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MODO FONTEVECCHIA
PROYECCIONES ECONÓMICAS

Gabriel Rubinstein y el futuro del dólar: "Podría haber una corrida cambiaria en 2027 si no se devalúa correctamente antes"

El economista y exviceministro analiza la transición del sistema de importaciones y advierte que, si bien el ajuste fiscal es un avance necesario, la actual apreciación del dólar pone en riesgo la competitividad y el empleo industrial.

Dólar
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El exviceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, analizó la actual política cambiaria y advirtió que "podría haber una corrida cambiaria en 2027 si no se devalúa correctamente antes", señalando los riesgos de mantener un dólar apreciado. Según su diagnóstico en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el economista reconoció los avances en el ajuste fiscal, pero subrayó que la falta de una corrección ordenada de la moneda y el exceso de pesos circulantes amenazan la competitividad industrial y la estabilidad financiera a largo plazo.

El economista argentino con una amplia trayectoria tanto en el sector público como en el privado, Gabriel Rubinstein, es secretario de Programación Económica entre agosto de 2022 y diciembre de 2023, ocupando de manera virtual el rol de viceministro de Economía durante la gestión de Sergio Massa. Previamente, entre 2002 y 2005, fue asesor de la Secretaría de Finanzas y representante del Ministerio de Economía ante el Banco Central bajo la conducción de Roberto Lavagna, participando activamente en la renegociación de la deuda y en acuerdos con el FMI. En el ámbito privado, fundó y dirigió durante casi dos décadas su propia firma, GRA Consultora, y ocupó cargos directivos en instituciones como la agencia calificadora DCR-Fitch Ratings y la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

Leíamos las declaraciones de Miguel Ángel Pesce diciendo que todo este tema de las SIRA no tenía que ver con el Ministerio de Economía, sino que era una adhesión directamente del Banco Central. Si bien vos tenías el mismo rango de secretario que tenía Matías Tombolini, que era el secretario de Comercio, tu cargo se presentaba como el de viceministro de Economía de Sergio Massa. Me gustaría alguna reflexión tuya respecto a esta acusación hacia esa gestión económica, en relación con lo que tiene que ver con el Ministerio de Economía y el tema de las SIRA.

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En la Secretaría de Programación Económica, los temas que circulan son los temas macroeconómicos y las SIRA, como idea general, venían a reemplazar a las SIMI para darle más racionalidad, porque había mucha gente que estaba importando y se estaba sobrestockeando muchísimo. Se instruyó para que hubiera un sistema donde las importaciones fueran más lógicas, en un esquema donde había racionamiento porque se habían perdido 20.000 millones de dólares de la cosecha. No había más remedio y no se quería colapsar la actividad: que se siguiera importando, pero sabiendo que había racionamiento, control de cambios y que no se podía importar cualquier cosa.

Pero creo que quedaba a criterio de la Secretaría de Comercio y había un sistema donde intervenían la AFIP y la Aduana, como para tratar de que fuera lo más racional posible. O sea, que tuviera que ver con mantener la actividad en pie.

En la operación, en la ejecución, si alguien se metió en el medio, siempre se escuchó que había denuncias. Incluso creo que hubo alguna denuncia, si no me equivoco, de Massa contra despachantes de Aduana. Qué es verdad, qué no es verdad, cuántos despachantes dijeron que tenían que pagar coimas, si se quedaban con la plata o si algún funcionario pidió coimas, todo eso la verdad es que yo no lo sé y es algo que tiene que ver con la Justicia y con un tema ajeno.

Venía el Fondo Monetario y se le daban charlas sobre cuál era el concepto de las SIRA. Ellos estaban de acuerdo en que no se importara cualquier cosa porque se había detectado con el anterior sistema que había empresas que se recontraestockeaban, intentaban stockearse por años incluso, con el tema de la brecha cambiaria.

Por eso mi énfasis en la Secretaría de Política Económica era terminar con la brecha cambiaria. Yo lo que quería, en un momento cero, era primero bajarla mucho y después terminarla, porque sabía que era un tema que se prestaba a toda una demanda infinita de importaciones.

