La posibilidad de dolarizar la economía argentina vuelve a aparecer en el centro del debate económico, pero no necesariamente como una solución definitiva. Para el economista Camilo Tiscornia, la dolarización podría generar beneficios rápidos al reducir el riesgo cambiario, favorecer el crédito y estimular las inversiones, aunque también introduciría una rigidez que, con el tiempo, podría convertirse en un problema para una economía que necesita capacidad de adaptación. Así lo planteó durante una entrevista con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190).
Tiscornia sostuvo que la Argentina no cuenta actualmente con los dólares suficientes para avanzar por esa vía y que, aun con un eventual respaldo externo, la decisión implicaría asumir restricciones importantes. Frente al estancamiento de la actividad, el economista señaló que el problema puede estar relacionado tanto con un tipo de cambio que considera bajo como con la incertidumbre política, aunque remarcó que, a su juicio, esta última tiene un peso mayor. En ese escenario, defendió la necesidad de recuperar previsibilidad y ordenar las condiciones internas para poder conservar el peso como moneda.
Camilo Tiscornia es licenciado en Economía por la Universidad Católica Argentina, con una maestría en Economía por la Universidad Torcuato Di Tella. Se desempeña como director en CIT Asesores Económicos, empresa que provee asesoramiento sobre las principales economías latinoamericanas. Cuenta con más de 20 años de trayectoria como profesor de Macroeconomía, Economía Monetaria y Economía Argentina en la Universidad Católica Argentina y también dicta clases en la UCEMA.
Camilo, muy buenos días. Jorge Fontevecchia los saluda. Con mucho interés en hablar con usted. Usted sabe que entrevistamos hace unos minutos aquí a Cristiano Rattazzi, quien nos insistía, él también es economista, en que le recomendaría a Milei ahora dolarizar. Él creyó que Milei inicialmente llevaba adelante el modelo cambiario como una transición y que la segunda fase iba a ser dolarizar, pero que cree que se quedaron con el éxito inicial de aquel modelo. Creo que usó la palabra “se engolosinaron” con el éxito inicial de aquel modelo y que ahora, al ver la situación, podríamos decir de estancamiento, y otros lo pueden llegar a considerar comienzo de una recesión técnica, pero quedémonos con estancamiento. Él cree que, como le pasó a Italia, que a partir del euro la tasa de interés bajó al 10% de lo que era y eso fue un dínamo de la economía, en la Argentina dolarizarse produciría un boom económico de crecimiento, como fue al comienzo de la convertibilidad. ¿Lo considera técnicamente posible, intelectualmente plausible y políticamente viable?
Bueno, son varias preguntas y todas requieren algún detalle en particular. Arranco por decir que realmente, cuando uno ve cómo gran parte de la discusión político-económica en la Argentina gira alrededor del valor del dólar, si se va a sostener, si no se va a sostener, la realidad es que la dolarización sería una forma de acabar con ese asunto. Como en algún momento lo fue, en otra escala, la convertibilidad, que produjo un efecto parecido, como fue diseñada, que en un cambio de expectativa brutal y durante 10 años hubo la convicción de que el dólar en la Argentina iba a valer un peso. Y eso efectivamente tiene muchísimos efectos positivos, sobre todo en el caso de la tasa de interés, y favorece definitivamente el crecimiento, justamente porque al desaparecer ese riesgo se fomenta el crédito, se puede planificar mejor y se desatan varias inversiones. Entonces, yo creo que indudablemente, la verdad que cuando uno ve ciertas cosas que pasan en la Argentina, la dolarización sería una gran solución en alguna dimensión. Lo que pasa es que, primero, creo que técnicamente no tenemos la cantidad de dólares suficientes como para poder dolarizar la economía. Hay economistas, Emilio Ocampo es un economista que ha presentado en su momento una propuesta que se la presentó a Milei. Yo creo que era difícil de implementar, creo que sigue siéndolo, pero creo que no sería imposible hoy en día implementar la dolarización, sobre todo con el alineamiento político que está teniendo el presidente con los Estados Unidos. Entonces, tal vez hoy en día sería más factible que en algún otro momento, pero requeriría mucho apoyo de afuera porque lo cierto es que la Argentina no tiene esos dólares hoy en día. Ahora bien, también la dolarización, así como trae estos beneficios, obliga o genera una rigidez en la economía que obliga a una disciplina en muchas dimensiones muy importantes, tal como pasó con la convertibilidad. Y cuando esa disciplina no se mantiene, pueden venir los problemas. Y cuando las condiciones internacionales cambian, también pueden venir los problemas. Entonces, yo creo que en el neto seguiría apostando porque la Argentina pudiera conservar su moneda y no tener que dolarizar, sobre todo no porque no reconozca las ventajas que podrían producirse bastante rápido, sino que más adelante en el camino creo que podría traer bastantes complicaciones. Entonces, yo creo que hay que apostar por tratar de ordenar las cosas internamente, institucionalmente, para que podamos manejarnos con responsabilidad y poder conservar nuestra moneda, que es lo que hace la mayor parte de los países hoy en día.
