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MODO FONTEVECCHIA

Laura Alonso: "Ser republicano es resistir la forma de hacer política tanto de CFK como de Milei"

La legisladora porteña del PRO cuestionó la “estrategia de gritos” en la política argentina y comparó el discurso oficialista con el del gobierno anterior. "También vivimos una etapa de falta de formas durante el kirchnerismo", dijo.

Laura Alonso, legisladora del PRO en la Ciudad de Buenos Aires
Laura Alonso, legisladora del PRO en la Ciudad de Buenos Aires | Laura Alonso

Laura Alonso afirmó que el PRO debe sostener su identidad “republicana, democrática y liberal” frente a una etapa de “gritos e indignación improductivos” de la política nacional. En diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), la legisladora porteña remarcó que, aunque el tono presidencial le “angustia”, no es comparable con lo que fue el kirchnerismo en su “peor momento para la República”.

Laura Alonso es una politóloga y política. En la actualidad es legisladora de la Ciudad de Buenos Aires para el período 2025-2029. Se desempeñó como vocera institucional del gobierno de Jorge Macri en la Ciudad de Buenos Aires desde finales de 2024 hasta asumir su banca a finales del año pasado. Fue diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires en dos mandatos, 2009-2013 y 2013-2017. Además, se desempeñó como titular de la Oficina Anticorrupción entre 2015 y 2019, durante la presidencia de Mauricio Macri.

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¿Qué te producen las formas de este Gobierno? ¿Cuánto, más allá de lo que uno pueda estar de acuerdo en determinadas políticas económicas, la manera de llevarlas adelante o de expresarlas o de exponerlas terminan siendo contraproducentes y generando rechazo?

Lo que puedo decirte es que hay una manera de hacer política republicana y de enfrentar los problemas y los desafíos que tiene la Argentina o una ciudad como Buenos Aires, siendo firme, determinado y haciendo cumplir la ley. Y hay una forma de expresarse que puede ser, para algunos, aburrida y abúlica, y para otros es una forma de hacerse entender: los gritos, la ira, el enojo. En todas las etapas cuando se ha producido en la Argentina, a mí me tocó sufrirlo como diputada opositora hace unos años, nunca llevó a clarificar los verdaderos problemas o a ayudar a la sociedad a reflexionar y a mejorar su capacidad de comprensión de los desafíos, pero también de encontrar puntos de encuentro y conversación con otros.

En ese sentido, si bien yo creo que estamos en el medio de una era de la indignación global y que la Argentina no escapa a eso, también vivimos una etapa de mucho grito y falta de formas durante el kirchnerismo. Y creo que justamente los que, como yo, creemos que ser republicano es un estilo de vida y es una forma de ser, tenemos que resistir desde nuestra conducta y desde nuestra expresión, de manera pacífica, por supuesto, y oponiéndonos elegantemente en el hacer y en el decir a una forma política que yo he considerado durante el kirchnerismo y que lamentablemente ahora también me angustia.

Hay un punto a partir del cual este genera dos cosas: una oportunidad y, al mismo tiempo, una responsabilidad para el PRO de ser garante de esa forma de ser que ustedes autodenominan republicana y que yo podría agregarle democrática también y liberal también. ¿Hay, frente a esta situación que se está produciendo, lejos de ser una amenaza, una oportunidad de recuperar la identidad o reforzar la identidad o hacer más visible la identidad que los diferencia?

Creo que el PRO sigue siendo un vehículo, como partido político, de transformación y modernidad para la Argentina y también para la Ciudad de Buenos Aires. Escuchaste el discurso de Jorge (Macri) en la apertura de sesiones, donde no evitó muchos temas difíciles, al contrario. Desde el PRO nosotros siempre hemos creído en una Argentina liberal, republicana, abierta al mundo, global, sobre todo siendo respetuosos. Me parece que cuando se demonizan las formas se trata de ocultar otras carencias u otros defectos, por faltantes. Esos excesos en realidad ocultan ausencias, ocultan faltas.

Nosotros desde el PRO tenemos muy claro que hay momentos de mayor ruido, como este, pero nosotros siempre hemos sabido el rumbo que queremos para la Ciudad de Buenos Aires y que queremos para el país. Entonces, vamos a seguir trabajando como partido político para ofrecer no solo candidatos, sino también planes de gobierno, y que los votantes puedan elegir en su municipio, en su provincia o incluso para la Nación.

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En el pasado de la historia argentina hubo alternativas antiperonistas, que se expresaron de manera autoritaria, que se parecieron a lo que combatían, inclusive durante las dictaduras, que con el fin de dar por terminados los aspectos negativos del peronismo se terminaban pareciendo, por lo menos en aquello que criticaban que tenía el peronismo. Planteaban aquella simplificación de Maquiavelo de que el fin justifica los medios, frase que él nunca dijo. Varias veces ideas económicas liberales fracasaron porque fueron aplicadas por gobiernos autoritarios y estaba la contradicción de que no se puede ser liberal en economía y antiliberal en política. Y el PRO vino a representar un cambio de época en el sentido de que reivindicaba las formas democráticas, republicanas y socialdemócratas, para llevar adelante ideas liberales económicas. Ese cambio de ciclo que implicó el PRO, ¿no está de alguna manera empañado hoy por la repetición del fin justifica los medios?

