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MODO FONTEVECCHIA
Después del ajuste

Camilo Tiscornia es optimista sobre la economía del segundo semestre y 2027

El economista sostuvo que existen “chances razonables” para llegar al año electoral “en mejor forma”. También advirtió que el escenario político dependerá de que “la economía muestre mejores resultados”.

Camilo Tiscornia
Camilo Tiscornia | Prensa

Camilo Tiscornia proyectó un panorama más favorable para la economía argentina en la segunda mitad del año y hacia 2027 en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). Para el economista existen “chances razonables” de recuperación y afirmó que “la clave es que se recupere la confianza y bajen las expectativas de devaluación y de inflación para que baje la tasa de interés”. Según planteó, ese escenario podría fortalecer el crédito, el consumo y mejorar el clima económico de cara al próximo proceso electoral. "Sería muy importante que la economía mostrara mejores resultados", remarcó.

Camilo Tiscornia es licenciado en Economía por la Universidad Católica Argentina, con una maestría en Economía por la Universidad Torcuato Di Tella, especializado en análisis macroeconómico. Actualmente se desempeña como director en CIT Asesores Económicos, empresa que provee asesoramiento sobre las principales economías latinoamericanas. Cuenta con más de 20 años de trayectoria como profesor de Macroeconomía, Economía Monetaria y Economía Argentina en la Universidad Católica Argentina y dicta clases también en la UCEMA. Además, se desempeñó como gerente de análisis macroeconómico en el Banco Central de la República Argentina.

Primero una pregunta sobre la morosidad, que se está estabilizando, que subió creo que medio por ciento. ¿Cuál es su visión respecto del grado de preocupación que tiene este crecimiento de la morosidad?

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Es un tema complejo que lleva tiempo también de resolverse. Yo creo que este es un resabio que quedó de la suba de tasas del año pasado, que fue muy fuerte en la previa de las elecciones. Hoy en día las tasas afortunadamente son más bajas, pero resolver eso va a requerir un esfuerzo de refinanciación por parte de los bancos. No va a ser un proceso rápido, definitivamente.

¿Qué indica eso respecto del plan económico? ¿Es un síntoma? ¿Es algo que va más allá de la cuestión puntual? ¿Entiende a la propia situación de los bancos y habla más de la situación económica en general?

Si miramos para atrás, justamente refleja las consecuencias de lo que es la tensión política. Y la reacción habitual de los argentinos de comprar dólares ante esa incertidumbre política, que tiene como consecuencia la disparada de las tasas de interés y que termina provocando estos efectos más duraderos, por más que después las tasas bajen. Ahora, mirando para adelante, eso lo que hace es condicionar la recuperación del crédito y también del consumo, hasta que esa morosidad no se reduzca un poco.

Viví en Brasil en dos épocas distintas. Brasil es un país que está infinitamente más bancarizado que la Argentina; inclusive previo a la existencia de celulares la gente pagaba con cheques hasta el más mínimo consumo, y me llamaba la atención una palabra en portugués que es “inadimplência”, y “inadimplência” es casualmente la morosidad. Y me llamaba la atención porque ellos la tomaban como una especie de termómetro de la economía. La gente se endeudaba, casualmente no para comprar bienes durables, sino se endeudaba para comprar bienes de consumo básico, como una señal de carestía.

¿Usted ve que, además del tema de que las tasas de interés aumentaron previo a las elecciones de septiembre y octubre del año pasado, también es un signo de que, para cruzar la crisis inicial de 2024, cuando asume Milei su primer año, la gente se endeudó para cubrir la diferencia entre el aumento del costo de vida y el aumento de sus ingresos, y que eso de alguna manera hizo que 2024 tuviera un rebote y que ahora se agotó esa posibilidad y hay que devolver la plata? ¿Y que de alguna manera también es un síntoma de la frenada de la economía, si no recesión?

Creo que hubo distintos momentos, creo que el momento inicial del arranque del gobierno, con ajuste de muchos precios que estaban pisados, provocó una pérdida de poder adquisitivo. Eso no derivó necesariamente, por más que se haya tomado crédito tal vez en aquel momento, en un aumento de la mora, y no sé si necesariamente eso haya implicado que ese crédito se tomó para gastos de consumo diario. Es difícil de ver eso.

Pero lo cierto es que el aumento de la mora no casualmente se dio cuando las tasas de interés se dispararon justo antes de las elecciones. Veo ahí un efecto muy directo. No sé si lo asociaría directamente con un tema de menor poder adquisitivo porque, al fin y al cabo, la caída del salario real, sobre todo en los últimos meses, no fue tan grave. Pero sí lo que estuvo fue la disparada de las tasas de interés.

La confianza del consumidor cayó 5,3% en marzo en sintonía con un consumo masivo que no reacciona

Pero la mora comienza allí, y los créditos se tomaron en el año anterior.