Más allá del tema de coimas o no coimas, convenía importar cualquier cosa porque había margen para poder venderlo a un precio mucho más alto, porque había racionamiento.

Entonces vos podías importar algo a 100 y después, al haber cambiado el 100%, tratabas de venderlo a 180 o 200 sobre el mercado. Pero era un sistema, era un momento muy complicado.

Por eso era muy importante eliminar la brecha. Por eso era muy importante que nos ayudara el Fondo Monetario o Estados Unidos para una devaluación exitosa, cosa que se intentó durante toda la gestión y no se logró.

Finalmente el dólar actual está al mismo valor que los 300 pesos del final de ustedes.

Yo ahí hago una diferencia importante porque estamos hablando de la brecha. La brecha cambiaria es muy nociva.

Esto puede ser una discusión de tipo de cambio real, que es una discusión totalmente legítima, y yo creo que está bajo y que sería mucho mejor que estuviera más alto.

El problema sigue existiendo. La devaluación no fue exitosa porque finalmente la inflación se comió la devaluación. Es decir, otra vez tenemos un dólar de 300 pesos de octubre de 2023. A los fines macroeconómicos, la devaluación exitosa sería que el dólar aumente, pero que no aumente la inflación.

Por eso nosotros detectamos desde el inicio que había márgenes empresariales muy excesivos y que también tenían que ver con la brecha cambiaria. Es lo que yo venía analizando antes de estar en el Ministerio de Economía.

Por eso la idea era poder devaluar sin que se moviera el contado con liquidación, de manera de reducir o eliminar la brecha directamente, si había suficiente ayuda externa, y que no perjudicara mucho el salario. Incluso el salario podía subir porque la idea era comprimir los márgenes, porque se estaban cargando muchísimos márgenes.

Eso incluso el Fondo Monetario lo entendió y apreció todo ese análisis. Después ellos mismos hicieron su propio análisis de márgenes. Pero quiero decir que, para que sea exitosa, sí tenés que lograr que no se traslade a precios. A veces algunos acuerdos por 60 o 90 días te pueden ayudar.

Cuando fue 2002, en el medio de una crisis tan grande, no fue necesario y directamente el tipo de cambio real subió un montón. Es el doble que el actual y se quedó mucho tiempo bien alto, pero porque veníamos de una crisis muy fuerte.

A veces es necesario algún grado de coordinación. Milei no consideró eso necesario y tuvo un problema grande cuando devaluó. Él había creado la expectativa de que iba a haber una dolarización.

Para todos los clientes míos y para el mercado en general, dolarizar sin dólares significaba un gran salto. Entonces muchos empresarios pusieron precios al principio del programa como si el dólar se fuera a 2.500 o 3.000.

Pero en eso Milei tiene una gran responsabilidad porque él generó esa expectativa.

De hecho, cuando Milei ganó las PASO, que fue inesperado, el dólar libre subió 20% en una hora. Ganó un liberal y subió el dólar. Después ganó Massa y bajó el dólar. Después volvió a ganar Milei y volvió a subir más del 20%.

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O sea que Milei es muy responsable de haber generado una expectativa alcista del dólar. Entonces, cuando eso no ocurrió, quedaron los precios en dólares altos y desde ahí convivimos con una violenta apreciación que fue muy fuerte en su momento y después dejó al dólar relativamente bajo.

Es un dólar complicado para una buena parte de la economía argentina, especialmente la que genera empleo.

Pareciera el viejo cuento del perro que se muerde la cola porque vuelve a ajustarse​ para contener el déficit fiscal y convertirlo en superávit fiscal. Vuelve a tener que hacerse un ajuste porque baja la recaudación. ¿Cuál es tu visión ya no de la política cambiaria, sino de la política fiscal?

Yo creo que están unidas porque este programa debería funcionar también en base a lo que se llama reactivación: reactivar lo que no está activado.

