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MODO FONTEVECCHIA
Derechos, afuera

“La reforma laboral propone que los empleados de plataformas no sean considerados trabajadores"

El abogado laborista Matías Cremonte sostuvo que el proyecto oficial parte de “una premisa falsa” al vincular flexibilización laboral con creación de empleo y cuestionó la decisión de la CGT de no convocar a una huelga general.

Matias Cremonte 11022026
Matias Cremonte | X @matias_cremonte

En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el abogado laboralista Matías Cremonte, cuestionó la estrategia sindical frente al avance de la reforma laboral y advirtió que el proyecto oficial implica “una pérdida de derechos” basada en “una premisa falsa”. “Una legislación laboral no es la condición necesaria para que se creen puestos de trabajo”, sostuvo, y alertó que la iniciativa podría debilitar la acción sindical como ocurrió en otros países de la región.

Matías Cremonte es abogado laboralista que actualmente se desempeña como presidente de la Asociación Latinoamericana de Abogados y Abogadas Laboralistas. Además, es director del equipo jurídico de la Asociación de Trabajadores del Estado.

¿El hecho de que no haya un paro general de la CGT, sino una una manifestación, no refleja de alguna manera la aceptación de una batalla perdida y que la aprobación de la reforma laboral es un hecho, y que una manifestación simplemente tiene un objetivo testimonial de dejar su repudio a futuro?

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No lo sé, realmente. No creo que sea acertado, desde el punto de vista del movimiento obrero, no convocar una una huelga, no ejercer un derecho constitucional frente a la posibilidad de que se apruebe una ley que va a perjudicar la vida y las condiciones de trabajo de todos sus representados, y sí, podemos decir que es un error. Si es una aceptación de que se vaya a aprobar, realmente no lo sé. Es muy grave, y por lo tanto debieran utilizar todas las herramientas que se tienen en este momento. La movilización es una, pero indudablemente la huelga hubiera sido algo más contundente.

¿Por qué cree usted que hoy hay condiciones de posibilidad para que se apruebe una reforma laboral; y no lo hubo en todos los intentos anteriores, a lo largo de los 40 años de la democracia desde Alfonsín en adelante?

No, hubo otras reformas laborales durante el menemismo, después la que se conoció como ley Banelco, pero es cierto que esta es mucho más profunda que todas esas, sin dudas, ¿por qué hay condiciones? No lo sé. Lo que hay, evidentemente, es legisladores que están dispuestos a aprobar una ley que va a perjudicar a la mayoría de sus votantes, porque la gran mayoría de la población es la que trabaja para alguien. En el caso de los senadores, tiene que ver con que aparentemente la representación de la posibilidad de que se apruebe o no se apruebe la han tomado los gobernadores y no el movimiento obrero, no las representaciones sindicales.

De algún modo, a cambio de una obra pública o vaya uno a saber de qué, terminan dando los votos y el apoyo de las provincias. Se supone que en el Senado representa las provincias, pero en la Cámara de Diputados están los representantes del pueblo. Tal vez no sea esta movilización, insisto y coincido, que una huelga hubiera sido algo más contundente, pero bueno, de acá que se trate en la Cámara de Diputados puede haber otras expresiones para que esos representantes del pueblo escuchen lo que la mayoría de sus votantes, de los representantes, tienen para decir como para oponerse a esa ley que le va a empeorar tanto las condiciones de vida y de trabajo.

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Me pregunto, nuevamente voy a la causa de la causa, porque los gobernadores también en el pasado podían haber cambiado por un puente, por una autopista, por un viaducto, los votos de sus senadores, sin embargo, no sucedió en el pasado y, tiendo a creer que sucede ahora porque las encuestas indican que no hay un rechazo mayoritario de la población a una reforma laboral como sí lo había en el pasado.

O sea, que hay cambios de la subjetividad más profundas que hacen posible lo que sucede, que no es simplemente los agentes. Si no, quiero ir a la cuestión de fondo. ¿Por qué cree usted que hoy hay condiciones de posibilidad para que se perciba una subjetividad distinta sobre el trabajo y cuál es lo que nos podría contar de las experiencias similares que tuvieron sus colegas especialistas en derecho laboral en otras reformas en América Latina?

