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MODO FONTEVECCHIA
Deuda futura

Giacomini: "Kicillof y Milei se sentirán cómodos con la inestabilidad cambiaria en 2027 echándose la culpa mutuamente"

El economista criticó el programa económico de Luis Caputo, al que acusó de postergar los desequilibrios fiscales y monetarios mediante endeudamiento. Además, afirmó que Milei y Kicillof podrían beneficiarse políticamente de la volatilidad cambiaria en 2027.

Diego Giacomini
Diego Giacomini | CEDOC

Diego Giacomini vinculó la posible inestabilidad cambiaria de 2027 con la estrategia económica del ministro Luis Caputo, a quien acusó de "trasladar" la suba del dólar, la inflación y el gasto público hacia el futuro mediante endeudamiento. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el economista sostuvo que ese escenario favorecería políticamente tanto a Javier Milei como a Axel Kicillof porque "los dos se van a sentir cómodos con la inestabilidad/variabilidad del tipo de cambio", al poder responsabilizar mutuamente al otro por las tensiones económicas.

El economista y docente de orientación liberal y austríaca, Diego Giacomini, reconocido por haber sido uno de los socios intelectuales más cercanos de Javier Milei antes de su ascenso a la presidencia. Durante años, ambos compartieron la autoría de libros, artículos académicos y participaciones en programas de televisión donde difundían las ideas de la libertad, la escuela austríaca y la crítica al Banco Central. Es director de la consultora Economía & Ética y ha desempeñado una extensa carrera académica en instituciones como la Universidad de Buenos Aires y la Universidad de Belgrano.

—Tenemos los dos gráficos que vos publicaste en la extensa nota en Perfil el domingo. Me gustaría que, de la manera más didáctica, le expliques a nuestra audiencia lo que vos ves como un signo de gravedad. Y, en el momento que vayas hablando, vamos a colocar los dos gráficos.

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—Ese grafiquito que vemos ahí: la liñita violeta es el dólar; la liñita roja es la inflación. Vemos que la línea verde y la línea azul van, hace más de un año, cómodas por arriba de la inflación, de la liñita de la inflación y la liñita del dólar. Entonces, la pregunta es: ¿qué es esa liñita verde y la liñita azul? Son dos maneras de medir lo que se llama la total liquidez de la economía argentina, que tiene adentro la deuda. La deuda de corto plazo en pesos, la deuda de mediano plazo en pesos y, además, la última toma de deuda que hizo Javier Milei para, supuestamente, sanear el balance del Banco Central y pasarle esa deuda del Banco Central al Tesoro.

¿Saben por qué la liñita verde y la azul crecen por arriba de la inflación y del dólar? Este gráfico lo que está mostrando es que, hace un año y medio, Javier Milei está trasladando suba del dólar presente y suba de la aceleración de inflación presente hacia el futuro. Las está pateando para adelante, encapsulándolas en toma de deuda. Concretamente, toda la liquidez y el endeudamiento crecen más que la aceleración de la inflación y más que el dólar, porque Javier Milei, tomando deuda, está evitando que la suba del dólar y la aceleración de la inflación se manifiesten ahora, trasladándolas hacia más adelante, en el futuro.

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—¿Y eso qué significa? ¿Que a futuro tendremos mayor inflación y una tasa de cambio mayor?

—Claro. ¿Qué sucede? Como la deuda y la liquidez crecen más que la inflación y el tipo de cambio, y crecen a un ritmo muy superior a la economía, con una tasa de interés que también es superior a la tasa de crecimiento de la economía, eso hace que ese endeudamiento, en el futuro, llegue a un momento en que los agentes se den cuenta de que la deuda y la liquidez crecen más que la inflación, que va a ser muy difícil pagarlo o no se va a poder pagar.

Con lo cual, se van a refugiar en el dólar, el tipo de cambio va a subir, el dólar va a aumentar. Para licuar todos esos pasivos, todo ese endeudamiento, que es mucho hoy, en pesos. Entonces, si sube el tipo de cambio, ese endeudamiento baja. Y, al bajar, se hace más pagable. Ahora, ¿qué implica? Que sube el tipo de cambio y después se acelera la inflación.

