La economía argentina atraviesa una etapa en la que la inflación, el consumo y el acceso al financiamiento vuelven a estar en el centro de la discusión. Para Aldo Abram, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, buena parte de las dificultades que enfrenta el país tienen una explicación externa: el impacto de la guerra con Irán, el aumento del precio del petróleo y la incertidumbre internacional habrían frenado el flujo de capitales que comenzaba a llegar a la Argentina.
En diálogo con Jorge Fontevecchia, enModo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Abram defendió el rumbo económico del Gobierno, aunque remarcó la necesidad de mantener una mirada crítica sobre sus decisiones. El economista analizó la evolución de la inflación, la caída del consumo y las perspectivas para el segundo semestre, y sostuvo que, si el conflicto internacional se encamina hacia una resolución, la Argentina podría recuperar gradualmente el financiamiento y volver a crecer.
Aldo Abram es licenciado y máster en Ciencias Económicas por la Universidad del CEMA. Es consultor financiero, además se desempeña como profesor en el Instituto Universitario ESEADE. Ejerce la dirección ejecutiva de la Fundación Libertad y Progreso, un centro de investigación especializado en políticas públicas.
Aldo, Jorge Fontevecchia. Los saludo. Un gusto estar ahí, un gusto volver a conversar con usted. Teníamos a Kachanosky la semana pasada, que había planteado su renuncia a la Fundación porque decía que percibía que, en general, había un correlato oficialista, cuando la ciencia lo que nos obliga es a un pensamiento crítico. Me gustaría un balance suyo de cómo ve, a los 33 meses, la economía de Milei y los claros y oscuros que, como toda actividad, debe tener aspectos positivos y negativos. Lo escucho con atención, Aldo.
Buenos días. Un gusto para mí también estar charlando con ustedes. Bueno, la Fundación, la verdad, es que ha planteado críticas, ha apoyado lo que es bueno que está haciendo este gobierno. Claramente, el rumbo lo compartimos. Hacemos críticas constructivas siempre, porque yo creo que cuando entramos al cuarto oscuro ya en 2023, en las boletas no estaba ni Jesucristo, ni estaba David Copperfield, ni ningún milagrero o mago. Eran todos seres humanos y, claramente, todos los seres humanos podemos errar porque somos imperfectos. Y bueno, esa es nuestra labor. De la misma forma que, por ahí, en sus inicios apoyamos el hecho de que la economía se terminara abriendo, el hecho de que se volviera rápidamente a un déficit fiscal cero, o sea, al equilibrio fiscal. Es más, que hubiera una tendencia a tener más ingresos que gastos en términos que, incluso, excluyendo los intereses, hacía muchas décadas que no pasaba. Critico, por ahí, una menor velocidad que la que hubiéramos querido nosotros en términos de salida y funcionamiento del cepo. Por suerte, eso tendió a corregirse allá por mediados del año pasado. Es cierto que todavía no se eliminaron todas las restricciones que hacen al cepo, pero bueno, también es cierto que es un proceso que hay que ir llevando de acuerdo con la ganancia de confianza que va haciendo la Argentina en el tiempo por otras cosas que va haciendo bien, como lo de la solvencia fiscal, que para mí es fundamental y como pilar. Y también como viene el mundo, porque lamentablemente, fíjense ustedes cómo, a partir de las elecciones y que se definió ahí un apoyo al rumbo económico del gobierno por parte de la gente, no solo por los legisladores oficialistas que entraron, sino por aquellos que también apoyan este rumbo económico, con matices de otros partidos, y perdió apoyo lo que es la oposición a este rumbo. Con este rumbo que lleva a la Argentina a la normalidad, empezamos a tener un ingreso de capitales y posibilidades de que provincias y empresas, sobre todo, salieran a buscar fondos en el exterior. Y bueno, lamentablemente, a partir de la guerra de Irán, todo eso desapareció. La suba del precio del petróleo llevó a una incertidumbre internacional muy alta, y lo último que quieren es invertirlos en el exterior cuando eso pase. Y acá también, en países de alto riesgo como los que tenemos, bueno, ahora lamentablemente no es posible seguir con este ritmo que se tenía antes de ir desarmando el cepo y va a tener que tener más paciencia. Bueno, son cosas que uno va marcando, cuáles son las prioridades que uno vería. Y por ahí yo siempre digo, porque alguna gente, por lo visto, no ve esto: somos seres humanos, los que están en el gobierno, los que estamos afuera del gobierno. Cuando yo critico, también voy a criticar en forma constructiva y fundamentalmente porque yo digo: bueno, por ahí, si yo estuviera de ministro de Economía o de presidente de la Nación, no cometería estos errores que estoy viendo ahí que se están cometiendo, como la salida, por ejemplo, de las LEFI, que fue muy desordenada. Pero quizás cometería otros que ahora no me doy cuenta.
