En Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Jorge Fontevecchia dialogó con Luã Marinatto, periodista y editor de política del diario brasileño O Globo. A lo largo del encuentro, el especialista analiza el complejo panorama de cara a las elecciones presidenciales en Brasil: desde la incertidumbre sobre una posible definición en primera vuelta o un eventual balotaje entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, hasta el impacto del ausentismo en los distintos sectores sociales y el detrás de escena que provocó la histórica suspensión del debate electoral televisado.
Luã Marinatto es un periodista y editor brasileño galardonado por su trabajo de investigación con enfoque en derechos humanos y seguridad pública. Se ha desempeñado durante años como reportero clave y editor de portada para el periódico Jornal Extra. En la actualidad ejerce el rol de editor y asistente de política en Brasil en el prestigioso diario O Globo.
Luã, muy buenos días, Jorge Fontevecchia lo saluda. ¿Usted comprende español? ¿Cuáles son las reales posibilidades de Lula de ganar las elecciones en primera vuelta? A gente entrevistó hace minutos a un especialista brasileño que hablaba que Lula podría ganar en primera vuelta. Más a Emir Sader, un nombre del entrevistado... Más a... Los sondeos de opinión pública lo que indican es que hay un empate técnico en segunda vuelta. ¿Cuál es su percepción?
Buenas tardes. El escenario que tenemos hoy en las principales investigaciones, en los principales levantamientos, en las principales sondajes, es un escenario que muestra que una victoria en primera vuelta de cualquier una de las partes todavía es muy improbable, a pesar de que tenemos este fenómeno de un cierto antipetismo de llegada. Podría perjudicar a Lula, inclusive. Pero las investigaciones de ayer muestran un crecimiento tanto de Lula como de Flávio, con una deshidratación de los otros candidatos, lo que indicaría una oportunidad un poco mayor de que terminara ya el próximo domingo en primera vuelta. Pero lo que los principales analistas dicen es que esto podría suceder tanto a favor de Lula —que aparece numéricamente en las investigaciones, a pesar de este empate técnico considerando la margen de error—, pero que también podría favorecer a Flávio Bolsonaro en el sentido de que existe este fenómeno que cité aquí en Brasil, que es un antipetismo de llegada, como lo clasifican algunos analistas, que es una tendencia de que el voto contra el PT y, por tanto, contra Lula crezca en la hora H, en la ruta final. Y hay otro factor: que los otros competidores que aparecen con alguna relevancia en las investigaciones de intención de voto, todos están más posicionados en el campo a la derecha. Entonces, si tuviéramos lo que llamamos "voto útil expresivo" en estos últimos dos días, habría una tendencia de que podría migrar más para Flávio que para Lula. Y en una disputa tan pareja, quién sabe, hasta una victoria de Flávio en el primer turno. Pero ambos los escenarios no son los más probables. Lo que trabaja aquí como mayor indicativo es, de hecho, un segundo turno entre Lula y Flávio en este momento de decisión final de los indecisos y, al mismo tiempo, de los candidatos del campo de la derecha a la extrema derecha, que como voto útil pudieran decidirse a votar por Bolsonaro en lugar de hacerlo por los candidatos que lo venían haciendo, generando una situación de posibilidad de que gane Lula en primera vuelta o Bolsonaro en primera vuelta, pero que no es el escenario más probable.
Las elecciones en Brasil pueden cambiar el rumbo político de América Latina
Luã, ¿qué pasó ayer exactamente en O Globo con el debate presidencial? Flávio Bolsonaro quería hacer con una cadera vacía un debate, pero el tribunal electoral no permitió. ¿Qué fue lo que sucedió?
