En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), García Cuerva reveló que la homilía que pronunció durante el Tedeum del 9 de Julio comenzó a tomar forma a partir del Evangelio del buen samaritano. "Jesús habla de cosas profundas con palabras fáciles", explicó el arzobispo de Buenos Aires, quien contó que buscó trasladar esa lógica a su mensaje utilizando ejemplos cotidianos, como Lionel Messi.
Jorge García Cuerva se desempeña como arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina desde el año 2023. Además de su formación sacerdotal, es abogado graduado por la Universidad de Buenos Aires y posee licenciatura en Teología, con especialización en Historia de la Iglesia y Derecho Canónico. Anteriormente fue obispo de Río Gallegos y obispo auxiliar de Lomas de Zamora.
—Quiero comenzar con algo del orden de lo muy terrenal, que es tu cita a Lionel Messi, que nadie juega solo. Lo sumo al evento de música electrónica para recordar al papa Francisco. Hay en cada uno de estos un componente, podríamos decir, antielitista de la Iglesia y más cercano a la gente común. No sé si yo los estoy conectando, una cosa y la otra no tienen nada que ver, pero me gustaría tu reflexión respecto de ese antielitismo natural de la Iglesia Católica.
—Este fin de semana, el Evangelio que se lee los domingos en la misa nos va a hablar de Jesús, que le habla a la gente por medio de parábolas. Las parábolas son cuentos en los que Jesús elige ejemplos sencillos de la vida cotidiana para hablar de cosas profundas. Podríamos decir: Jesús habla de cosas profundas con palabras fáciles. Y no siempre es fácil hablar de cosas profundas y dar un mensaje realmente importante con las cosas de la vida cotidiana.
En el caso de la homilía de ayer (por el jueves 9), yo justamente pensaba, a la luz del Evangelio de Jesús: bueno, ¿cuáles son esos ejemplos de la vida cotidiana? ¿Cuáles son esas cosas que hoy a la gente la están movilizando y que nos puedan dejar un mensaje más profundo? Entonces, nombrar a Lionel Messi, poder referirnos a este mensaje de sus redes, que creo que en su momento tuvo más de 79 millones de likes, me parecía que era importante para poder generar empatía y decir, justamente, que el mensaje de la Selección Argentina no es solamente un mensaje futbolístico fundamental, sino que también nos está haciendo tomar conciencia de la necesidad de equipo.
Y lo estamos poniendo en palabras de alguien que hoy todos sentimos como muy cerca del corazón, porque refleja un poco toda la pasión que está viviendo la Argentina con el Mundial. Entonces, en esos términos es que me parecía importante la empatía que se podía lograr con la gente desde algo tan nuestro y tan cotidiano en estos días, y mucho más después de la remontada del partido con Egipto, como podía ser el testimonio de Lionel Messi y de la Selección.
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En términos similares, el evento que se realizó el 18 de abril en Plaza de Mayo, con el padre Guillermo y con la música electrónica también quiso, más allá del espectáculo musical por el que muchos se acercaron, tener un mensaje kerigmático. ¿Qué decimos? Que el mensaje kerigmático es el anuncio explícito de Jesús: Jesús, el Hijo de Dios, que te ama, que entregó la vida por vos y que camina a tu lado.
Creo que de alguna manera también, por esta vía de la música electrónica, que personalmente no es una música que a mí me guste mucho, pero sin embargo hemos podido dar un mensaje del Evangelio realmente y homenajear al papa Francisco con un público que, aseguro, era tan, pero tan diverso, que era impactante.
—Desde este programa, varias veces hemos comentado que la elección del nuevo Papa, de continuar a León XIII y Rerum Novarum, fue el inicio de la doctrina social de la Iglesia y, finalmente, la construcción del término justicia social, marca, de alguna manera, una intención del nuevo Papa de poner foco nuevamente, insistir nuevamente sobre ese concepto central de la justicia social, que casualmente es, podríamos decir, la idea considerada equivocada y negativa que llevó a la Argentina al retraso por parte del actual gobierno.
Obviamente, vos ayer volviste a colocar el tema de la justicia social como elemento central en tu homilía. Pero trato de imaginarme la muy probable visita del papa León XIV a la Argentina y su insistencia, echando más luz, incluso desde la elección de su nombre, como León, en el tema de la justicia social. ¿Ayuda eso a contribuir a generar, por parte del Gobierno, una toma de conciencia? ¿Hay algún tipo de perspectiva de la realidad que deba incorporar?
—El papa León XIV fue muy explícito en la última carta encíclica, Magnifica Humanitas, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. Es decir, un mensaje muy, pero muy actual para los tiempos que vive la humanidad.