Obvio. Una cosa es opinar y otra cosa es ejecutar. Lo comprendo, lo comprendo perfectamente, Aldo. Mucho más nosotros, que nos pasamos opinando todo el día, así que lo podemos entender a la perfección. Aldo, mire, recién hablábamos con el ministro de Hacienda, o sea, de Economía de la Ciudad de Buenos Aires, y él decía que percibía dos cosas: que siempre todos los meses de julio hay un aumento en la Ciudad de Buenos Aires, efecto estacional por el turismo de las vacaciones de invierno, pero que no explica toda la diferencia del mayor índice. En la inflación núcleo de los precios desestacionalizados hay un aumento respecto del mes anterior, como si mostrase una especie de resiliencia de la inflación a la baja. ¿Cómo ve ese tema de la inflación y a qué atribuye esa resiliencia?
Nosotros medimos la inflación, de hecho, todas las semanas, obviamente con menores recursos que el INDEC, con lo cual es más bien indicativo. Pero ya teníamos 2,1% relevado para el mes de julio, con lo cual ya anticipábamos que iba a estar por arriba del 2%. La verdad es que haya dado 2,9% en la Ciudad, además de que hay aumentos estacionales y además aumentos de tarifas de servicios públicos que también fueron muy fuertes en el mes de julio y del transporte, que pegan mucho más, encima, por la composición de la canasta de la Ciudad de Buenos Aires, porque tiene un mayor porcentaje de participación en estas cosas, que además en el interior siempre pagaron las tarifas que correspondían, las de transporte y las de servicios públicos. O sea que pega todo acá. Yo creo que justifica la mayor parte de la diferencia que hay entre lo que nosotros medimos para la Nación —estoy hablando ahora de Libertad y Progreso— y lo que da la Ciudad de Buenos Aires. Puede ser que dé algunas décimas más de lo que nosotros hemos medido cuando salga el INDEC este jueves, puede ser, porque nosotros, como dije, no tenemos los recursos que tiene el INDEC para medir, así que medimos mucho menos precios. Pero más o menos, sí, es cierto, va a dar por arriba del 2%. Pero yo creo que ya a partir del mes de agosto se va a volver a ubicar abajo del 2% y el resto del año va a seguir teniendo una tendencia descendente.
Mire, haciendo la regla de tres simple, el año pasado nos contaba el ministro de Economía de la Ciudad que había, mientras había dado 1,9 el índice nacional, en julio el de CABA había dado 2,6. Así que, bueno, haciendo la regla de tres simple, nos daría 2,2, 2,3. Pasar del 2,6 al 2,9 la diferencia, obviamente una cosa muy simple, pero bueno, te indicaría eso. Es cierto que hay algo que va más allá del tema estacional y podríamos decir que está establecida en 2%, 1,9, 1,8. Parece muy difícil que este año termine con menos inflación que el año anterior. ¿Eso lo coloca en una especie de, no sé cómo llamarlo, de escalón de la inflación que no se modifica?
