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MODO FONTEVECCHIA
Desafíos geopolíticos

Eric Rojas Montiel sobre el giro de la derecha: “Kast y Milei avanzaron criticando la moderación de Piñera y Macri”

El consultor advirtió que el nuevo escenario combina mayor polarización, un Congreso fragmentado y una estrategia de gobierno más ideológica, comparable en algunos aspectos al estilo político de Javier Milei en Argentina.

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Argentina. Javier Milei. Chile Asunción de José Antonio Kast | AFP

El continente americano atraviesa entre 2025 y 2026 un giro político hacia la derecha, impulsado por el rechazo a la izquierda tradicional, la crisis económica y el aumento de la inseguridad. Ante ese escenario, la llegada de José Antonio Kast a la presidencia de Chile reflejó una tendencia regional comparable con el fenómeno de Javier Milei en Argentina, sobre el que el consultor Eric Rojas Montiel afirmó en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190): “Avanzaron criticando la moderación de Sebastián Piñera y Mauricio Macri”.

Eric Rojas Montiel es un consultor y analista político especializado en comunicación política, campañas electorales y gestión de crisis en América Latina. Se desempeña también como periodista y consultor en asuntos públicos, con experiencia asesorando a gobiernos, empresas y organizaciones en la región.

¿Qué significa hoy que Kast asuma la presidencia de Chile, la notoria ausencia de Lula, quien se bajó antes, y el anuncio de que iba a estar Flavio Bolsonaro? ¿Qué significa para Chile y qué significa para América Latina?

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Sin duda, el día de hoy marca un hito político muy relevante para la historia chilena. Como es tradicional en nuestra historia republicana, los presidentes han llevado adelante este proceso de una manera muy institucional y respetuosa, independientemente de los signos políticos, y en esta oportunidad no va a ser la excepción, pese a que la semana pasada hubo una tensión que puso en duda este traspaso debido a un problema político que se generó a propósito de una polémica asociada a un cable chino que se construiría en Hong Kong, que el gobierno había autorizado pero desistió, y que no había sido traspasado en las reuniones de coordinación entre el gobierno saliente y el entrante.

Esto generó molestia del presidente electo, que durante un par de días suspendió las relaciones con la actual administración. Finalmente, tras una reunión que se sostuvo el día domingo, este hito republicano se va a repetir de la misma manera como ha pasado en los otros gobiernos. Sin duda acá hay un cambio en el giro político. Hay un giro hacia la derecha que genera una serie de expectativas en la ciudadanía y en el mundo empresarial, ancladas básicamente en tres temas: seguridad, crecimiento e inversión.

José Antonio Kast ha titulado este gobierno como un gobierno de emergencia y, por lo tanto, hay una serie de medidas administrativas y legislativas que se van a impulsar en los primeros 90 días que buscan darle impulso en materia económica y entregar una señal de tranquilidad a una ciudadanía hoy muy complicada por el tema de la delincuencia y la seguridad, a propósito de la irrupción del crimen organizado en los últimos años en nuestro país. Pero al mismo tiempo hay señales preocupantes: la relación geopolítica que va a llevar adelante este gobierno genera ciertas preguntas, especialmente sobre cómo va a equilibrar las aspiraciones o los objetivos políticos de las dos potencias que hoy son los principales socios comerciales de Chile, Estados Unidos y China.

La muñeca política del gobierno para tratar de equilibrar las relaciones con estas potencias es clave. Hay un equipo de gabinete que viene mayoritariamente del mundo empresarial, con una lógica muy centrada en la gestión y, por lo tanto, la falta de experiencia política es una pregunta abierta respecto de cómo esta nueva administración va a sortear una oposición política dura que se anticipa y también cómo va a enfrentar este escenario geopolítico complejo para la región.

Habitualmente desde la Argentina la perspectiva que tenemos es que Chile puede cambiar los presidentes de centro derecha a centro izquierda, pero en líneas generales los cambios son mucho más moderados de lo que estamos acostumbrados en la Argentina. ¿Hay alguna diferencia sustancial para que pueda ser distinto?

