Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), sostuvo que el cierre de Fate no es un hecho aislado y recordó que en los últimos dos años cerraron 22.000 empresas. El economista atribuyó la crisis a la caída de la demanda y a una “apertura importadora hecha a las patadas”, en un contexto de atraso cambiario. “Pretender que los puestos que se perdieron se reabsorban mágicamente en otro sector es irreal”, afirmó enModo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190).
Hernán Letcher ya está conectado con nosotros. Él es contador de la UBA, magíster en Economía Política de Flacso y director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
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Néstor Sclauzero: Muchos creen que el cierre de Fate le dio oxígeno a las medidas de fuerza de hoy de la CGT, en medio de la reforma laboral y el debate en el Congreso. ¿Podemos tener más Fate en el tiempo cercano?
Lamentablemente sí. Podría haber más cierres como el de Fate. En el último tiempo cerró Alal, que es una textil muy grande, pero también la empresa de Teddy Karagozian, del mismo sector, que se llama TN Platex. Recordemos también a Whirlpool. Hay empresas grandes que han cerrado, aunque es menos habitual, o no se da en la cuantía de las empresas más chicas, naturalmente. Nosotros computamos 22.000 empresas desaparecidas en los últimos dos años. El 95% son empresas chiquitas, está claro, pero también porque hay muchas menos grandes y es menos habitual.
En realidad, cuando uno ve lo de FATE se pregunta por qué una empresa de ese tamaño no puede bancarse una situación más crítica, si se quiere, como de repente la actual en materia productiva. Uno tiende a pensar que la PyME quizás no tiene el nivel de productividad que tiene la otra, con lo cual lo de FATE llamó más la atención. Ahora, ¿puede pasar hacia adelante? Sí, definitivamente sí o lamentablemente sí. El Gobierno puede decir que las razones son el sindicato, o puede decir que (Javier) Madanes Quintanilla conspira.
La realidad económica es que el impacto que tiene Fate se relaciona con la caída de la demanda y la apertura importadora hecha a las patadas. Eso ha generado que en dólares o en términos relativos, el precio de los neumáticos es más barato en dólares ahora que hace dos años atrás. El problema es que en el medio te llevaste puestos 2.000 puestos de trabajo. Y te los llevaste puestos porque el mercado se achicó y encima competís con importaciones. Eso es difícil sortear eso, incluso para una empresa grande.
Yo ayer visité Fate, y lo que me decían algunoa de los especialistas era que Fate, produciendo arriba del 70% en el uso de la capacidad instalada, está en condiciones de exportar, y de hecho exportaba hace algunos años atrás, con lo cual tenía cierta competitividad. Cuando opera al 30%, eso es imposible, y hoy está al 31%, según los últimos datos la semana pasada.
NS: Se dice que todos estos sectores pescaban en una pecera y que hacían que en la Argentina, por ejemplo, en el sector de las cubiertas, había o hay que pagarlas carísimas, cuando en Paraguay, en Brasil, en Uruguay costaban mucho menos, y si esos puestos de trabajo justifican una realidad para tantos. ¿Cuánto de esto es así realmente y cuánto esto tiene que ver con la competitividad del sector por encima de Fate, y cuánto de las condiciones generales, por ejemplo, una cuestión impositiva para poder competir tanto en la exportación como en el mercado interno?
Si la gente no compra, ¿cómo resolvés el problema? Y segundo, a este nivel de tipo de cambio vos no tomaste la decisión de este nivel de dólar, con lo cual vos te volvés menos competitivo pura y exclusivamente por una decisión del propio Gobierno. Hoy el tipo de cambio real multilateral está debajo de 90, está en 88,5. Es decir, estoy diciendo que el tipo de cambio real multilateral, respecto del 100, que fue el momento post devaluación de (Alfonso) Prat-Gay allá por 2016, está casi 11 puntos o más de 11 puntos por debajo. Con lo cual, efectivamente estás apreciado. Eso es un cálculo de cómo está la Argentina respecto de sus socios comerciales. Es decir, si Brasil produce neumáticos, ese valor del tipo de cambio real nos pega en la línea de flotación. Entonces después, si querés agregarle también responsabilidades del propio empresario y demás.
Cuando combinás la cuestión de los impuestos, la logística y otras cosas, como la falta de financiamiento para mejorar la productividad, se te plantean dos problemas. Primero, efectivamente la Argentina tal vez puede ser más cara que otros países, con lo cual tenés que definir cómo mejorás la productividad y quién paga los platos rotos. Porque vos bajás los impuestos y después no puedo pagar las jubilaciones. La decisión que tomes tiene un impacto.
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Y en segundo lugar, y quizás más importante en este momento, porque todo lo que dije te diría que hasta hace tres años atrás era válido en términos genéricos, es que en este mundo actual yo puedo bajarle los impuestos a Fate para las cubiertas, con todos los efectos adversos que puede tener después, ¿y el neumático chino no va a ser más barato igual? Es el ejemplo de Temu o Shein. Ahí te lleva a otro plano que me parece quizás más interesante: el problema es que hoy en la Argentina no se puede discutir esto, que es cuál es el país que queremos construir.
Porque supongamos que no queremos hacer neumáticos, porque no somos competitivos, ¿qué hacemos con esos trabajadores? Porque pretender creer que mañana van a ir a conseguir trabajo en el proyecto Vicuña, que acaban de anunciar con bombos y platillos, que va a generar 400 puestos de trabajo en nueve años en las montañas de San Juan, es absolutamente irreal. Y no le estoy pegando a la actividad minera, me parece fantástico el desarrollo de la actividad minera, pero no se puede pretender creer que los 1.000 que se perdieron acá de puestos de trabajo se van a reinsertar allá, o que el empresario PyME que cerró o que no sabe qué hacer porque se dedica a la metalúrgica se va a revonvertir. ¿Le abrimos las importaciones y lo matamos en dos meses? Eso es lo que está pasando.
NS: Esa es la discusión desde 1983 a esta parte. Vos decís que el dólar está barato, pero 1.000 dólares para el bolsillo de un trabajador es una cantidad de dinero que no es fácil de ganar también.
Está bien que siempre estemos discutiendo, porque ganar competitividad o mejorar la productividad tiene estos drivers, estas variables, no es que hay otras. Por eso siempre discutimos lo mismo. Lo que pasa es que eso no significa que en todos los momentos es igual. Si nosotros queremos construir una Argentina que cierre en su ecuación solo del sector externo, es decir, que la balanza de pagos me dé bien, que el saldo comercial me dé bien y me deje dólares para que todos nos vayamos afuera, el problema que vas a tener es que la gente se va a quedar sin laburo, que es lo que está pasando.
El problema adicional que vas a tener, porque esto es una discusión que en general el Gobierno no solo no te la plantea, sino que intenta que no exista, pero la verdad es que es una realidad, es que si esos 1.000 trabajadores pierden el laburo, si 300.000 perdieron su trabajo en los últimos dos años, ¿quién te compra las cubiertas? Es decir, la torta, ¿va a tender a agrandarse o a achicarse?
TV / EM