La pregunta sobre las pretensiones salariales suele generar incomodidad en la mayoría de los procesos de búsqueda laboral. Para muchos candidatos, definir cuánto pedir de sueldo implica el temor a quedar fuera del proceso, a pedir menos de lo que vale su perfil o a cerrar una negociación antes de tiempo. Sin embargo, saber cómo responder de manera estratégica puede marcar una diferencia decisiva.
En un mercado laboral cada vez más competitivo y con salarios ajustados por inflación, la conversación sobre dinero dejó de ser un tema tabú para convertirse en una instancia clave del proceso de selección. Desde Recursos Humanos, esta pregunta no busca incomodar al candidato, sino verificar si su expectativa está alineada con el presupuesto disponible para la vacante.
Responder sin miedo a “¿cuáles son tus pretensiones salariales?” requiere preparación, información y una actitud profesional. Conocer el valor de mercado, definir un rango razonable y saber cuándo y cómo hablar del tema permite encarar la entrevista con mayor seguridad y evitar decisiones impulsivas que pueden afectar el desarrollo profesional.
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Cómo definir una expectativa salarial con información del mercado
Antes de mencionar cualquier cifra en una entrevista laboral, resulta fundamental conocer el valor de mercado del puesto. Llegar sin información suele derivar en dos errores frecuentes: pedir un salario muy por encima de lo habitual o, más comúnmente, subestimar el propio perfil por miedo a quedar afuera.
Entre las fuentes más utilizadas para investigar sueldos se encuentran los portales de empleo con referencias salariales, los informes de consultoras de Recursos Humanos, las redes profesionales como LinkedIn y el intercambio con contactos del mismo sector o rol. Estas herramientas permiten construir una referencia realista y actualizada.
Al analizar la información, es clave considerar variables como el nivel de seniority, la industria, el tamaño de la empresa, la ubicación geográfica y la modalidad de trabajo, ya sea presencial, híbrida o remota. Un mismo puesto puede tener rangos muy distintos según estos factores.

Este paso previo es determinante para responder con fundamento cuando aparece la pregunta por las pretensiones salariales. Contar con datos concretos reduce la ansiedad y permite sostener la expectativa con argumentos objetivos.
Además, resulta importante calcular un “número de piso”: el salario mínimo aceptable según los gastos fijos, el nivel de vida deseado y el ahorro proyectado. Aceptar un sueldo por debajo de ese umbral suele generar frustración y desgaste en el corto plazo.
Por qué conviene dar un rango salarial y no un número cerrado
Una de las estrategias más recomendadas por especialistas en Recursos Humanos es ofrecer un rango salarial en lugar de una cifra exacta. Esta modalidad transmite flexibilidad, apertura al diálogo y comprensión del proceso de negociación.
Un ejemplo habitual es: “Según el mercado y mi experiencia, estoy buscando un rango entre X y Y.”
El rango debería tener un piso que resulte aceptable y un techo realista de acuerdo con el rol y la empresa. También permite contemplar beneficios adicionales que pueden formar parte de la compensación total.
Dar un número fijo puede dejar al candidato sin margen de maniobra. Si la cifra está por debajo del presupuesto, se pierde la oportunidad de negociar; si es superior, se corre el riesgo de quedar fuera del proceso sin instancia de diálogo.

Otra recomendación clave es aclarar si el monto mencionado corresponde a salario bruto o neto. Esta precisión evita confusiones posteriores y demuestra profesionalismo en la conversación.
Cuándo hablar de dinero y cómo ganar tiempo si no hay una cifra definida
En términos generales, el momento ideal para hablar de salario es cuando ambas partes ya confirmaron interés mutuo. En muchos procesos de selección, esta instancia se da luego de la primera entrevista, cuando el rol y las responsabilidades están claramente definidos.
Si la pregunta aparece muy temprano, es posible responder de forma general sin cerrarse a un número concreto. Frases como: “Me interesa conocer primero más sobre el rol y las responsabilidades para definir una expectativa precisa” permiten postergar la definición sin esquivar el tema.
Cuando no hay una cifra clara o se necesita más información, existen respuestas que ayudan a ganar tiempo sin transmitir inseguridad: “Prefiero evaluar la propuesta completa antes de definir un número puntual”; “Estoy abierto a escuchar el rango que manejan para esta posición”; “Me gustaría conocer primero el alcance del rol para ajustar mis expectativas.”
Desde Recursos Humanos, se entiende que el salario es solo una parte del paquete de compensación. Bonos, revisiones salariales, modalidad de trabajo, cobertura de salud y oportunidades de crecimiento también forman parte de la evaluación.
Responder con calma, claridad y foco en el presente profesional suele ser mejor valorado que una respuesta apresurada o evasiva. Un manejo seguro de esta pregunta transmite madurez, criterio y capacidad de negociación.