O sea que traería ventajas en el corto plazo, pero a largo plazo se eliminan las posibilidades.
A la larga termina siendo contraproducente. Podrían ser contraproducentes porque le quitan flexibilidad a la economía. Eso es cierto. Generalmente hace falta en la economía, en cualquier economía, sobre todo ante cambios que puedan haber. Yo creo que lo que hay que entender es que el mundo cambia permanentemente y una economía tiene que tener la capacidad de ajustarse. Entonces, un país como la Argentina, que tiene muchas rigideces internas, por ejemplo en su gasto público, por ejemplo a nivel sindical, a nivel salarial, cargar la rigidez del tipo de cambio puede ser un problema. Entonces, por eso creo que a la larga estas cosas podrían traer problemas. El fin de la convertibilidad fue, en cierta forma, una manifestación de esa rigidez. Cuando muchos países empezaron a depreciar sus monedas y cuando Brasil, sobre todo, empezó a depreciar su moneda y nosotros estábamos atados al dólar, nos generó un problema enorme. Obviamente, los deberes que exigía la convertibilidad básicamente están en las cuentas públicas ordenadas. Entonces, se juntó todo en aquel momento.
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Camilo, ¿y cómo se solucionaría este estancamiento que para algunos inclusive podría llegar a ser recesión técnica si se cumple otro trimestre más de caída del Producto Bruto? ¿Cómo se sale de este estancamiento y se puede producir un camino de mayor crecimiento?
Yo creo que cuando hay que responder esa pregunta, que creo que es la gran preocupación de todos, porque uno ve los datos de PBI y el total que esconde una diversidad, sin duda, está básicamente moviéndose en el mismo nivel hace un año y pico, con lo cual desvela, creo que a todos, por qué la economía, por qué la Argentina, que ha hecho muchos cambios que eran necesarios, no logra todavía terminar de despegar. Y yo creo que hay, como hoy en día, dos grandes familias de respuestas, creo yo. Hay una que lo que dice es que el tipo de cambio está atrasado y que hasta que el Gobierno no corrija eso, la economía no va a poder arrancar porque los sectores que compiten con lo importado no pueden competir adecuadamente por la carga impositiva, por las trabas argentinas, etcétera. Tal vez otra solución u otra explicación es que esto tiene que ver con el riesgo político de que el año que viene, si el Gobierno no gana y la posición que aparece como factible es el kirchnerismo o alguna variante de ello, que fue un desastre en el pasado, eso ya desde hoy en día está frenando toda la economía porque se paran las inversiones, porque las empresas no van a hacer nada hasta que no vean qué pasa el año que viene. Yo diría que son como dos grandes explicaciones y las dos obviamente tienen solución difícil. Por eso es que no es tan fácil salir de esta situación. Y yo creo que tal vez pueda haber un poco de las dos cosas. Personalmente me inclino mucho más por la parte de la solución política. Yo creo que eso es lo que tiene que resolver la Argentina, y esto emparenta con lo que hablábamos antes. La dolarización, yo creo que la gran ventaja, incluso los que la defienden y la querían implementar, toman a la dolarización como una especie de medida que no tiene vuelta atrás, más extrema que la convertibilidad. Van por ese lado, por decir, esto no se puede revertir fácilmente porque cambie el Gobierno. Entonces, me parece que el problema es, si pudiéramos resolver la incertidumbre política, tal vez no necesitaríamos llegar a la dolarización. Ahora, el tipo de cambio está bajo y no está en un nivel cómodo, definitivamente. ¿Eso quiere decir que el Gobierno tiene que forzar las cosas para que suba? No lo sé, porque en la Argentina hacer eso también dispara la inflación, que es un tema que también tenemos que resolver. Entonces, para mí las salidas que van por el lado del tipo de cambio son bastante más complicadas, creo yo.
