El periodista, Norman Powell, durante su participación en Ronda de Corresponsales (RDC) por +Perfil, analizó que las preocupaciones por la seguridad de la inteligencia artificial (IA) comenzaron a impactar en los mercados financieros y reavivaron el debate sobre los riesgos que supone el avance acelerado de esta tecnología.
Powell puso el foco en una de las principales preocupaciones: el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial que podrían escapar del control humano. “También ha dicho que la inteligencia artificial ya está fuera de control, es decir, que se manejan estos, yo lo llamo bichos, no corresponde, pero estos bichos se manejan entre sí y crean su propio mundo paralelo”, planteó.
El riesgo de una tecnología capaz de alterar la humanidad
La discusión ya no se limita al impacto económico o laboral de la inteligencia artificial. Según Powell, el problema puede alcanzar dimensiones mucho mayores y afectar la estabilidad de sistemas esenciales: “Uno puede imaginarse, después de haber leído Asimov, todas las novelas distópicas de Orwell, en fin, el mundo feliz, uno puede imaginarse cualquier cosa, pero realmente llama la atención que no haya consenso en esto”.
Para el periodista, uno de los principales obstáculos para establecer límites está relacionado con los intereses económicos: “¿Por qué? Porque privilegian el negocio, ¿no es cierto?”.
Sin embargo, Powell advirtió sobre consecuencias potencialmente graves: “Pero al margen de privilegiar el negocio, aquí realmente está en juego, de pronto, uno de estas empresas puede provocar una guerra o un descalabro energético, caídas de sistemas, qué sé yo, no sé, revelación de datos, y realmente alterar el curso de la humanidad”.
Una renuncia que encendió las alarmas
Otro episodio que, según desarrolló, puso en evidencia la preocupación dentro de la propia industria fue la renuncia de un joven científico de Anthropic. “Ese es el dato, un muchacho de 27 años que dijo yo renuncio porque esto es un peligro”, afirmó Powell en +Perfil, al referirse a la decisión del especialista y a la reacción posterior dentro del sector.
El debate sobre los límites de la inteligencia artificial se produce mientras las empresas tecnológicas continúan compitiendo por desarrollar sistemas cada vez más potentes. Para Powell, el escenario plantea una pregunta que todavía no tiene una respuesta clara: “Hay mucha gente que se toma la cabeza con las manos, ¿y ahora qué? ¿Cómo hacemos para evitar algo que podría ser catastrófico?”.