Sí, sin duda. Pero definitivamente el aumento de la tasa de interés para mí era mucho más incidente que el tener el crédito en sí mismo. Si las tasas se hubieran mantenido, yo creo que no hubiera habido el problema que hubo de mora. Y, por lo tanto, cuando la mora se dispara ese es el problema, porque lo que obliga es a destinar más recursos a pagar esas deudas y menos a otro tipo de consumo, definitivamente.

También escucho que las expectativas de recomponer el consumo tienen que ver con que la baja de la tasa de interés, inclusive cierta posibilidad de baja de la cantidad de encajes, para volver a generar dinero en la calle, sea una de las formas que tiene el gobierno para tratar de reactivar la economía. ¿Se podría decir que el aumento del crédito que hubo en 2024 ayudó a que la recuperación en el segundo semestre de 2024 y podría ser una herramienta para el segundo semestre de este 2026?

Sí. Sin duda que el crédito es un factor clave. Lo que pasa es que creo que también hay que entender el contexto. Hoy en día estamos en un esquema político-económico muy distinto que con el gobierno anterior. El Banco Central no va a estar dispuesto a volcar demasiada plata a la calle con el objeto de reactivar simplemente amenazando, en todo caso, el tema de la baja de la inflación. El Banco Central está muy limitado en esto. Ya ha sido muy claro en distintos informes en que van a seguir velando por tratar de bajar la inflación.

La recuperación del crédito va a tener que venir, como está pasando, porque se reduce el temor y la incertidumbre que hubo el año pasado. Eso reduce las expectativas de devaluación. También se ve que la inflación baja. Esto baja la expectativa de inflación y va a seguir bajando las tasas de interés. Y es ese mecanismo, el de la baja de la tasa de interés, el que debería ir fomentando el crédito.

Lo que va a demorar el proceso es que, por la suba de las tasas de antes, la gente tiene una morosidad elevada porque tomó créditos antes, las tasas subieron y se disparó la morosidad. Eso va a haber que resolverlo. Eso es lo que va a demorar. Pero sin duda que la clave no va a ser tanto el Banco Central volcando recursos, que por ahí los vuelca, pero prudentemente, ya lo ha dicho, al compás de lo que se llama la demanda de dinero; la clave es que se recupere la confianza y bajen las expectativas de devaluación y de inflación para que baje la tasa de interés.

La confianza en el gobierno de Milei

También hay otra pregunta de orden financiero. La deuda externa que vence. El propio Ministro de Economía anuncia alternativas de pago con endeudamiento en el sector privado y no en el sector público, como sería el FMI. Me gustaría un balance suyo de cómo ve la perspectiva de los pagos de la deuda externa ahora por parte del gobierno argentino y no de los privados.

Creo que esa es como la materia pendiente que hay hoy en día en el actual plan económico. Se han corregido montones de cosas y, sin embargo, el acceso a poder refinanciar los vencimientos de deuda que hay en moneda extranjera no es fluido. Acá es importante notar que, como no hay déficit fiscal, esencialmente lo que se trata es acceder al mercado y renovar vencimientos que hay. Entonces, es renovar la deuda.

Esto todavía no se ha logrado. Si bien el riesgo país bajó mucho, todavía hay una tasa de interés que el gobierno, yo creo que prudentemente, considera que podría ser un poco alta. Por eso es que está tratando de conseguir otras alternativas. Me parece que es razonable para gestionar el corto plazo, pero el objetivo tiene que ser ir al mercado como cualquier país.

Acá hay una especie de tema del huevo y la gallina, porque como el mercado no da acceso, el gobierno tiene una tasa alta y no tiene acceso al mercado. Entonces el gobierno está tratando de desatar ese nudo con el recurso a otras fuentes de financiamiento para que, en todo caso, dando el resultado de su programa, que es lo que el gobierno apunta, el riesgo país baje más y ahí sí pueda acceder al mercado normalmente.

¿Cuál es su perspectiva respecto de la economía en el segundo semestre de este año y el año próximo, casualmente con el estrés electoral?

Siempre arranco por la última. Siempre los años de elecciones son complicados en la Argentina. Pero me parece que la complicación va a tener que ver con la perspectiva que haya cuando nos acerquemos más a las elecciones, porque hoy en día son muy lejanas, con la perspectiva que haya acerca de si puede mantenerse un rumbo más o menos parecido al actual en materia política y económica, sea con el gobierno actual o con otro.

Si esa incertidumbre, cuando llegue ese momento, se puede resolver, las elecciones pasarán un poco mejor. Para que eso ocurra, sería muy importante que la economía mostrara mejores resultados. Ese sería un poco el tema del segundo semestre de este año y tal vez primero del año que viene.

Hay chances razonables, por lo que hablábamos antes, como para que la economía llegue en mejor forma. Con lo cual creo que puede ser un proceso iterativo. Pero me parece que analizar el escenario electoral o político del año que viene con la situación de hoy de la Argentina creo que es un error.

RM/