—Aquella idea de que la inflación siempre es, en todo momento y en toda situación, un fenómeno monetario. ¿Vos lo que estás diciendo es que, cuando el gobierno dice que no emite, en realidad emite deuda, que es una forma de emitir?

—Exactamente. El gobierno primero emite pesos. Y este es el gran problema. El gobierno emite pesos para comprar reservas. Primer problema. De cada 100 dólares que compra de reservas, aproximadamente se queda solamente con 60. Los otros 40 se los gasta en, básicamente, pago de deuda. Dicho esto, los pesos que emite quedan en la calle. Pero el gobierno los saca. ¿Cómo los saca? Con deuda. Con deuda del Tesoro. Entonces, ahí vemos que crece la deuda. Parte de esa deuda capitaliza los intereses. O sea, tiene anabólicos, porque los intereses se capitalizan.

¿Y qué son los intereses? Es gasto público. Entonces, vemos que, en definitiva, el gobierno de Javier Milei lo que está haciendo es esconder gasto público. Gasto público presente y trasladarlo a futuro con anabólicos y agrandado. Entonces, ¿qué vemos? Que está emitiendo pesos que después los saca emitiendo deuda. Deuda que tiene intereses que se capitalizan. Gasto público. O sea, está emitiendo las dos cosas para tapar un presente que no quiere que emerja ahora. Y, como todo gobierno, dice: "Ya veremos. Veremos cuándo emerja después. Si me toca a mí, ya veré yo. Si le toca a otro, se tendrá que arreglar el que venga después que yo".

—Cuando un país tiene superávit comercial, el viejo ejemplo de China, que tenía altísimo superávit comercial, ¿no implica necesariamente que el Banco Central tenga que retirar ese excedente de moneda local porque tiene superávit fiscal? ¿Hay una relación en esa emisión de deuda, resultado del superávit comercial que tiene la Argentina?

—Salvo el caso de YPF, el superávit comercial es de los privados, porque los que exportan e importan son empresas privadas. Entonces, ¿qué sucede cuando el gobierno sale y compra parte de esos dólares? Ahí aparece el efecto monetario del superávit comercial. Si el gobierno no compra dólares, no hay ningún efecto monetario. Pero el gobierno compra dólares.

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—¿Cómo construye reservas si no compra?

—Ahí está el punto. A ver, todo gobierno para constituir reservas, emite moneda propia para comprar los dólares que necesita para constituir reservas. Es así acá y en todo el mundo. ¿Cuál es la gran diferencia? La única diferencia, que es la más grande de nuestra economía y es la madre de todos los problemas, es que en todo el mundo esa moneda doméstica que los gobiernos emiten para constituir reservas, el público la quiere. Porque el público ahorra en la moneda que emite su Banco Central.

Acá el gran problema es que Milei decía: "Comprar reservas es inflacionario. No estamos acá para comprar reservas". Él lo tenía muy en claro. ¿Qué pasa? Vino Kristalina Georgieva y le dijo a Milei: "No te hagas el loco. Tenés que comprar reservas sí o sí, porque yo te lo digo. Porque, a partir del año que viene, durante ocho años me vas a tener que pagar y devolver la plata que yo te presté".

Concretamente, Argentina está primera en el ranking, en la tabla de posiciones de los deudores del FMI. Cuando vos sumás del puesto 2 al puesto 10, Argentina le debe más al FMI que esos nueve países. Y cuando vos sumás del puesto 11 hasta el último, Argentina le debe todavía más que todos esos otros países juntos. Y acá viene el gran problema que a mí me preocupa de esta señora. Argentina tiene más de 20 acuerdos en la historia con el FMI. Todos fracasaron.

¿Por qué fracasaron? Porque los economistas del FMI, justamente, no entienden este problema. El problema monetario de Argentina. Que emitir para comprar dólares, como la gente no ahorra en pesos, termina siendo desestabilizador, termina generando aumento del tipo de cambio y después inflación. Entonces, que esta señora, que no entiende este problema, venga a hacer recomendaciones macroeconómicas solamente termina siendo comprarse un problema futuro.

