Raquel “Kelly” Olmos presentó en el Congreso un proyecto de reforma laboral alternativo al impulsado por el Gobierno y, en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), cuestionó la iniciativa oficial. “No se puede institucionalizar la precariedad”, afirmó, y sostuvo que “para que haya posibilidades de que el trabajo sea bien remunerado tiene que haber un proyecto de desarrollo industrial”. En ese marco, propuso una regulación específica para el trabajo en plataformas: “Cuando se trata de un trabajo full time corresponde la relación de dependencia; cuando es complementario, de menos de 20 horas semanales, puede ser autónomo, pero en ambos casos tiene que haber transparencia del algoritmo para que no sea esclavizante”.
Kelly Olmos es una economista y política argentina que actualmente se desempeña como diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires. Además, es consejera nacional del Partido Justicialista y vicepresidenta del Partido Justicialista de la Ciudad de Buenos Aires. Fue titular del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social durante la presidencia de Alberto Fernández. Recientemente ha manifestado una postura crítica hacia la actual gestión del gobierno, particularmente en temas de reforma laboral, argumentando que las propuestas actuales buscan institucionalizar la precariedad laboral.
Usted presentó ayer un proyecto de reforma laboral alternativo, pero que al mismo tiempo no hay en la postura común dentro de Unión por la Patria. De cualquier forma, el proyecto podría en un futuro convertirse a lo mejor en algo que los adhiera al resto de su sector político. Y, ¿qué punto de contacto tiene eso con lo que sucede en la confrontación entre el gobierno y Techint?
Diría que para que haya posibilidades de que el trabajo sea bien remunerado tiene que haber un proyecto de desarrollo industrial. Pero esto es una condición necesaria, no suficiente. Es necesario, además, que sea inclusivo, y para eso tiene que haber un sistema de relaciones laborales como el que impulsamos históricamente nosotros, basado en la negociación colectiva, que es lo que el gobierno quiere destruir con el proyecto que presentó, imponiendo un sistema de unilateralidad de la patronal, en un marco de primarización general de la economía. Por lo cual la conclusión es que vamos a una Argentina de mucha explotación, mucha pobreza y mucha fractura social.
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¿Cuáles son las modificaciones al sistema vigente que usted cree que hay que modificar?
Primero, creo que hay que fortalecer el proceso de negociación colectiva. Por eso nosotros decimos que, por ejemplo, en todo lo relativo a estas negociaciones derivadas, como son las paritarias, no hace falta la homologación con el acuerdo entre las partes. Es decir, el sistema sindical y la representación patronal deben proceder a la registración y publicación directamente.
Después estamos proponiendo una modificación en las licencias parentales y en una reducción progresiva de la jornada laboral. El gobierno quiere imponer una jornada laboral de 12 horas sin pago de horas extras y nos lleva más de 100 años atrás para volver a discutir la jornada de 8 horas.
Creemos que además hay que trabajar el sistema hoy de relación a través de plataformas. No se puede institucionalizar la precariedad que pretende el gobierno, hay que dotarlo de derechos. Por ejemplo, tampoco estamos de acuerdo con la propuesta que formulan para el pago de indemnizaciones, donde ponen la responsabilidad en un financiamiento del propio damnificado o bien en este sistema de fondos comunes de inversión que denominaron FAL, que desfinancia al ANSES y pone en la responsabilidad de jubilados y pensionados financiar las indemnizaciones.
Esto en el marco laboral, pero el proyecto incluye otros aspectos, por ejemplo, de carácter fiscal, donde además de vaciar el sistema previsional, como acabo de decir, también pretende reducir sustancialmente los recursos de la coparticipación federal para hacer una transferencia a los sectores más concentrados de la economía argentina. Es en conjunto un proceso de enorme retroceso el que se formula en el proyecto de ley que ellos han enviado al Congreso. Nosotros planteamos la alternativa, que es mirar el siglo XXI, no el siglo XIX.
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Se le asigna al peronismo que le faltan las nuevas canciones, que le faltan soluciones a los problemas. Las críticas que usted hace respecto a cómo se plantea el tema indemnizatorio, o la eliminación de la homologación respecto de las paritarias, y la desfinanciación que usted critica con respecto al modelo indemnizatorio de las cajas previsionales, tanto nacionales como provinciales, son las críticas a la propuesta que hace el gobierno. Ahora, ¿cuáles son las propuestas que ustedes hacen para solucionar el problema de que 50% del empleo es no registrado y 8% del empleo son plataformas? Porque hasta ahora lo que yo le escucho son temas del 50% que está registrado.