En realidad, lo que nos lo que da cuenta las reformas laborales que hubo en América Latina, la de Brasil es la del 2017. Pero, en un sentido contrario, por ejemplo, Colombia o Chile intentaron modificarlas para dejar atrás aquellas reformas que habían sido tal vez parecidas a la brasilera o a esta que se intenta aprobar ahora, es decir, regresivas, aquellas que que implican una una pérdida de derechos o una regresión en en materia de derechos.

Y no han podido por distintas circunstancias. Normalmente, no solo una reforma laboral tiene como para ser aprobada las mayorías o los acuerdos legislativos, sino también la manifestación, lo que se llama las relaciones de fuerza en general entre capital y trabajo en cada uno de estos países, y el resultado de todas estas estas reformas laborales regresivas, en general, fue un debilitamiento muy fuerte de la acción sindical. Hablo de países donde la negociación colectiva por empresa, la sindicalización por empresa predomina, que es lo que intenta hacer este proyecto y el resultado es que los niveles de sindicalización promedio son el 5% contra arriba del 30 o 35% en el caso de Argentina.

Pero volviendo a la pregunta, creo que hay una desinformación, un grado importante de desconocimiento, y se presenta de una manera engañosa. El proyecto dice que es, de algún modo, un sacrificio necesario para que luego la economía crezca y se creen nuevos puestos de trabajo. Y eso es una premisa falsa. Una legislación laboral no es la condición necesaria para que se creen puestos de trabajo, en todo caso es la política económica, y está demostrado, no me quiero detener en en informes, en datos de Argentina, del mundo. Pero cuando hay un creciente desempleo o pérdida de puesto de trabajo, es probable que quienes escuchan que esta es la forma para que se creen puestos de trabajo terminen apoyándolo. Es una premisa y una mentira.

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¿Qué percibe usted, como experto laboralista, que cambió en las últimas décadas la percepción de la sociedad respecto del trabajo? 8% de trabajadores en la Argentina en plataformas, ¿qué cambió, por ejemplo, la pandemia respecto de la idea de el trabajo no presencial? ¿Estamos enfrentando, no solamente en la Argentina, en todo el mundo, una modificación sustancial de la relación del trabajo con el trabajo y con los sindicatos?

En cierta medida, sí, aunque no es tan profunda como parece en términos estadísticos. Lo cierto que en América Latina en general, hay una precariedad del trabajo, sobre todo por la ausencia de un estado controlando o haciendo que las leyes se cumplan. Eso es lo que explica niveles de empleo no registrado que en Argentina está alrededor del 40%, pero en América Latina en muchos casos supera el 50 o el 60%. En Paraguay, en en en Chile, en en Perú tiene índices altísimos; y las reformas laborales que se hicieron en esos países también perseguían la registración y el resultado fue el el contrario.

Pero la precariedad laboral, la ausencia de derechos laborales, de un estado que haga cumplir la legislación social en general, por ahí, es lo que genera las condiciones para que gran parte de la población que trabaja para alguien, a cambio de una salario, registrado o no registrado, aunque sea escondido atrás de la figura del cuenta propista, lo que llamamos monotributistas y demás, por ahí una percepción de que se va perdiendo ese derecho y que ya no existe.

Y por ahí eso también explica la la ausencia de respuestas, si es que efectivamente será así, veremos qué pasa estos días, de parte de la mayoría de los trabajadores. Lo que sí es cierto es que el mundo en general discute frente a esto lo contrario de lo que está proponiendo, este gobierno; la OIT en junio va a aprobar un convenio de protección del trabajo en plataformas. Lo que propone este gobierno en este proyecto es que los empleados de plataformas directamentes no sean considerados trabajadores. Es decir, profundizar ese divorcio entre derechos laborales y trabajar para una plataforma o en otras consdiciones precarias.