El rector de la Universidad Nacional de Rosario Franco Bartolacci, calificó como "realmente muy importante" el fallo de la Corte Suprema que ordenó aplicar parte de la Ley de Financiamiento Universitario y sostuvo que la decisión es "muy saludable" tanto para las universidades como para las instituciones del país. "Un reconocimiento a la comunidad universitaria, que hizo un gran esfuerzo estos años para sostener todo con mucha precariedad", destacó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190).
Franco Bartolacci es actual rector de la Universidad Nacional de Rosario y ejerce también como presidente del Consejo Interuniversitario Nacional. Politólogo de profesión, fue reelegido para extender su mandato al frente de la Universidad Nacional de Rosario hasta 2027 y se ha destacado por liderar los reclamos de financiamiento universitario.
Primero, felicitaciones. O sea, Nietzsche decía que lo pequeño que perdura se hace grande.
Muchas gracias. La verdad que fue realmente muy importante lo que sucedió ayer (por el jueves 25) con el fallo de la Corte Suprema. Te diría que en dos sentidos: uno, como novedad para la comunidad universitaria, porque veníamos esperando, conscientes de que la respuesta estructural del problema que atravesamos estaba en los parámetros contenidos en la ley de financiamiento universitario; pero por otro lado, creo que es saludable para las instituciones de la nación que una ley debatida en tantas oportunidades, aprobada con tanta legitimidad, finalmente empiece a aplicarse a partir del fallo que resolvió la justicia respecto de la cautelar.
¿Cómo sigue? ¿Qué indica, qué cambia, qué pueden hacer a partir de ahora?
Lo que debería suceder es que las autoridades nacionales apliquen el artículo 5 y 6 de la ley, que es a lo que refería la cautelar, que son las actualizaciones tanto en salario como en becas estudiantiles. Después, el resto de la ley sigue su discusión en el proceso judicial; todavía está en primera instancia la resolución de la Corte Suprema. Pero, mientras tanto, independientemente del devenir de ese proceso sobre la cuestión de fondo, el gobierno debe aplicar estos artículos. Por lo tanto, debería convocar, como dice el texto de la ley, al ámbito paritario y así aplicar la recomposición pendiente en términos salariales y la actualización de todas las becas.
Finalmente, esa estrategia del gobierno de negociar parte de la corrección, a cambio de hacerla efectiva Es como aquel que tiene una deuda y negocia una quita por pagarla, para decirlo de alguna manera. No funcionó porque pasó muy poquito tiempo entre una cosa y la otra.
Sí, además nosotros fuimos claros en ese momento de que no resignábamos la presentación judicial. Por supuesto que es saludable que se haya recuperado la Paritaria Nacional. Por supuesto que es importante la recomposición que se consiguió allí, porque la situación de muchos trabajadores es realmente muy delicada y eso constituye un alivio.
Pero, en nuestro juicio, teníamos la responsabilidad de continuar en el ámbito judicial con el reclamo por la implementación plena y efectiva de la ley, no solo porque en esa ley estaba la respuesta estructural del problema, sino porque además corresponde que, en un Estado de Derecho, una ley aprobada con esa legitimidad finalmente se aplique.
Hay mucho de enseñanza en el proceso de estos últimos tres años, lo que ha hecho la comunidad universitaria, porque hemos sido muy firmes en el reclamo, pero también muy consecuentes en priorizar siempre los canales institucionales para alcanzar una respuesta en todos los ámbitos: en las gestiones ante las autoridades, en el ámbito público, en el ámbito legislativo y también en el ámbito judicial.
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¿Esto es algo más que el tema universitario? ¿Puedo decirle que se le está colocando un freno al Gobierno? Como usted decía, era un curso de instrucción cívica práctico, en decir que hay división de poderes y que funcionan las instituciones.
Yo creo que es un mensaje en ese sentido: que una república democrática se construye sobre la base del funcionamiento de sus instituciones, donde está representado el pueblo de la Nación. Entonces, independientemente de lo que cada uno creamos sobre cada una de las cosas, las instituciones sirven para eso y los controles también, para garantizar que lo que resuelven las instituciones efectivamente se cumpla.
Ojalá nos permita, este fallo, si el Gobierno toma la decisión correcta, que es la de cumplir con lo que estipula, dar vuelta a la página, que podamos saldar la cuestión presupuestaria y salarial y que podamos dedicar nuestras energías a hacer muchas otras cosas que la educación superior y la ciencia tienen que hacer para aportarle más al país. Es lo que deberíamos estar discutiendo.
Si me permitís un reconocimiento a la comunidad universitaria, que hizo un gran esfuerzo estos años para sostener todo con mucha precariedad, y sobre todo a la sociedad argentina, porque no hubiésemos llegado hasta acá, no tenga ninguna duda, si no fuera por el abrazo conmovedor de la sociedad argentina, que nos sostuvo en los momentos más difíciles.
Me gustaría compartir con usted, que me parece que hay algo más en lo cual la universidad es un significante. Hay mucho en el tema educativo, pero creo que representa también un aspiracional del país igualitario, la movilidad ascendente que siempre se menciona, una aspiración de la Argentina como país de clase media, recuperar al mismo tiempo un igualitarismo, recuperar la concordia, recuperar el vínculo social. Creo que detrás de la universidad hay muchos valores que constituyeron a la Argentina como un país diferente en el resto de América Latina.
Sin lugar a dudas. Por eso la defensa tan contundente de la sociedad argentina cada vez que fue necesario. Del Sarmiento para acá, la Argentina del progreso, la que queremos ser, fue la de la educación pública, que nos iguala, que nos transforma, que nos hace libres. Y la universidad pública, tan particular que supimos construir en nuestro país, que es, como bien decías, una herramienta de movilidad social ascendente extraordinaria.
Por eso tanta vehemencia y tanto empeño en la defensa. Porque queremos que las próximas generaciones tengan las mismas posibilidades que tuvimos muchos de poder transformar nuestra vida y, en esa transformación individual, aportar a la transformación colectiva, accediendo a la educación superior como un derecho.
Ojalá, despejado este problema, podamos poner manos a la obra en muchas otras cosas que hay que hacer para que, en un mundo que cambia vertiginosamente, la universidad también cambie y esté a tono con los desafíos que ese mundo propone.
RM cp