Y cuando tenés un uso de la capacidad industrial del 55% promedio, con un montón de ramas industriales por abajo del 40%, cerca de los mínimos históricos en algunos casos, es que algo anda mal.

Porque se supone que, más allá de toda tu idea de modernidad, de inteligencia artificial o de aprovechar Vaca Muerta o lo que fuera, vos tenés una economía que es la que ya existe. Y si existe trabajando a baja capacidad, tenés que tener una política económica que logre que eso funcione a alta capacidad.

Porque ahí vas a tener un aumento del PBI más importante y la recaudación va a ser más importante, y no tenés que estar siempre ajustando gastos inconvenientemente.

Ahí falla. Pero ahí se junta con lo cambiario porque, por ejemplo, en la construcción, si vos tuvieras un dólar más alto, habría un montón de obras que se harían y no se hacen porque no dan los costos.

En la industria lograrías frenar toda esta dinámica de baja del empleo. Y por más que los salarios sufran un poco con un aumento del tipo de cambio real, podrían sufrir un poco porque no todos bajarían los márgenes.

Entonces tendrías alguna baja, pero de todas maneras la masa salarial podría subir porque tendrías más empleo. También porque las industrias podrían exportar más y no estar en esta tónica donde todo lo que piensan es si baja la rotación, si tienen que cerrar o si bajan horas extras.

Es toda una dinámica de pensamiento recesivo y eso no está bueno. Eso es algo que te complica la política económica.

En otras situaciones, los procesos de reactivación económica eran muy grandes. Ahora es muy moderada y muy dual.

Vos tenés un aumento del PBI bastante raquítico y muy concentrado en minería, agro y energía. En lo que sería gas, petróleo, un poco de litio y otras cosas, pero no tracciona mucho eso.

Entonces, para mí, hay un mal diseño de la política económica porque te quedaron las cosas así y el Gobierno no sabe, no quiere o siente que no puede cambiar su marco macroeconómico y lo sostiene a rajatabla.

A quien le toque gobernar el 10 de diciembre de 2027, con los claros y oscuros, con el RIGI, con el superávit fiscal, con la recesión, con el atraso cambiario, con las buenas y las malas, con el desempleo, con la inversión en minería, con Vaca Muerta, pero al mismo tiempo con el empleo y los salarios cayendo, ¿se va a encontrar con una situación mejor o peor que la que vos y Sergio Massa le dejaron al Gobierno de Milei en diciembre de 2023?

El tema es ver cuál es el nuevo gobierno de 2027. Porque hoy hay muchos más pesos que antes. Medido en dólares, contado con liquidación, por ejemplo, tenés más de tres veces, casi cuatro veces más dinero equivalente en pesos en la economía que podrían llegar a correr contra el dólar si vos ves que va a haber una devaluación.

O sea, podés llegar a tener antes o después de las elecciones, si no gana Milei, una corrida cambiaria fenomenal, una crisis cambiaria muy grande. Y entonces se va a hablar de que la herencia de este Gobierno fue muy mala.

En otros aspectos yo diría que es mejor porque el Gobierno hizo un ajuste fiscal muy fuerte y creó también una conciencia de ajuste fiscal. Eso es importante. Cerró las brechas cambiarias y ahí se benefició de temas de Vaca Muerta y demás, pero siguieron llevando adelante todo el tema del RIGI.

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Hay cierto concepto de modernizar la economía, iniciativas de desregulación que a veces pueden estar equivocadas o puede haber algunos problemas, pero en general transmite una idea de una economía más moderna y de terminar con curros por todos lados, que los hay en la economía argentina por todos lados.

Entonces yo creo que hay herencias positivas, pero como la economía argentina necesita un reajuste de tipo de cambio real y eso viene de la mano de alguna devaluación nominal, si no se hace bien, si no se hace con la debida precaución, tenés una crisis cambiaria. Y como tenés muchos más pesos que antes, el tema es delicado. Vos tendrías que tener una ayuda de Estados Unidos o de la comunidad internacional, gane quien gane, para que el proceso de devaluación sea ordenado. Y hoy eso es una incógnita.

MV