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MODO FONTEVECCHIA
año sin elecciones

Carlos Fara: “En octubre la gente votó a Milei como quien compra un calmante”

El consultor político sostuvo que el crédito social tiene vencimiento y que el consumo masivo será la clave del humor social en 2026. “Te doy un tiempo, pero quiero ver resultados”, resume el mensaje en la sociedad que, según Fara, empezó a imponerse tras el aval electoral.

Carlos Fara 14012026
Carlos Fara | X @carlosfara

“En octubre la gente compró un calmante”. Con esa imagen, Carlos Fara sintetizó el sentido del voto que le permitió a Javier Milei recuperar terreno en la opinión pública tras meses de desgaste. “No quería mucho ruido”, explicó el consultor, y agregó que el temor central no fue tanto político como emocional: “el miedo era que el lunes después de la elección se descalabrara todo”. Para Fara, ese respaldo funcionó como un crédito temporal: “te doy un tiempo, pero ahora quiero ver resultados”, una expectativa que, según él, no podrá sostenerse solo con promesas ni con la baja de la inflación si no aparece una mejora tangible en el consumo y la vida cotidiana. "Es cierto que este es un gobierno distinto, pero es absolutamente cierto también que las expectativas se agotan", señaló en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190),

Carlos Fara es consultor, analista y especialista en opinión pública. Es presidente de FARA Veggetti desde 1991, llevando 39 años dedicados a la consultoría política. Es especialista en campañas electorales y comunicación de gobierno. Ha participado en más de 200 campañas electorales en Argentina y Latinoamérica, con una efectividad del 76%. Recibimos en Modo Fontevecchia a Carlos Fara.

Leí tu columna en Perfil el fin de semana. Me gustaría que la compartieras con nuestra audiencia y, al mismo tiempo, hacer un balance de cómo terminó 2025 y cómo imaginás 2026.

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Un poco lo que hicimos en la columna del domingo fue tomar algunos elementos más desde lo económico, en lo cual están habiendo novedades importantes, más allá de que ya se conoció el índice de inflación de diciembre del 2025, sino respecto de situaciones que tienen que ver con un gobierno que, por ahora, se siente, vamos a decir así, cómodo. En su manejo, por lo menos financiero, cumpliendo con sus perspectivas, pero que claramente genera muchos interrogantes en el mercado respecto de cuántas espaldas tiene la Argentina para cumplir con sus compromisos financieros este año que viene, y eso desata cuestiones claramente también dentro del mundo de la política. Un gobierno que se ha vuelto un poco más pragmático, cumpliendo un poco con los compromisos que seguramente le han pedido a las provincias en una situación, en el marco, por supuesto, de la negociación de la reforma laboral.

¿Te imaginás una agenda primero focalizada en el tema de las reformas y luego en el tema cambiario?

Sí, probablemente, porque creo que lo cambiario genera algún interrogante respecto de la progresión de la inflación. Ya sabemos que enero, que ya estamos por la mitad, va a tener por lo menos cerca del 2% de vuelta, quizás un poco menos que lo que tuvo diciembre, pero que esa es la perspectiva, con mucha dificultad para ver que baje del 2%. Esta expectativa del presidente de encontrarla más hacia la segunda parte del año, más por debajo del 1%, parece poco probable, y eso teniendo en cuenta un gobierno que siempre se ha visto un poco tentado a controlar el precio del dólar en función de la expectativa inflacionaria. Te diría que probablemente, por ese lado vaya la secuencia, con el complemento de que, más allá de la reforma laboral, si efectivamente sale, inmediatamente después el gobierno se va a plantear reforma previsional para un eventual segundo mandato del presidente.

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Siguiendo en esa línea, este es el año que no hay elecciones. Este sería el año en que el gobierno tendría que, como diría Maquiavelo, todo el mal junto, todo el bien de a poco, y prepararse para un 2027 en el que venga todo el bien. ¿Le asignás posibilidades a que la paciencia social soporte todo 2026 sin mejoras en su calidad de vida?

Para mí, hay un riesgo de impacto en la opinión pública: la no sensación de reactivación en el consumo masivo ligado a 3 rubros: industria, construcción y comercio. Ayer tuvimos una estadística de la evolución de los empleos. Que en el mes de octubre se perdieron 33.000 empleos privados, en proporción es ínfimo respecto de la masa de trabajadores, pero el punto es que de los 77.000 que se perdieron de junio para acá, cuando se volvió a estancar muy claramente la generación de empleo, la mitad se produjo solamente en octubre.

Con lo cual, hay una progresión de empleo, salarios y consumo que yo creo complicada. No creo que eso vaya a tener impacto antes de la segunda parte del año, en parte porque la primera parte sabemos que un poco el tema en la Argentina es que siempre hay más tensión con el tipo de cambio. Empecemos a ver una paciencia un poco más acotada y eso claramente va a terminar de influir en el 27.

