El conflicto entre el Gobierno nacional y las universidades públicas sumó un capítulo determinante. Tras meses de desgaste, resoluciones del Consejo Superior y reclamos en las calles, un fallo de la Corte Suprema de Justicia dejó en firme la medida cautelar de primera instancia que exige la actualización de los salarios docentes según la inflación acumulada a noviembre de 2023. Una bocanada de aire fresco y certezas para un cuerpo académico golpeado por la crisis económica y la incertidumbre.
En un mano a mano imperdible, en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), Emiliano Yacobitti analiza el impacto inmediato de esta decisión judicial en la planificación del próximo cuatrimestre y la retención del talento docente. Además, desarma la retórica oficialista defendiendo el rol de la universidad pública como el motor de la movilidad social ascendente en Argentina y detalla las profundas reformas académicas que la UBA viene implementando en paralelo a la disputa presupuestaria.
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Finalmente, sin esquivar el barro de la política local, el referente se desmarca de su rol institucional para opinar sobre la interna del radicalismo, respaldando las duras críticas hacia los legisladores que no dieron quorum para avanzar con la moción de censura al saliente jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Una radiografía exacta de un momento bisagra donde la educación, la justicia y la política se cruzan en un mismo tablero.
Emiliano Yacobitt es un contador público y dirigente político ligado a la Unión Cívica Radical. Actualmente se desempeña como vicerrector de Buenos Aires desde agosto de 2022. Fue diputado nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires entre 2019 y 2023 y es profesor de la materia de sistemas contables en la Facultad de Ciencias Económicas. En el ámbito privado ejerce como asesor tributario, desarrolla actividades de consultoría económica.
—Emiliano, muy buenos días. Primero, felicitaciones. Tenían razón, lo lograron. La pregunta ahora es cómo sigue y si finalmente no temen que el Gobierno, como ha hecho en otros casos, aun con un fallo de la Corte, desatienda el cumplimiento.
—Buenos días. Primero que nada, obviamente la noticia que recibimos de la Corte Suprema es una muy buena noticia porque nos agarra en la programación del próximo cuatrimestre y nos da un montón de certezas en un momento muy pero muy difícil que está viviendo la universidad, donde muchas veces nos toca cruzarnos con profesores que están decidiendo la continuidad o no en nuestras casas de estudio. Este fallo por parte de la Corte, que lo que hace es dejar firme la medida cautelar de la primera instancia que actualiza los salarios por la diferencia de la inflación a noviembre de 2023, es algo muy importante para quienes van a tomar la decisión de si siguen o no estando en la universidad. Pero también quiero hacer algo que es muy importante, que es agradecerte a vos, a ustedes, porque durante este conflicto, que viene siendo muy largo, muy desgastante, en este medio y en tu medio encontramos siempre un lugar para difundir las cosas. Muchas veces, cuando las cosas se alargan tanto en el tiempo, cada vez que el Consejo Superior saca una resolución, o cada vez que alguien toma alguna medida o plantea alguna dificultad, es difícil ponerlo en la agenda pública. Creo que este conflicto lo estamos pudiendo llevar adelante con el apoyo de la sociedad gracias a todos los medios de comunicación, pero en particular a ustedes, que siempre nos han dado una mano para difundir las cosas buenas que pasan en la universidad, pero también las necesidades que veníamos teniendo.
—Me alegro. Gracias, Emiliano. ¿Y hay alguna comunicación luego del fallo del Gobierno para indicar que lo está implementando, que lo va a cumplir?
—Mirá, todavía no tuvimos ninguna comunicación formal. Hablé con el presidente del CIN, con Franco, y me dijo lo mismo, que no lo había tenido. Pero en todas las consultas que nosotros hemos hecho con los asesores jurídicos de la universidad, como también con varios profesionales externos, el Gobierno tiene que cumplir el fallo de la Corte y dejar firme la medida cautelar que otorgó la primera instancia. Como te decía recién, no hay mucho para discutir y ya no hay instancias para dilatar el cumplimiento de la ley. Una ley que lleva más de 251 días de no aplicación. Después es una decisión del Gobierno si cumple o no la ley, pero ya es una situación mucho más forzada que lo que hasta ahora veníamos escuchando. Incluso el secretario de Políticas Universitarias, cuando debatió con el presidente del CIN, ante la pregunta de si ante un fallo adverso de la Corte iban a cumplir la ley o no, dijo que sí. Y esto es muy pero muy importante para que el Gobierno entienda que tiene una oportunidad de dejar atrás el conflicto con las universidades. Ellos tenían una postura y el Congreso tuvo otra en cuanto al financiamiento; eso ya lo saldó la Justicia. Lo que nosotros necesitamos ahora es ponernos a trabajar en una agenda conjunta con el Gobierno nacional porque los cambios...
