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Banco Macro se quedó con la mitad de Personal Pay en una alianza que sortea la guerra financiera

Con un desembolso de USD 75 millones, la entidad de Jorge Brito se asocia a la billetera de Telecom para ganar escala. La operación confirma el nuevo armisticio: ante el fin de la rentabilidad inflacionaria, la banca tradicional busca los datos y la agilidad de las plataformas para cazar nuevos clientes.

Banco Macro compró el 50% de Personal Pay
Banco Macro compró el 50% de Personal Pay | Prensa Macro

En plena guerra latente entre bancos y fintech, la compra de Banco Macro del 50% de Personal Pay, la billetera virtual de Telecom, valida un cambio de paradigma. El sistema financiero argentino transita hacia un modelo híbrido donde las fronteras entre el dinero tradicional y el digital se borran, impulsado por una macroeconomía que ya no permite vivir de la "ganancia fácil" de la inflación y obliga a buscar rentabilidad en el volumen transaccional.

La jugada de la entidad presidida por Jorge Brito busca capitalizar la capilaridad de una de las billeteras con mayor crecimiento del país, apalancada en la estructura de clientes de Telecom. "Con esta nueva adquisición Banco Macro amplía su portafolio de negocios y potencia su llegada a más clientes a través de una propuesta de valor innovadora", sentenció Brito tras cerrar el acuerdo.

Pero el movimiento no es aislado. Es la respuesta de la banca tradicional a un tablero que se reconfiguró: Mercado Libre ya solicitó su licencia para operar como banco, Ualá se convirtió en entidad financiera con la compra de Uilo (ex Wilobank) y el Grupo Galicia consolidó su ecosistema con Naranja X. El mensaje es claro: para sobrevivir, hay que "saltar la grieta". Los bancos necesitan la agilidad y los datos de las tecnológicas; las tecnológicas necesitan el fondeo y la estructura regulatoria de los bancos.

El imperativo de la eficiencia: adiós a los márgenes inflacionarios

En la City porteña se admite que el negocio cambió. Años de inflación elevada permitieron a los bancos obtener rentabilidades nominales altas sin necesidad de salir a cazar clientes de forma agresiva. El spread bancario y la tenencia de títulos públicos mantenían el negocio. Tras un 2024 de ganancias extraordinarias pero un 2025 de rentabilidades negativas, la banca empieza a buscar nuevos negocios.

Hoy, con una desaceleración de la nominalidad, el modelo cruje. "El sistema financiero llegó a un punto de inflexión. Con la baja de tasas y márgenes más acotados, necesitás escala y volumen. La inversión en los 'fierros' (infraestructura) ya la tenés hecha y tenés capacidad ociosa", explicó a PERFIL Lucas Bianchi, CEO y fundador de Finket, compañía especializada en soluciones tecnológicas financieras.

Bajo esta lógica, el banco se asemeja a una planta productiva que trabaja al 50% de su capacidad. "No saben a quién prestarle la plata", grafican en el sector. Aquí entra en juego el concepto de finanzas embebidas (embedded finance): la integración de servicios financieros en plataformas no financieras.

Finanzas embebidas

La alianza Macro-Personal Pay es un caso de finanzas embebidas a gran escala. Según Juan Parma, CEO de Banco Macro, la fusión permitirá combinar "la practicidad de una billetera digital con una oferta de servicios ampliada y respaldada por un banco líder". Roberto Nobile, CEO de Personal, lo definió como "tomar lo mejor del mundo banca y fintech para acelerar el crecimiento". Ya no se trata solo de prestar la licencia; se trata de integrar verticales para reducir el costo de adquisición de clientes.

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El objetivo es atacar un mercado de crédito vacante. Según datos del sector, existen más de 25 millones de personas desatendidas por el sistema tradicional en la región. El desafío es la asimetría de información: prestarle a un sector no bancarizado implica un riesgo alto, con pérdidas esperadas que pueden llegar al 28% o 30%.

Sin embargo, al aliarse con jugadores no tradicionales que poseen datos transaccionales —como empresas de delivery (Rappi, PedidosYa), movilidad (Uber) o cadenas de consumo masivo—, el riesgo se mitiga. "Las finanzas embebidas te permiten, a través de alianzas con grandes tenedores de clientes, bajar las asimetrías de información. Si cocreás productos con un jugador que tiene los datos del usuario, podés alcanzar nuevos nichos", detalló el ejecutivo de Finket.

El modelo evoluciona del Fintech al "Tech-Fin": empresas de tecnología que distribuyen productos financieros. Un ejemplo es la plataforma de Mondelez, que permite a kioscos gestionar pedidos y pagos. Si un banco se "monta" sobre esa plataforma, puede ofrecer crédito de capital de trabajo a un comercio basándose en su historial de compras, un dato que el oficial de crédito de una sucursal física jamás tendría.

Océano Rojo vs. Océano Azul

Según Bianchi, la banca tradicional operó históricamente en un "océano rojo": un mercado saturado peleando por los mismos clientes ABC1. El salto hacia las finanzas embebidas propone navegar un "océano azul", capturando los flujos de los pagos B2B y el consumo masivo.

"El desafío más grande es la cultura: abrirse a co-crear con otros y compartir el revenue. Muchos banqueros siguen pensando que la ganancia es toda suya. Pero vivimos en un mundo abierto", sentenció el especialista.