¿Cómo imaginás la relación entre el humor social y el presidente, si está en el cenit y lo que le queda ahora es administrar un proceso de adecuación a la realidad, cuando las promesas no logren cumplirse, y de alguna manera cómo interpretar el resultado de octubre? ¿Qué es lo que sucedió en octubre?

Yo creo que en octubre la gente compró un calmante. En el sentido de que no quería mucho ruido, más allá del temor a un eventual triunfo kirchnerista. El tema es un temor, sobre todo, a que el lunes después de la elección se descalabrara todo. Argentina venía con la inmediata ayuda que tuvo por parte del presidente Trump pero claramente lo que el gobierno había perdido de opinión pública en agosto y septiembre lo recuperó en octubre y noviembre, y ahí se frenó de vuelta.

Con lo cual, me parece que lo que la sociedad dice es: te doy un crédito, pero ahora quiero ver resultados. Te doy un tiempo, digo, porque obviamente no te los voy a pedir inmediatamente, pero a la corta o a la larga resultados que impacten popularmente y que no tengan que ver solamente con el hacer creer o las expectativas satisfagan la cuestión.

Es cierto que este es un gobierno distinto, que las situaciones que han recibido son un tanto irrepetibles, pero es absolutamente cierto también que las expectativas se agotan, sobre todo teniendo en cuenta que el presidente ya recibió un primer aval, que fue el aval de octubre. Y los tiempos políticos y la política contemporánea son mucho más acotados; por lo tanto, también las paciencias sociales son distintas. Yo te diría que ahora tiene un gran, gran desafío en ese sentido, que está más allá de bajar la inflación, que si la puede bajar más, genial, pero insisto con el punto en el cual el tema del consumo masivo va a terminar haciendo ruido a la corta o a la larga.

A veces discutimos que no hay una oferta alternativa y cuánto, a veces, esa oferta aparece cuando la demanda aparece, y hoy la sociedad pueda no querer escuchar otras canciones. ¿Cómo imaginás vos que va a ser la evolución de la oposición y, dentro de la oposición, del peronismo en particular?

En general, siempre que se produce un resultado como el que tuvimos en octubre, en la oposición tiene que haber un duelo, una catarsis. Con lo cual, esperar que haya una reacción de corto plazo, se ordene, tenga mirada estratégica, etcétera, es irrisorio y, por lo tanto, siempre, obviamente, los sectores políticos se toman sus tiempos para ver qué pasa con el gobierno de turno, al cual le ha ido bien en la elección legislativa. Entonces, eso primero. Yo te diría que no vamos a ver, creo yo, ninguna gran novedad, insisto, hasta empezada la segunda parte del 26.

Luego, creo que el peronismo está en una situación complicadísima porque la única manera de poder volver a captar sectores no propios, sectores independientes, es mediante una profunda renovación, y eso, por ahora, no parece que esté muy atado, dado que no ha logrado alumbrar una nueva canción, realmente no tiene un relato superador de postcristinismo, y esto obviamente se nota. Entonces, ahí lo veo con mucha dificultad. Ahora, también vale decir que el hecho de que no veamos ahora una oposición desafiante, competitiva para el 27, no significa que no vaya a existir el año que viene.

Es decir, de vuelta, los tiempos políticos en el mundo contemporáneo son cada vez más cortos y, por lo tanto, nos podemos encontrar con algún personaje que ni vos ni yo conocemos, uno que no está en el tablero, y que pueda aparecer a principios del año que viene y se termine armando una corriente de apoyo que sí lo haga competitivo, y después se verá cuán competitivo frente a cómo llega Milei el año que viene.

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¿Qué pasó con Provincias Unidas? ¿Qué pasó cuando uno mira gobernadores de provincias? Solo Córdoba y Santa Fe juntas representan casi un quinto del total del producto bruto argentino y la población. Logran tener tan buenos resultados locales y luego, cuando van a nivel nacional, Provincias Unidas no termina pudiéndose instalar. ¿Es que le falta una pata en el AMBA y que sin AMBA no hay forma de nacionalizar una propuesta alternativa?

Creo que tenía un sentido que Provincias Unidas fuera una oferta, en el sentido de ser una oposición moderada, de la Argentina productiva, etcétera. O sea, no me parece que era una idea descabellada, me parece que había clima de opinión pública. Es cierto que el clima de opinión pública, como lo sabemos, en octubre cambió y entonces fue un poco barajar y dar de vuelta. O sea, que no es que se lanzaron a la pileta sin saber si había agua: agua había, después el tema era cuánta agua y cómo podés nadar en esas aguas.

Sigo pensando que Argentina tiene una proporción importante de público moderado que, si pudiese optar, no elegiría ni a Milei ni a Cristina, pero bueno, esto requiere primero de liderazgo, o sea, tiene que haber una figura fuerte, con más proyección nacional. La figura de Schiaretti no lo logró ser. Y lo otro que sí creo que le faltó, más allá del tema provincia de Buenos Aires, es que me parece que no terminó de consolidar un relato alternativo al de Milei y al del kirchnerismo.