Nosotros estamos estimando que, con la tendencia que va a llevar, va a estar por debajo del 2% a partir de agosto de nuevo. Este año va a estar en 27% de inflación anual, lo cual da una baja, y hay que tener en cuenta que en todo el mundo hubo una suba de la inflación por el tema del petróleo. Y acá, la verdad, es que el aumento del petróleo de marzo pegó muy duro, y esta economía tiende a reaccionar mucho más rápido a este tipo de factores internacionales que... Por una razón de supervivencia, diría yo, que hemos aprendido a lo que sucede en el resto del mundo. Así que yo creo que hubiera sido más baja la inflación sin el factor petróleo. Probablemente hubiéramos estado más cerca del 20%, pero también es cierto que si uno pretendía que este año ya estuviéramos por debajo de un dígito, lo que dijo el presidente, que íbamos a tener una inflación durante el segundo semestre del 1%, menos del 1% mensual, es muy difícil. Porque, si bien es cierto que este gobierno primero dejó de emitir para financiar al Estado, lo cual ya es una posibilidad de darle al Banco Central el manejo de la política monetaria como para que se ocupe de darnos una moneda más estable, como pasa en todos los países vecinos, porque no hay ningún milagro. Acá parece que es un milagro, pero no es ningún milagro. Es cierto que el Banco Central de la República Argentina, cuando lo recibe este gobierno, estaba casi quebrado y hay que sacarlo de la quiebra porque hoy ya es solvente. Pero no tiene la solvencia que tienen los bancos centrales de los países vecinos, que le dan un dígito de inflación a su gente al año. O sea, hay que llevarlo a ese nivel de solvencia y, bueno, está costando y va a llevar tiempo. Pero bueno, yo espero que en no mucho tiempo, por ahí uno o dos años, podamos tener los argentinos —esto que vuelvo a repetir, no es un milagro, simplemente hacer las cosas bien—, tener un Banco Central que le dé un dígito de inflación al año a los argentinos, una moneda estable y confiable. Y creo que en eso, y en la dificultad de que volvamos a las andadas como en el pasado, va a ser muy importante que se haga una buena reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
El fiscal intimó a Manuel Adorni para que en 15 días explique su patrimonio
Aldo, otro tema que también resulta muy preocupante es la caída del consumo. Había una polémica porque CAME dijo que el consumo había caído respecto de los meses anteriores, el dueño de Mercado Libre dijo que él creía que se estaba midiendo mal porque no estaban teniendo en cuenta el desplazamiento del consumo hacia sistemas digitales de compra, y que Mercado Libre había crecido 38% en el último trimestre. Y el ministro de Hacienda de la Ciudad de Buenos Aires nos decía que Ingresos Brutos, tanto para los locales físicos como para las ventas digitales, había caído más cerca de lo que pronosticaba CAME. ¿Ve usted un problema estructural, sistémico, en el no repunte del consumo y que está asociado a la baja de salarios, baja de empleo, cambio de empleo formal por empleo informal, finalmente por empleos de menor productividad y menor salario?
No, yo creo que... A ver. Es cierto que hay una parte de la caída del consumo que puede estar midiendo CAME que tiene que ver, seguro, porque esto está pasando en todo el mundo, que está pasando acá en la Argentina, con una transferencia de lo que son los negocios, digamos, físicos, a lo que son los negocios virtuales. Pero es cierto también que, luego de las elecciones, volvimos a ver una recuperación del consumo que antes de las elecciones no se daba porque la gente, con incertidumbre sobre qué iba a pasar con las elecciones, obviamente no consume, no invierte. Lo que hace es ahorrar la gente que puede ahorrar, en dólares, para armar su colchoncito. Una vez que superaba esa incertidumbre electoral por el resultado que se dio, salió a consumir y, de hecho, lo vimos en el aumento fuerte del consumo en todas las estadísticas hasta, lamentablemente, el primer trimestre, que fue cuando estalla, digamos, la guerra y se acaba el financiamiento que estábamos obteniendo. Ese consumo, porque dejan de entrar divisas a la Argentina y la misma gente acá tiene más incertidumbre y consume menos. Así que el segundo trimestre, lamentablemente, sí tuvimos una caída en el consumo y eso lo vamos a notar y lo vamos a ver reflejado en los datos del PBI cuando salgan. Lamentablemente, se cayó el consumo, tuvimos incluso una caída del nivel de actividad en el segundo trimestre. Bueno, ahora lo que se está esperando es que haya un mayor financiamiento en la medida que se va asimilando esta guerra que hay en el mundo y está generando, por la suba del precio del petróleo, tremenda incertidumbre. Acuérdense que cuando la gente, los argentinos y extranjeros, ven que la incertidumbre de los activos seguros en los que han invertido aumenta su riesgo, que es lo que está pasando, lo último que quieren es invertir en países como la Argentina que es el último riesgo. Ahí, el problema es que nosotros perdemos financiamiento. Toda la economía pierde financiamiento que antes de la guerra sí teníamos, nos ayudaba a consumir e invertir más. Lamentablemente, es como que vos venías, que te venían dando plata para gastar, que te la quitan y, sí, vas a gastar menos, vas a tener una caída en el consumo. Espero que en algún momento esta guerra se termine, se termine este factor de incertidumbre. A medida que también es cierto que el mundo va asimilando este tipo de factores de incertidumbre, vuelven de a poquito a invertir en otros países de alto riesgo y es un poco lo que estamos viendo que está pasando ahora. Y eso va a generar una reactivación, una recuperación lenta mientras esté la guerra, pero va lenta por lo menos del consumo y la inversión en la Argentina durante el segundo semestre y lo vamos a ver también reflejado en los datos, y un poco en el bienestar económico de la gente.
