La inminente llegada de la reforma laboral al Senado reactivó una batalla latente entre bancos y fintech: el control de las cuentas sueldo. La normativa habilita el pago de haberes en billeteras virtuales, aunque en el Gobierno no existe una postura unificada respecto de qué lado estar. Es un negocio que del lado de las entidades tradicionales defienden con el argumento de la seguridad y del lado digital, de la libertad de elección. En el fondo, se trata de una discusión sobre los clientes más valiosos que puede tener el sistema financiero.
El nudo del conflicto reside en la modificación del artículo 124 de la Ley de Contrato de Trabajo. El texto del Ejecutivo propone que los salarios puedan pagarse en "Proveedores de Servicios de Pago (PSP) habilitados por el BCRA" —la denominación técnica de las billeteras—. Pero el proyecto va un paso más allá y habilita también a "otras categorías de entidades" que la autoridad de aplicación autorice, una frase que en la City leen como una puerta abierta a la discrecionalidad.
"El artículo tiene nombre y apellido", disparan por lo bajo fuentes bancarias, apuntando a Mercado Pago, el gigante de Marcos Galperin que lidera el segmento. La pelea es por el flujo de dinero de los trabajadores registrados, los clientes más codiciados del sistema por su capacidad de consumo y potencial crediticio.
La interna oficial
Según pudo saber PERFIL, en el último tiempo hubo conversaciones informales sobre el tema con el Banco Central que “a paso lento ha tratado de ir llegando a alguna convergencia”. Mientras que en otras áreas de la administración libertaria, como la postura del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, la intención es liberar y desregular.
El argumento bancario: seguridad jurídica y "cancha inclinada"
La banca tradicional expuso el argumento del blindaje de los fondos. "Los depósitos de personas físicas en los bancos están garantizados hasta 25 millones de pesos por el seguro de SEDESA. Los fondos en la fintech no están garantizados", explicó a este medio un ejecutivo del sector financiero.
La advertencia apunta a qué pasaría ante una quiebra. "Si una institución bancaria quiebra, siempre hay un proceso de continuidad, esos pasivos van al BCRA. En una billetera, si hay un problema societario, los saldos no tienen ese blindaje", graficó la fuente.
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Además, los bancos insisten en la "inequidad regulatoria". Argumentan que soportan una carga impositiva y normativa pesada (retenciones, información a la UIF y ARCA, sucursales físicas) frente a jugadores digitales con reglas más laxas.
"Una cosa es no limitarle el crecimiento a una industria naciente; otra es cuando ya manejan el 60% de las transacciones electrónicas", apuntaron. Como ejemplo, citan la demora de Mercado Pago en implementar el QR interoperable: "Para un banco es impensable ir a un foro y decir que no puede cumplir con una norma; ellos demoraron un año y medio".
La defensa Fintech: libertad y rendimiento
Del otro lado del mostrador, fuentes del mundo fintech argumentaron a este medio que “la gente ya eligió” a las billeteras como método de administración del dinero diario ya que “apenas se cobra el sueldo, el dinero pasa a una fintech donde van a conseguir intereses por sus pesos” y que la seguridad “está garantizada”.
En diciembre, la Cámara Argentina Fintech rechazó las acusaciones de "banca en las sombras" y apeló a su principal bandera, la remuneración de los saldos: "Si millones de argentinos ya eligen usar una billetera apenas cobran para que su dinero rinda, ¿por qué impedirles elegir desde el inicio?", plantean, contrastando sus rendimientos diarios contra el 0% que pagan las cajas de ahorro bancarias.
Los bancos digitales ganan terreno y se aprestan a destronar un gigante del mercado tradicional
Sobre la seguridad, la respuesta fue: "El 100% del dinero de los usuarios está depositado en cuentas bancarias a la vista, separado del patrimonio de las empresas. No captamos plazos fijos ni prestamos la plata de los usuarios", aseguran. Y agregaron un dato de inclusión: "Más de 6 millones de personas acceden hoy a crédito fintech. No restamos crédito, lo ampliamos".
En los últimos años, el segmento fintech ganó clientes de forma acelerada gracias no sólo a la posibilidad de ganar intereses con el saldo quieto sino también la expansión de los pagos con QR. Pero, las cuentas sueldo siguen siendo una forma que tienen los bancos de sostener a sus usuarios. Por ejemplo, en el segmento más joven, según el último Informe de Inclusión Financiera del BCRA, el empleo formal es la "frontera" que los hace entrar al sistema tradicional. Los datos muestran que los menores de 20 años son casi exclusivamente "usuarios digitales". Sin embargo, el ingreso al mercado laboral actúa como punto de quiebre: la necesidad de cobrar el sueldo los empuja a abrir cuentas en entidades con presencia territorial.
El cobro de los salarios en billeteras virtuales ya había sido habilitado por el DNU 70/2023, pero luego fue frenado por la vía judicial. En el segmento que sí pudieron avanzar las fintech fue el de la seguridad social. Mercado Pago ya canaliza las prestaciones de 1,3 millones de beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y el objetivo es alcanzar la totalidad del universo ANSES de 16 millones de personas que incluye el pago de jubilaciones y pensiones sin la intermediación de la banca tradicional.
Sobre este punto, si bien para los bancos es una transferencia de clientes, la gestión de esa masa de dinero tiene una contracara operativa. En la City reconocen que el jubilado promedio representa hoy un cliente de baja rentabilidad para la estructura de costos de las sucursales: su comportamiento financiero suele limitarse a la extracción total del efectivo por ventanilla apenas se acreditan los fondos, con un uso marginal de la tarjeta de débito o canales digitales, lo que genera gastos logísticos sin ofrecer contraprestación transaccional. Los asalariados formales, en cambio, califican mejor para productos como créditos hipotecarios, tarjetas, préstamos e inversiones.
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