¿Y qué haría usted, Camilo? Creo que usted claramente plantea que las dos que acaba de mencionar son complementarias, porque un tipo de cambio más alto alejaría las posibilidades de una corrida a cambiar el año próximo, posición que es esperable y ganadora. Pero independientemente de eso, ¿cuál sería el camino que le recomendaría al Gobierno utilizar?
Yo creo que existiendo la incertidumbre política que hay en la Argentina, ese es un factor que el Gobierno no puede controlar. Puede tratar de apaciguarlo, sí, tal vez construyendo a nivel político para fortalecerse y dar señales de que puede, en todo caso, proseguir después de las elecciones. Pero el problema sigue siendo que la alternativa política es muy peligrosa. Ese es el problema. Eso sí que escapa completamente al control del Gobierno. Tiene que ver un poco con las preferencias de nuestra sociedad, culturales, políticas, por montones de cuestiones. Pero, digo, si cada elección la opción sería, llamémosle, un gobierno promercado, por definir al gobierno actual, versus una versión del kirchnerismo, con lo que el kirchnerismo implicó, cada elección va a ser un drama en la Argentina. Entonces, yo creo que ahí está el principal problema. En esa perspectiva, yo creo que el tema del tipo de cambio es de segundo orden, honestamente. Uno puede discutir, y sí, yo preferiría y me gustaría que el tipo de cambio real fuera un poco más alto, honestamente. Pero encuentro que no es fácil lograrlo, insisto, sin poner en juego la lucha contra la inflación, porque también ese es el punto de la Argentina. Hemos abusado tanto de soluciones y de correcciones a través del tipo de cambio, que la gente está muy sensible. Entonces, cuando hay movimientos ahí es muy fácil que se traspase la inflación. Obviamente que si se da un salto del tipo de cambio, algo va a quedar que le va a ganar a la inflación, pero otra vez entramos con la lucha contra la inflación, hay que bajarla. Entonces, yo creo que esas soluciones, si bien creo que sería deseable un tipo de cambio real más alto, las encuentro bastante difíciles también.
¿Cuánto, a su juicio, uno de los problemas centrales del enfriamiento de la economía tiene que ver con la tasa de interés, el acceso al crédito, la mora, o sea, una tasa de interés real muy alta?
Bueno, ahí justamente ya hace poco estaba en un almuerzo con un economista de un banco grande y le consultaba, porque yo creo que hay que consultar a ellos, que son los que manejan los préstamos y los depósitos, y la respuesta automática que hay está relacionada con lo político. Me explica: mirá, una cosa es que nosotros prestemos plata y le demos un adelanto a una compañía o un préstamo, 30 días, las tasas ahí están aproximadamente en el 20% anual, muy cerca de la inflación. Ahora, si vos me pedís que nosotros demos un préstamo personal, por ejemplo, un préstamo para comprar un auto a 3, 4, 5 años, nosotros no sabemos qué va a pasar el año que viene, porque hoy las tasas son 20% y nos podemos financiar a ese porcentaje. Ahora, si el año que viene vienen las elecciones y la tasa se dispara al 50%, o cambia el Gobierno y viene el gobierno anterior que empieza a intervenir todo, el banco desde hoy se va a empezar a cubrir con una tasa, un interés para perder esa contingencia. Ahí están las tasas del 60, el 70% en los préstamos personales. O sea, volvemos a lo mismo, y ni qué hablar si uno tiene que contemplar en eso todo el historial de la Argentina. Que puede venir un Gobierno que diga: mirá, vamos a poner tasas máximas porque estas tasas son injustas para la población. El banco se va a cubrir también. Entonces, nuestro pasado nos condena, lamentablemente. Todo gira de vuelta alrededor de que las opciones que se presentan, por nuestra historia, por montones de cuestiones, desde el punto de vista de la gestión de capitales, de inversiones, es muy riesgoso, y el riesgo se carga en las tasas de interés.
Clarísimo. Camilo, como siempre, muchas gracias. Le mandamos un fuerte abrazo y seguiremos abusando de su predisposición para con nosotros. Muy gentil.
Saludos, hasta luego.
LMM