Entonces, Aldo, para entenderlo, en cada uno de los casos, el aumento de la inflación, la caída del consumo, usted lo asigna fundamentalmente a la guerra con Irán, y que en la medida que eso pasa...
El Banco Central no pudo dar precisiones sobre un sobrante de $4 billones: "En algún lado están"
Es que fíjese cómo los precios, cuando subieron fuerte, fundamentalmente en marzo, después, claro, la desaceleración de la inflación fue baja en abril y, bueno, la verdad es que se tendió a bajar. Y tendió a bajar porque, bueno, de fondo había una tendencia ya a la baja de la inflación, porque lo que se estaba reflejando es todo lo que se expresó lamentablemente en nuestra moneda el año pasado. Que pudimos poner el dólar a más de 1.500 pesos. Mucho de eso que voló el dólar antes de las elecciones, lamentablemente, fue pérdida de valor de nuestra moneda. Y eso pasa con todas las monedas del mundo. Cuando una moneda pierde valor, se ve reflejado inmediatamente en sus tipos de cambio contra otras monedas, por supuesto en tipos de cambio libres. Como si hay cepos, como pasaba acá en la Argentina en el pasado, obviamente ahí no se veía, pero sí en los mercados libres de cambio que teníamos. Y después también, si perdió poder adquisitivo la moneda, tiene que reflejarse en el resto de los precios de los bienes y servicios de la economía, porque todo acá cotiza en términos de peso. O sea, chica, si el valor del peso se achica y, lamentablemente, todo tiene que salir más con respecto al peso. Y eso fue lo que nos tuvo con una inflación ascendente hasta, en realidad, mediados de febrero. Pero, bueno, después vino la guerra y volvió a ser que acá hay una fuerte suba de la inflación. De vuelta, pasó en todo el mundo y, bueno, después recuperó la tendencia descendente que tenía que llevar, porque ya la mayor parte de los bienes y servicios de la economía —es cierto que lleva tiempo esto— han reflejado toda la pérdida de poder adquisitivo que tuvimos de nuestra moneda el año pasado. Y la verdad es que se ha mantenido bastante estable el valor de la moneda desde entonces hasta ahora. Así que no se está generando nueva inflación futura, que eso sería lo preocupante hacia adelante.
Me levanta el ánimo, Aldo, ver que en realidad hay dos cuestiones dejadas atrás: una, en el caso del corrimiento, el cambio aéreo de 1.000 a 1.500 que se produjo en la primavera del año pasado, y que, bueno, finalmente la guerra, si no se deja atrás, por lo menos se metaboliza, se digiere y se mantiene. Y ojalá entonces en este segundo semestre...
Sí, y yo tengo la esperanza de que, además, no solamente por nosotros y el impacto que está teniendo en todo el mundo, claramente la guerra, sino también todo lo que está sufriendo la guerra, esperemos que se termine pronto. Pero si se termina... Si se termina, vamos a ver un impacto sobre la Argentina muy grande. Vamos a volver a ver muchísimo interés en volver a financiar empresas, incluso al Gobierno nacional, que no saliera a tomar fondos, como pasó a principios de año, y a las provincias. Y la verdad es que la Argentina necesita eso para que todo este ajuste del aparato productivo, o sea, esta reestructuración del aparato productivo, que es el que tiene que hacer, después de años de anormalidad, sea con el menor costo posible. Bueno, esperemos que eso pase.
Ojalá. Aldo, muchísimas gracias. Le mandamos un saludo y nos mantenemos en contacto como siempre.
Muchísimas gracias a ustedes. Que tengan muy buena semana.
LMM