—Bueno, yo te diría, Diego, que es lo mismo que hacen los políticos. Esta señora también es una política. El problema será del otro cuando yo no esté, dirá Kristalina Georgieva. A mí me toca presidir el Fondo Monetario Internacional o ser la directora gerente durante un período acotado. Mi problema es este período. Que paguen. Que paguen en 2027 y, en el futuro, se arreglará el próximo que venga. O sea, finalmente, la misma lógica. Quizás, simplemente, que está preocupada, tiene intereses diferentes.

—Lo único que le preocupa al FMI hoy en día es cobrar la deuda más grande ante el acreedor que debe más y que históricamente más problemas le trajo, que es Argentina. A ver, esta deuda, que la tomó originalmente Caputo cuando era ministro de Macri en el 2018, si no me falla la memoria, debería haber sido cancelada toda en el 2023. No pagamos nada. Pedimos un refinanciamiento total. Estamos debajo del tercer programa. Entonces, somos el máximo deudor del FMI y de capital todavía no le pagamos nada.

Entonces, el FMI viene acá, va a Vaca Muerta, que es el primer proveedor de dólares después del campo, con la diferencia de que el campo está atomizado en muchos productores privados a la hora de conseguir dólares. En cambio, el sector energético petrolero tiene como cabeza exportadora a YPF. Entonces, viene a ver cómo anda el que tiene que conseguir y proveer los dólares de los cuales ella tiene que cobrar. Es tan sencillo como eso.

Por eso, cuando ellos miran el programa macroeconómico desde una óptica netamente financiera, de relación acreedor-deudor, miran las reservas. Las reservas son: uno, de dónde va a cobrar el FMI; dos, de dónde va a pagar el Estado argentino. Tan sencillo como eso.

—Y cuando ves el programa que expuso, que ya expuso hace unas semanas el ministro Caputo, y las críticas que le hacen colegas tuyos de que, en realidad, muestra los mismos dólares para enfrentar una corrida hacia el dólar desde el peso como para pagar la deuda externa. O sea, que son los mismos dólares. Concretamente, que carece de herramientas para el año próximo pagar si hay una corrida cambiaria propia que se da en todas las elecciones.

—Obviamente. A ver, una elección presidencial siempre en Argentina tiene caída de la demanda de dinero, tiene exceso de demanda en el mercado cambiario, suba de tipo de cambio y posterior aceleración de inflación. Muy probablemente, la próxima elección no sea la excepción. Con la información que contamos, al menos hasta hoy en día, uno puede imaginar e hipotetizar que, con esta información, que puede ser no certera, pero que es la que tenemos hoy en día, podemos imaginar que se presentan como principales candidatos dos economistas. De un lado, Javier Milei; del otro lado, Axel Kicillof.

Paradójicamente, los dos candidatos potenciales economistas se van a sentir muy cómodos ambos centrando la disputa electoral en el terreno económico, porque son dos economistas y nadie en la Argentina conoce a los dos como yo al mismo tiempo. Nadie habló de tanta teoría económica y de tanta política macroeconómica con los dos al mismo tiempo, en la Argentina, como yo. Los dos se van a sentir cómodos con la inestabilidad/variabilidad, del tipo de cambio.

Desde el lado presidencial, del Poder Ejecutivo, una inestabilidad del tipo de cambio le va a permitir vender que es "La Libertad Avanza o el abismo". "¿Ven? ¿Soy yo o el soviético?", te va a decir de un lado. Del otro lado, Axel te va a decir: "¿Ven? Pasaron cuatro años y el programa macroeconómico de Javier Milei, que era especialista en inflación y especialista en crecimiento, después de cuatro años sigue flaqueando como el primer día porque tiene inestabilidad macroeconómica. No puede asegurar la estabilidad cambiaria, no bajó la inflación en serio y de crecimiento económico sólido, que eso es crecer al 4, 5, 6 % todos los años, ni hablemos".