Y allí refresca en toda la primera parte, y nos recuerda a todos, cuáles son los principios de la doctrina social de la Iglesia. Y entre los principios de la doctrina social de la Iglesia está el de la justicia social, que no es un invento del papa León XIV, sino que es parte de lo que es el magisterio de la Iglesia desde épocas ancestrales.
Con lo cual, el principio de la justicia social nosotros lo vemos como una forma concreta también de vivir los principios evangélicos en el contexto de la sociedad actual. Y yo ayer justamente lo retomaba. Decía que, justamente, la justicia social se reconoce como la capacidad de un orden social, económico y político que permite a todos, y en particular a los más frágiles, vivir de una manera realmente humana, sin que ninguno quede atrás.
Nosotros no podemos resignar los principios de la doctrina social, que son principios del magisterio de la Iglesia. Y creo que, ante una posible visita del Santo Padre, seguramente, en su boca, poder volver a escuchar estas palabras nos va a ayudar como sociedad. Yo creo que, en ese sentido, va a ser una palabra profética. Sabiendo esto, que muchos, justamente, denigran el concepto o creen que la justicia social no existe o que es un robo, como nos han dicho.
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—Casualmente, que no existe es lo que había planteado Friedrich Hayek, el economista preferido de Milei. Nosotros le dedicamos parte de la columna de apertura de hoy a que no podía ser injusto un orden espontáneo y comparaba al mercado o lo colocaba prácticamente en una condición de la naturaleza. ¿Cuál es tu visión respecto de lo que representa el mercado como orden espontáneo y producto de la naturaleza?
—No. Justamente lo que nosotros planteamos es que el mercado no se regula por sí mismo, en el sentido de que la economía tiene que tener un rostro humano. Y muchas veces el Estado es el que tiene que ayudar a regularlo, regular algunas situaciones que no las podemos dejar solamente en manos del mercado. Por eso también es importante revalorizar la política, más allá de las experiencias frustrantes que podamos haber vivido como argentinos.
Me parece que tenemos que volver sobre estos principios que plantea el papa León XIV, refrescándonos lo que es la doctrina social de la Iglesia, para entender que justamente también no todos nacemos en las mismas condiciones y, por eso, necesitamos a alguien que regule esto. Y no lo podemos dejar solamente en manos del mercado.
Yo siempre doy la misma dinámica, que a veces la hacemos con algunos grupos parroquiales: poner a todas las personas en una misma línea y decirles: den un paso al frente aquellos que hayan tenido papá y mamá; luego, den un paso al frente aquellos que hayan podido terminar la escuela primaria; den un paso al frente aquellos que pudieron ir a un psicólogo y tuvieron contención afectiva; den un paso al frente los que pudieron hacer deporte, etcétera. Y es impresionante ver después cómo se va generando una gran distancia entre algunos y otros. Esto pasa en la vida, no solamente en una dinámica pastoral.
Entonces, frente a esa brutal diferencia, que es la inequidad, aquella que el papa Francisco decía que era la causa de todos los males sociales, tiene que haber alguien que, de alguna manera, vele por los más pobres, que vele por los más débiles. Y justamente ahí es donde tiene que haber una figura de un Estado presente e inteligente y no dejar todo desregulado, en función solamente de un mercado sin rostro, que en definitiva se torna muy cruel, por lo menos con los que menos tienen.
—¿Hay algo que pregna de esto?, porque Milei, de candidato, a comienzos de 2023, directamente había dicho textualmente que era un robo la justicia social y que, en aquel momento, el papa Francisco era el representante del maligno en la Tierra. Luego se fue rectificando. De hecho, va a escuchar tus homilías (Néstor Kirchner directamente no iba a escuchar las homilías de Jorge Bergoglio). Termina las homilías y te saluda con demostraciones de afecto. ¿Hay un cambio en la capacidad de escuchar al otro, que era algo de lo que vos hablabas?
—Yo tengo que reconocer que siempre el señor Presidente conmigo tuvo una relación de muchísimo respeto y de escucha. Seguramente habrá cosas en las que coincidimos y otras muchas en las que no coincidimos. Justamente, el Tedeum del 9 de julio el Gobierno nacional lo pidió el viernes pasado, o sea que fue organizado en pocos días. Un poco nos llamó la atención, dado que, en general, por lo menos desde la presidencia de Menem en adelante, no había mucha costumbre de hacer el Tedeum del 9 de julio aquí. Y, estaba toda esta situación de que los Kirchner no querían escuchar a Bergoglio y, por lo tanto, no estaban en la Catedral de Buenos Aires.