Y, por lo tanto, desde ese punto de vista, con algunas consignas muy generales, como federalismo, producción, trabajo, son cosas a las cuales la gran mayoría podría adherir en teoría, pero nunca se terminó de saber cuál iba a ser la agenda de Provincias Unidas, legislativa, para la segunda parte del mandato de Milei. Me parece que eso siempre genera muchas complicaciones para poder entusiasmar a una parte de la población.

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Cuando uno habla con los gobernadores, todos te marcan que desde la Constitución de mediados de los 90, con la posibilidad de que la Ciudad de Buenos Aires tuviera la elección y fuera autónoma, sumado a que a mediados de los 90 se produce la revolución de las telecomunicaciones, a partir de las cuales, por el cable, pero gracias al cable se ve televisión nacional en todas partes del país, se ven los canales de la Ciudad de Buenos Aires desde La Quiaca hasta Tierra del Fuego. Cuando antes cada provincia tenía el canal local, eh, que esto modificó esencialmente el mapa político, haciendo que prácticamente ningún candidato potencial a presidente surgiera de la zona AMBA. ¿Cómo afecta el AMBAcentrismo la posibilidad de la aparición de una oposición alternativa, aunque todos los candidatos que hemos venido obteniendo en los últimos 20 años son todos bonaerenses?

Estoy totalmente de acuerdo con la descripción que vos hacés. Está claro que las agendas mediáticas locales, que eran muy potentes en los 80, los 90, yo te diría hasta principios de este siglo, se fueron diluyendo, en parte por la concentración mediática, en parte por el fenómeno tecnológico de las redes sociales. En realidad, el tema es que hoy podés ver lo que quieras en tu celular, ya no necesitás estar en tu casa, tener el cable ni nada por el estilo. Entonces, obviamente, eso actúa como una nacionalización de la agenda y, obviamente, un análisis por el poder demográfico y cultural del AMBA en la Argentina.

Me parece que, desde ese punto de vista, te diría que no es que no existan fuerzas federales importantes, pero es absolutamente cierto que después termina costando poder articular eso políticamente para ser consumido por un público nacional, con lo cual, vamos a decir así, es un poco como la ley del embudo. Digamos, si no estás en medios nacionales, es mucho más complicado poder generar un proyecto de proyección nacional.

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Dice Durán Barba que él cree que el opositor va a surgir de alguien que ni siquiera hoy sabemos quién es. ¿Imaginás que la era de los outsiders, en los cuales podríamos decir que Macri también fue el primero, no solamente Milei, es algo que vino para quedarse?

Pues sí, probablemente. Está pasando, además, en muchos lugares del mundo. Está claro que ya las reglas de la política tradicional, tal cual las conocíamos, hay que por lo menos ponerlas en signo de interrogante todo el tiempo. Que esto de “lo que nunca sucedió” no significa que no vaya a suceder ahora por primera vez. La regla que se nos ocurra. Y que, efectivamente, por eso no hay que descartar, primero, esto de que realmente ni siquiera lo conozcamos al personaje, no es que sea un personaje que esté sobre la mesa, un conductor televisivo popular, un deportista, sino que también pueda ser una persona que pueda expresar algo desde el punto de vista del sistema de valores, alternativo, en este caso, al de Javier Milei. O sea, que desde ese punto de vista yo te diría que no lo veamos no significa que no vaya a haber oposición competitiva el año que viene.

Y él decía, a ver si vos coincidís, que no tenía que afiliarse a ningún partido político, que si era una persona que aparecía en las encuestas con alta intención de voto y alta aprobación, los distintos partidos políticos le iban a ofrecer ser su candidato, que el proceso era inverso, no era de abajo hacia arriba, sino de arriba hacia abajo. Esto plantearía que quiénes podían ser los partidos que apoyaran a alguien así, a un opositor. Bueno, desde ya, todos aquellos que no están en La Libertad Avanza, y queda la duda con el peronismo.

Si el peronismo sigue de alguna manera —voy a usar una palabra con respeto— contaminado por el kirchnerismo, ¿se dividirá para que, a lo mejor, una parte del peronismo, lo que digamos el peronismo no republicano, más todo lo que era Juntos por el Cambio, exceptuando el pedazo más de extrema derecha del PRO que quede con Milei, sea la base de sustentación de ese candidato?

El peronismo es un animal de poder. Y como tal, si ve una oportunidad, probablemente una parte, no toda, lo siga a este personaje que desconocemos hoy. Digo, si tus votantes se corren a una figura X, probablemente parte del peronismo, no necesariamente formalmente, finalmente lo siga. Entonces, yo te diría que, desde ese punto de vista, precisamente la aparición eventual de un outsider para 2027 pueda llevar a barajar y dar de vuelta con todo el sistema de partidos tal cual lo conocemos. Se junte parte del peronismo, parte del radicalismo, la Coalición Cívica, etcétera, etcétera. Me parece que eso mucho más hoy, que sobre todo el peronismo se ha convertido en una liga de movimientos populares provinciales, con lo cual se sienten con mucha autonomía respecto de decisiones políticas para tomar de cara al 25.