Sí, yo diría que tras los últimos episodios políticos y sociales relevantes que ha enfrentado nuestro país —me refiero específicamente a la revuelta social de 2018—, que de alguna manera se junta con la pandemia y toda la gestión política asociada a ella, y que decanta después en dos procesos constituyentes que se realizan durante este gobierno, ha habido una inclinación hacia la polarización en nuestro país. Si bien es cierto que la alternancia del poder, vista principalmente en los últimos 20 años en Chile, se ha mantenido, diría que el espectro se ha ido ampliando bajo una consigna que es bien preocupante y que tiene que ver con la concesión de las ideas.

Al gobierno de Sebastián Piñera se le criticó fuertemente por el diálogo, por la apertura y por la capacidad de llegar a acuerdos sobre las diferencias. Por lo tanto, el partido que entra al gobierno se cimentó, creció y llegó a ganar las elecciones precisamente por esta demonización del diálogo, que paradojalmente hoy es lo que necesita para avanzar en sus propias reformas. Entonces ahí hay un tremendo desafío respecto de cómo van a conducir y gestionar el gobierno, cómo van a dialogar con las otras fuerzas políticas, principalmente de izquierda, en un contexto donde su electorado, su base electoral, tiene como una idea central que ceder en los principios o en las ideas es perder una batalla cultural. Desde ahí se hace muy compleja la labor legislativa y política del gobierno.

O sea, ¿podríamos decir que hay algún paralelo con la Argentina, salvando las distancias y los grados del péndulo siempre más acotados, en el cual aquí en la Argentina la diferencia entre Milei y Macri es que Milei le achaca a Macri haber sido moderado, haber tenido buenas formas, haber acordado con la oposición? ¿Se podría decir que de alguna manera hay un espejo, salvando las distancias, entre Macri, Piñera, Milei y Kast?

Sin duda que hay semejanzas. Obviamente el gobierno de Milei y, sobre todo, las medidas en materia económica que ha impulsado en el último tiempo han sido y seguramente seguirán siendo un referente respecto de cómo avanzar en un gobierno desde lo administrativo en un principio, a través de un paquete de medidas que buscan disminuir fuertemente el gasto fiscal y, por otra parte, avanzar en ciertas legislaciones claves, concentrándose en lo relevante, en los problemas que tienen hoy los chilenos, que como les decía son seguridad y crecimiento, principalmente.

Desde ahí hay una semejanza, pero diría que la composición política del espectro chileno hoy tiene elementos propios. Uno de ellos es la fragmentación. Nosotros tenemos una hiperfragmentación de partidos políticos que en algunos momentos le ha quitado gobernabilidad al propio gobierno; es decir, la capacidad de gobernar ha sido en los últimos dos gobiernos algo muy complejo de abordar. Hay una reforma al sistema político —en realidad hay dos— que se han ido discutiendo para salvar este problema, pero mientras eso no se solucione el gobierno, independientemente del signo político que sea, va a enfrentar un Congreso atomizado, fragmentado y difícil de sortear, que ha sido también de alguna manera culpable de esta polarización en el sistema político.

El otro tema es que el principal antagonista hoy, el Frente Amplio —hoy gobierno y desde mañana oposición—, tiene una definición política que opera bajo lógicas que son bien novedosas para la historia política chilena. Acá tenemos un gobierno que primero fue oposición, que se cimentó y creció sobre la base de la transparencia, de la inocencia y del no hacerse responsable, y eso lo vimos durante todo el gobierno. Acá es muy paradojal ver, por ejemplo, que el gobierno termina con una aprobación del 28% y el presidente con una aprobación del 38%. O sea, él logró separar la marca Gabriel Boric de la marca el gobierno de Gabriel Boric, lo que es muy interesante de estudiar.

Milei, en la asunción de Kast en Chile

Pero tiene que ver con un sistema político y con partidos políticos que no se hacen cargo de los problemas, no reconocen los errores y, por lo tanto, esos errores no existen, y por lo mismo eso explica una base electoral alta de apoyo, digamos.

MV