futuro y no simplemente diciendo, créanme porque yo lo digo", concluyó.