Entonces, esa inestabilidad macro le va a permitir a la oposición criticar el centro neurálgico del programa macroeconómico presidencial. Entonces, los dos van a estar cómodos con eso. Y en el medio va a estar, como siempre, el pobre sector privado argentino, que es el que produce, el que genera trabajo y comercia, que va a tener que tomar decisiones en ese marco.

—Con ese conocimiento que vos tenés, que me gustaría luego que le expliques a la audiencia por qué te llamó a presentar su libro el propio Kicillof, teniendo una teoría económica tan opuesta a la de él. Pero, con el conocimiento que tenés de ambos y también de Kicillof, a tu juicio, ¿cuál va a ser la propuesta de Kicillof para solucionar este problema de la deuda? Que, como vos decís, luego tiene otro tipo de componentes en un país como el argentino. O sea, pareciera una doble trampa: que, para pagarla, hay que generar otros problemas que luego impiden pagarla.

—Primero, ante todo, a Javier Gerardo Milei lo conozco hace 22, 23 años y a Axel Kicillof lo conozco hace 41 años. Fui compañero de secundaria del Colegio Nacional de Buenos Aires, entré a la facultad el mismo día y me dieron el título también el mismo día. Imagínense que lo conozco hace muchos años. He hablado con ambos de mucha teoría económica, de mucha política macroeconómica aplicada. Con los dos, como nadie, sé qué piensan los dos. Los dos son economistas a los que les gusta mucho la teoría económica. Para mí, siguen siendo dos políticos de raza, pero siguen siendo economistas de raza también.

Entonces, van a centrar la discusión política en el área económica. No tengo ninguna duda. A ver, uno puede hipotetizar. Si ustedes se fijan, el gobierno de la Provincia de Buenos Aires reestructuró su deuda en la Provincia de Buenos Aires. Bueno, yo creo que, ante la pared de vencimientos que puede venir, o que va a venir, perdón, 2028, 2029, 2030, 2031, 2032, que es la concentración máxima de vencimientos, que esto es una herencia de Guzmán...

Porque Guzmán, cuando reestructura la deuda, que la reestructura redondeando un valor presente de 50 dólares, de lo único que se preocupó es que Alberto Fernández no tuviera que pagar absolutamente nada. Si era reelecto, no pagar nada, y la concentración de vencimientos fuera en los próximos dos gobiernos, que están por venir. De ahí el problema de los vencimientos de dólares. De que en Argentina los dólares, si bien estamos mejor que antes, no sobran. Están lejísimos de sobrar los dólares en el 2026, 2027, 2028. Entonces, sigue siendo un problema. Menor que antes, pero sigue siendo un problema.

Ahora, la Provincia de Buenos Aires reestructuró la deuda. Tenemos un problema de vencimientos futuros.

Para mí, lo peor de este gobierno es la violencia y el daño filosófico, ético, político que hace, por arriba del económico. Entonces, yo quería enviar el mensaje de que, aun estando en las antípodas intelectuales de Axel Kicillof, yo lo critiqué a Axel Kicillof. Yo dije, con todas las palabras, adelante de él, que si Axel Kicillof, en un potencial futuro gobierno, iba a hacer keynesianismo explícito, como indica la Teoría general de 1936, su gobierno iba a fracasar. Y lo dije delante de él. ¿Qué quería brindar yo? Y Axel lo avaló. Axel me dijo: "Diego, no me interesa qué vas a decir. Decí lo que quieras". Y yo dije lo que quise.

Queríamos mandar ¿qué mensaje de fondo? Que se puede pensar blanco y se puede pensar negro, pero eso no quita poder sentarse a hablar, poder sentarse a discutir sin violencia y sin agresiones. La Argentina necesita bajar el nivel de violencia y agresión. ¿Por qué? Porque la microeconomía es la que importa. En el fondo son contratos entre privados, contratos de comercio; de ahí, contratos de producción, contratos de trabajo.