Entonces, yo creo que hay capacidad de escucha y yo sigo creyendo en eso. Sigo creyendo en la capacidad de escucha, sigo creyendo en la posibilidad de disentir, pero hacerlo con respeto. Y creo también que el Presidente estaba muy entusiasmado con la posible visita del papa León XIV. Con lo cual, también después, como sociedad, tendremos que estar dispuestos a escuchar al papa León XIV, a este Papa que, desde el comienzo de su pontificado, comenzó diciendo que uno de los valores que se tienen que tener como innegociables será la paz.
Entonces, en función de la paz, fue también reflexionando y ayudándonos a decir: "Por favor, les pido, desarmen las palabras. Pensemos cómo nos tratamos, porque la guerra empieza en el propio corazón y en la violencia que a veces tenemos en los vínculos". Por lo cual, el mensaje del papa León XIV, si llega a venir a la Argentina, va a ser muy, pero muy importante y muy necesario para todos los argentinos.
—Dejame que diga que es una demostración de pluralismo por parte de Milei que te haya pedido participar en esta homilía del 9 de julio, conociendo lo que vos ya habías dicho en la del 25 de mayo, o sea, creo que algo está pasando, que algo pregna.
—Yo creo que eso es muy importante y, de hecho, salvo alguna excepción, ha habido mucho respeto de parte del Gobierno, del Gabinete nacional. El diálogo es de mucha cordialidad, en términos de que salimos, nos saludamos. Y vuelvo a insistir: creo que, por lo menos, se escucha lo que se dice, que, por otro lado, quiere ser un aporte desde la reflexión del Evangelio. El Evangelio que leímos ayer, por la parábola del buen samaritano, un Evangelio paradigmático, un Evangelio que en algún momento Bergoglio, en el 2003, también utilizó en el Tedeum y que nos lleva también a un compromiso a todos los argentinos.
Varias veces insistía en el texto de ayer, que se puede encontrar completo en las redes sociales, donde yo planteaba que en todas las épocas ha habido corrupción, en todas las épocas ha habido realidad de los más pobres, en todas las épocas la Argentina ha tenido dificultades. Pero es verdad que nosotros somos los protagonistas de este presente, con lo cual no podemos vivir todo el tiempo echando la culpa para atrás.
—Finalmente, la encíclica Magnifica Humanitas no habla solamente de la inteligencia artificial. Habla de la concentración de la riqueza que produce la cuarta, quinta o sexta revolución industrial, hoy revolución digital. Podríamos decir que lo que vemos es a los Estados incapaces de poder poner límite a este tecnofeudalismo y que resulta el Vaticano y la Iglesia Católica la única institución mundial capaz de contraponer al relato individualista de estos tecnomillonarios. ¿Hoy el Vaticano y la Iglesia Católica tienen un papel quizás único en mucho tiempo?
—Yo creo que tiene una voz profética en un momento justamente muy desafiante, en un momento realmente muy, pero muy desafiante. Me parece que la Iglesia tiene un papel importante. El papa León dice que, en tiempos de inteligencia artificial, un algoritmo nunca podrá sustituir un gesto de cercanía o una palabra de consuelo. Entonces, como diciendo: a ver, no es todo lo que se resuelve a través de la inteligencia artificial.
Y es necesario que también haya una regulación desde los gobiernos, para que no todo esto quede justamente concentrado en poderes económicos anónimos. Dice el Papa, por otro lado, que la inteligencia artificial no es neutra. No es neutro esto, no es una cosa inocente. Con lo cual, hay que dar gracias por la capacidad creadora que a veces tiene el hombre para este tipo de cosas, pero también hay que tener mucho cuidado con qué es lo que hacemos con ella.
Entonces, así como ante la Revolución Industrial y los cambios sociales de fines del siglo XIX León XIII alertó y tuvo una palabra profética que hoy todavía sigue siendo tan vigente, creo que hoy León XIV, ante los cambios que se producen con la inteligencia artificial, que son cambios culturales, cambios económicos, cambios de concentración de poder, etcétera, también tiene una voz profética para decir.
Solamente una cosita más que se me ocurría como otro ejemplo, también en esta necesidad de que el Estado no puede correrse de todo, por eso en la Argentina, que es la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que también está en debate en las cámaras, que está dejando sin efecto las limitaciones vigentes para la compra de tierras por parte de extranjeros, que debilita la potestad del Estado defendiendo a los más vulnerables.
Es más, como en distintas áreas y en distintas problemáticas nacionales, muchas veces, vuelvo a insistir, creo que tenemos que volver a revisar cuál es el rol del Estado. Que, por supuesto, no queremos un Estado elefante, corrupto; por supuesto que hay que cuidar el equilibrio fiscal, pero también es necesario un equilibrio social.
RM/ML cp