No. La propuesta nuestra es más compleja. Voy a ir contestando cada punto, pero sobre cada punto lo que formulamos en el proyecto no es la crítica, sino la alternativa. En relación a las indemnizaciones, si es un tema de financiamiento, corresponde un crédito del Banco Nación, que no sea subsidiado, pero que sea accesible. Entonces el sistema financiero es el que tiene que financiar, no el damnificado ni los jubilados.
En relación a las plataformas, lo que estamos planteando es algo que va muy en el sentido de lo que está discutiendo hoy la Organización Internacional del Trabajo. Estamos planteando dos alternativas: cuando se trata de un trabajo full time corresponde la relación de dependencia; cuando se trata de un trabajo complementario de menos de 20 horas semanales, reconocemos que pueda ser autónomo. Pero en ambos casos tiene que haber transparencia del algoritmo que se aplica para que no sea esclavizante.
El de las plataformas se lo entendí perfecto y me parece muy creativo. Lo que no le entendí fue el tema de las indemnizaciones y la financiación privada.
Un crédito del Banco Nación, ajustable por costo de vida más una tasa real del 3%, en 12 o 18 cuotas. Lo mismo que ellos están planteando que financie el damnificado o que se financie con ese fondo común de inversiones. Nosotros decimos: para eso está el Banco Nación. No para subsidiar, pero sí para dar un crédito accesible.
Había dos proyectos. En el primero, que estaba en la Ley Bases, era que había un porcentaje del salario que se destinaba a un fondo, como es en Brasil, que finalmente cuando la persona es despedida o renuncia se lo lleva. La diferencia es que ahora eso, en lugar de ser un 3% que pagaba el empleador, lo pasa a pagar directamente el Estado descontándolo de los fondos previsionales. Usted lo que plantea es que haya un crédito... ¿para quién?
No. El tema es así: hoy, con el FAL, lo que están haciendo es transfiriendo tres puntos de los aportes patronales a un fondo común de inversiones en cabeza del empleador, que eventualmente puede utilizar para el financiamiento de las indemnizaciones que deba tener. Con lo cual una empresa que hoy previsiona la posibilidad de la indemnización va a tener un cargo efectivo que lo deduce del aporte patronal; en consecuencia, desfinancia al ANSES. Nosotros estamos diciendo: eso, si es financiamiento, que lo haga el Banco Nación, con un crédito de 12 o 18 cuotas, que sea ajustable por costo de vida más una tasa de interés del 3% fijo de carácter real.
Ahora, un crédito se tiene que pagar.
Claro. Y la indemnización es una responsabilidad de la patronal por haber despedido sin justa causa, obvio.
Lo que usted dice es que se haga un fondo...
Yo no digo un fondo. Yo digo que hay un banco, que es el Banco Nación, que da créditos. Por ejemplo, hoy aparece la publicidad del Banco Ciudad que da créditos para que uno salde la deuda que tiene, por ejemplo, de expensas. Bueno, que el Banco Nación tenga una línea de financiación...
Ahora le entendí. O sea, simplemente es que las empresas, cuando tengan que pagar indemnización, puedan tener un crédito con alguna tasa menor para financiar esa indemnización.
Exactamente, pero tasa real, no subsidiada.
Respecto del 50% de la gente que no está registrada, ¿cómo propone solucionar ese problema?
Ese es un problema que debemos debatir sobre cómo incrementar la productividad del conjunto económico. Eso es un problema de política económica, no de política laboral. El problema que tenemos de una precarización, lamentablemente de la magnitud que usted bien señala, es un problema de los déficits de política económica, como ahora que se está primarizando y sometiendo, por ejemplo, a todo el sector industrial argentino a una competencia desleal que lo va a destruir. Y obviamente la destrucción de la industria argentina va a llevar a la precarización. ¿Qué hace este proyecto? Lo que dice es: ya que hay una mitad precarizada, que todo el universo laboral sea precario.
¿Qué vínculo encuentra usted entre lo que viene mencionando y el tema del día, que fue ayer la introducción del propio presidente en la discusión por la cantidad de millones de dólares destinados a la compra de caños a China, en lugar de adquirirlos a Techint, que también es una empresa privada?
Completamente. Hay una relación directa. Este proyecto es un proyecto desindustrializador de la Argentina que nos va a llevar a esto, a ser un país de mano de obra explotada.
RM/DCQ