Cuanto más violenta sea una sociedad y cuanto más violencia se baje desde lo político hacia lo económico, va a haber menos contratos de producción, menos contratos de comercio, menos contratos de salario, de trabajo. Y la economía, cuanto más violenta sea una sociedad, más condenada a funcionar peor va a estar. Por eso me junté con Axel, pensando lo opuesto, criticándolo, para bajar los niveles de violencia.

—Y entiendo que esa también era la idea de Axel Kicillof y por eso te invitó. Los dos coincidieron en ese punto. Ahora mi pregunta es: vos estás diciendo que, si Axel Kicillof es presidente, lo que va a haber es una reestructuración de la deuda.

—Yo creo que existe la posibilidad, pero no con Axel. Con cualquiera. Porque la pared de vencimientos que enfrenta el Gobierno nacional, cuando uno suma FMI más bonos, vencen exponencialmente. Entonces, realmente yo creo que tenemos un problema de pared de vencimientos que es consecuencia de la reestructuración de Martín Guzmán, que está en los archivos. Yo critiqué mucho.

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—¿Pero qué hubiera podido haber hecho? Tampoco la podías pagar en el 2020-2021.

—Bueno. Lo que pasa es que, justamente, obviamente, el pecado original es de Macri, no de Guzmán. Mauricio Macri, cuando volvió a tomar deuda con el FMI, que originalmente era por 57 mil millones, terminó siendo por 42, redondeando, y ahora este gobierno volvió a hacer un swap y canjeó deuda. Y que no había casi que pagar, obviamente, por el FMI. Cuando digo "casi que no había que pagar" es entre comillas, porque la deuda siempre anida a otra, se paga. O con más inestabilidad cambiaria, más inflación.

Pero ahora, cuando vos te ponés de vuelta y agrandás la deuda con el FMI, es realmente un problema. Y esto es muy interesante, porque Macri tomó un endeudamiento en el 2018 que había que cancelar en 2023. Y hoy en día Argentina, de capital, no pagó nada. Es más, agrandó la deuda de capital hoy, en el 2026. Esto ilustra que esa deuda que tomó Macri era impagable así como estaba.

—Para concluir, Kicillof, si fuese presidente, si no cualquiera que fuese presidente, ¿va a tener que reestructurar la deuda externa del 28 al 30? ¿A Milei le convendría, entonces, no ser reelecto?

—Cuando yo expliqué el grafiquito al principio de esta entrevista, yo estaba diciendo que el gobierno de Javier Milei estaba trasladando gasto público del presente al futuro. Entonces, estaba trasladando déficit fiscal del presente al futuro. En consecuencia, también estaba trasladando suba del dólar del presente al futuro, aceleración inflacionaria del presente al futuro. O sea, estaba tapando una realidad en el presente, maquillándola para enviarla hacia más adelante, al futuro.

Ese futuro algún día va a llegar. Y el que esté lo va a tener que afrontar. Si es Javier Gerardo Milei, lo va a tener que afrontar él. Si es Axel, lo va a tener que afrontar Axel o el que sea.

—Perdoname que te interrumpa. Axel Kicillof puede echarle la culpa a Milei. Milei no se puede echar la culpa a Milei. Entonces, por lo tanto, sería mejor que no fuera reelecto. Esto es lo que estoy planteando.

—Es más, te agrego un paso. Yo creo que, si no es reelecto Javier Gerardo Milei, el que venga, se llame X, Y o Z, le debería echar la culpa a Milei. Y te adelanto que va a ser Milei: Si Milei pierde y no fuera reelecto, le va a echar la culpa al que lo reemplazó y le va a decir: "¿Ven? Conmigo esto no iba a pasar". Cuando, en realidad, es culpa de él.

—Por lo tanto, le convendría no ser reelecto. Porque, si le pasa a él, no tiene argumentos para echarle la culpa a nadie, por carácter transitivo.

—Bueno, si Javier Gerardo Milei es reelecto, va a tener que lidiar, en su segundo gobierno, con el monstruo que creó Caputo. Que, a su vez, es el monstruo que Caputo creó en el gobierno de Mauricio Macri. O sea, Caputo es un artífice de esconder infeccioneS, que emerjen con más virulencia en el futuro.

RM /fl