Para ser más preciso, no es que Flávio Bolsonaro quisiera. Había un acuerdo, como prevé la legislación electoral, envolviendo todas las campañas, todos los partidos inclusive, que decía que si uno de los candidatos decidiera no aparecer en este debate, lo que sucedería es que quedaría un púlpito vacío, quedaría una silla vacía y que los candidatos presentes podrían hacer las preguntas que desearan para esta silla vacía del candidato ausente. Eso era lo que estaba previsto en las reglas del debate hace meses. Y lo que ocurrió es que la coligación de Lula entró con una acción en la justicia electoral, en el TSE como se llama aquí, pidiendo que este púlpito vacío no fuera exhibido, que esta silla vacía no apareciera y que no fueran hechas estas preguntas directamente para el candidato ausente. Y a la cosa de más o menos unas cuatro horas antes del inicio del encuentro, hubo una decisión judicial favorable a la campaña de Lula impidiendo este expediente, impidiendo que esto sucediera. Y hubo una segunda decisión, poco después, imponiendo que un candidato que no había sido invitado, Renan Santos, del partido Missão —es un candidato de derecha también, pero era un candidato de derecha que se esperaba que hiciera un enfrentamiento mayor con Flávio Bolsonaro—. Hubo una decisión, esta del Supremo Tribunal Federal, del STF, imponiendo que él participara. Después de estas dos decisiones, Flávio Bolsonaro anunció que no estaría presente. Él usa como argumento lo que sería una interferencia judicial indebida en el proceso electoral, pero lo que se dice en los bastidores es que él no quería justamente este enfrentamiento con Renan Santos. Y a partir de todos estos hechos, la emisora acaba decidiendo cancelar el debate, sustentando también que habría una inseguridad jurídica frente a tantas decisiones sobre la hora, alterando las reglas previamente acordadas, y eso generaría una inseguridad jurídica. Y a partir de ahí, este debate, que sería el último... Es un debate muy tradicional aquí en Brasil, porque es siempre lo que sucede ya a tres días de la elección, el último embate. El último debate entre los candidatos acabó siendo cancelado, lo que generó una situación inédita en nuestra democracia aquí, que es, en una disputa tan pareja entre dos candidatos, cerrar el primer turno sin que los dos principales nombres hayan tenido ningún debate directo a lo largo de toda la campaña. Ellos no tuvieron ningún enfrentamiento directo ninguna vez.
Un analista y el presidente de la CGT de Brasil evalúan la posibilidad de una derrota de Lula
Luã, finalmente, la cantidad de personas que no van a votar, ¿es un problema para el PT, para Lula? Y la cantidad de personas que se estiman no van a concorrer a votación es mayor que otras, ¿eso sería un problema para Lula?
Esto es considerado un problema para la campaña petista, sí. Es lo que llamamos abstención aquí en Brasil, que es la suma de los electores que simplemente no se comparan con los electores que votan nulo. Tiende a ser un fenómeno históricamente aquí en Brasil que perjudica más al PT por tener una base electoral más fuerte en las camadas más populares, y la abstención tiende a ser mayor en este grupo, ¿no? Entonces, esto podría perjudicar a Lula. Por otro lado, en la campaña de 2022, por ejemplo, tuvimos un índice de abstención alto, pero en la campaña de 2018, que fue anterior, cuando Jair Bolsonaro fue electo, tuvimos un índice de abstención muy bajo justamente porque la presencia de la derecha extrema con tanta fuerza acabó generando un engajamento. Entonces, existen estos dos lados. Los dos lados para 2026, que es el temor de que vuelva a haber una abstención alta como en el 22, en un cansancio con esta polarización, en un cansancio con las dos figuras principales en disputa; pero hay quien espera también que el temor de un miedo del bolsonarismo a la presidencia pueda generar un engajamento extra y que favorecería a Lula. Entonces, son dos facetas de un mismo fenómeno y que, en realidad, solo tendremos certeza a las 5 de la tarde el domingo cuando se cierren las urnas, que es cuando estos datos comiencen a salir, porque es una prospección muy difícil de hacer. Los propios analistas estudiosos que evalúan este tipo de fenómeno, que estudian pesquisas, divergen entre sí cuando intentan mensurar el peso que cada lado puede tener en ese desfecho.
Finalmente, Luã, es imposible predecir, tenemos que esperar al domingo y allí decidir. Muchas gracias y mando un abrazo de aquí de Argentina.
Muchas gracias, a disposición. Un abrazo, precisamente estamos ahí.
Gracias, gracias.
MEG