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—Es cierto lo que cuesta. Nosotros venimos desde el comienzo del Gobierno de Milei marcando que la discusión con las universidades toma de significante a las universidades públicas, a nuestro juicio, como un representante de lo intelectual, de aquello que discute el pensamiento crítico, de la discusión sobre lo que es verdad, que siempre plantea una dialéctica y una necesidad de confrontar ideas; lo que se llama en el espíritu científico el pensamiento crítico. Y no era simplemente la institución, sino además la universidad como significante, podríamos decir, del sistema igualitario argentino: el ascenso de "mi hijo el doctor", la movilidad social ascendente que ha producido la educación en la Argentina desde Sarmiento.
—Nosotros creemos que el Gobierno tiene que aprovechar esta oportunidad para dejar atrás el conflicto con las universidades y ponernos a generar una agenda de trabajo conjunto. En el mundo entero las universidades están cambiando, se están reconfigurando, actualizando los planes de estudio de las carreras. De hecho, en paralelo con este conflicto, en la Universidad de Buenos Aires se reformaron más de 30 carreras. Se crearon tecnicaturas nuevas, como la Tecnicatura en Gestión de Datos en la Facultad de Ciencias Económicas, o la carrera de Biotecnología, que se creó entre cuatro facultades de la universidad: la Facultad de Farmacia y Bioquímica, de Ciencias Exactas, de Ciencias Veterinarias y de Agronomía. Lo que nosotros queremos decirle al Gobierno después de este fallo, y dando por sentado que van a cumplir la ley, es que no se pierda de trabajar con las universidades públicas. El mundo está cambiando y el conocimiento, en ese cambio que está llevando adelante el mundo, tiene un rol protagónico. Las universidades públicas tienen mucho para aportar en eso y nosotros tenemos que redefinir, junto con el Gobierno, el perfil de graduados que necesitamos para lo que está pasando en el mundo. Esas cosas no se pueden llevar adelante solamente desde un lado de la mesa; necesitamos también discutir estas cosas con quienes están diseñando un sistema o un nuevo modelo productivo en la Argentina.
—Emiliano, al mismo tiempo de tu responsabilidad universitaria está tu acción política dentro del Partido Radical. Acaba de renunciar finalmente el jefe de Gabinete y la semana pasada, el martes, cuando se levantó la sesión en la que supuestamente se iba a emplazar el proceso para iniciar una moción de censura al jefe de Gabinete, el diputado Pablo Juliano, del radicalismo, acusaba a los que no estaban allí presentes de no ser radicales. Me gustaría tu reflexión respecto de lo de Juliano y cuál fue la actitud del radicalismo en esta discusión que se dio en las distintas cámaras del Congreso tratando de lograr una moción de censura de Adorni.
—Mirá, si bien ahora estoy abocado 100% a la universidad, obviamente nadie puede pensar distinto de lo que decía el diputado Juliano. Creo que hubo muchos diputados que estuvieron a la altura, algunos radicales como Mariela Coleta, como Pablo Juliano, como Martín Lousteau, que forman parte del bloque Provincias Unidas con muchos otros diputados de otros partidos, porque el Congreso no puede mirar para otro lado cuando tenías un jefe de Gabinete que fue a mentirle en la cara a los diputados más de una vez. Por supuesto que quienes no están a la altura de las circunstancias —y no solamente dentro de los diputados radicales que no estuvieron dando quórum, sino de muchos otros partidos que no vale la pena mencionarlos— no actúan de manera consecuente. Coincido con lo que decía el diputado Juliano: me parece que uno tiene que tener una acción consecuente al discurso que expresa. Si uno dice que las cosas que estaban pasando con el jefe de Gabinete estaban mal, que no podían pasar y que tenía que dar explicaciones, bueno, tienen que actuar de la misma manera en la Cámara de Diputados, de Senadores y donde les toque actuar.
—Emiliano, bueno, felicitar a toda la universidad pública, con la universidad más importante de todas, que es la UBA, en tu nombre. Obviamente seguiremos apoyándola. Te mandamos un abrazo muy fraterno.
—Muchísimas gracias a ustedes. No quiero dejar de agradecerles por el apoyo que sentimos desde este medio a esta pelea muy pero muy difícil que venimos llevando adelante en las universidades. Muchísimas gracias.
—Muchas gracias.
ML