Justamente creo que es cuando más valor tiene y que es más valorado, quizás no masivamente, pero que nosotros debemos mantenernos en lo que somos y en cómo somos. Nuestra identidad como PRO debe mantenerse firme, creyendo en los mismos valores y principios republicanos, democráticos, liberales y capitalistas, como hemos mencionado, porque justamente vamos a ser el vehículo de la salida a una era de gritos e indignación improductivos. Esto ya viene del kirchnerismo, y no creo que el que grita más fuerte se impone y gana.

Justamente, hace muchos años, cuando yo empezaba a ver la política y el kirchnerismo estaba muy fuerte, en una conversación con un liberal que ahora se ha libertarizado, y yo era joven, le decía: "Pero por ahí lo que tenemos que hacer es, si ellos gritan, nosotros gritarles más fuerte". Y él me respondió: "Los liberales no somos así". Y me dio una lección política que yo llevo hasta el día de hoy en mi vida. A mí me sirvió. No sé qué pasó con algunas de estas personas que se transformaron en lo que hace 15 o 20 años atrás se resistían a hacer. Yo no creo que gritar más fuerte signifique resolver los problemas que tiene el país. Sí creo que hay que expresar con firmeza las diferencias para marcar la orientación distinta de hacia dónde queremos llevar al país o a la Ciudad de Buenos Aires, en el caso del PRO, donde nos toca gobernar. Y eso sí hay que hacerlo con firmeza, con respeto, y te aseguro que se nos escucha.

Nosotros escuchamos a los vecinos en la ciudad y los vecinos nos escuchan y ponen su voto en la urna. Nosotros hacemos un análisis de ese voto, devolvemos con soluciones o con nuevas respuestas, nos seguimos rompiendo la cabeza frente a desafíos complejos, poniendo y tratando de encontrar la mejor solución, pero siempre en un tono de respeto republicano, no negando al otro, no insultando al otro. Por supuesto que siempre hay una chicana, un roce con el opositor, con el adversario, porque es parte de la política democrática y nos gusta que eso suceda, porque es forma de la libertad. Todos tienen derecho a expresarse. Y cuando hay un discurso violento desde lo más alto del Estado, sea quien sea el que ocupa el cargo, eso genera más violencia en el debate público, pero sobre todo también un miedo a opinar por las consecuencias de la opinión que, la verdad, a mí me preocupa. Y yo siempre he combatido eso y lo voy a seguir combatiendo, como lo has hecho vos y otros desde el periodismo.

Escuchaba un reportaje de Carlos Pagni este lunes en el que él le marcaba a uno de los grandes conductores del periodismo, a Juan Manuel Olmos, fundamentalmente de la Ciudad de Buenos Aires, respecto de la altisonancia del kirchnerismo con la altisonancia del mileísmo. Y Olmos le marcó que Cristina Kirchner al lado de Milei era Caperucita Roja. Yo noto que el grado de altisonancia actual es infinitamente mayor que en la época del kirchnerismo, que no se hubiera animado Cristina Kirchner a llamar chatarrín al mayor empresario argentino, por ejemplo, ni los insultos de delincuentes a los periodistas como lo ha hecho Milei. ¿Encontrás que, aunque pueda ser parte de un proceso creciente y que haya sido la fundadora la disonancia, la de Milei es muy superior y mucho más agresiva que la de Cristina Kirchner?

Primero, Cristina Kirchner no es Caperucita Roja y nunca fue Caperucita Roja, y Néstor Kirchner era lobo y ella era Caperucita mala. Eso para dejarlo claro, parto desde ahí. El proyecto de castrochavización de la Argentina existía, basado en una hipercorrupción de Estado que obligó a muchos medios de comunicación, a vos mismo como titular de Editorial Perfil, a defenderte en la Justicia y también en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Entonces, hoy tenemos a alguien que nos prende una cierta cantidad de alertas, pero sí creo que hay un antídoto de la sociedad, de gran parte de la sociedad, que como vos y como yo sufrieron el antirrepublicanismo y el desprecio institucional del kirchnerismo, que está muy atenta.

Creo que hay una estrategia de gritos que puede pagar en el corto plazo, y ojo con el mediano plazo. Pero bueno, yo no asesoro al Presidente, yo pertenezco al PRO. En el PRO no gritamos, en el PRO entendemos cuál es la realidad, ofrecemos soluciones, tratamos de cambiar las cosas, lo que decimos sucede y esa es nuestra manera de hacer política. Quizás hoy no sea la más taquillera ni la que rankea mejor, pero todo aquel que ha tenido un gobierno del PRO en su municipio, en su ciudad o en su provincia sabe que en el PRO las realidades las cambiamos y siempre las cambiamos para mejor, con una mirada modernizante, innovadora, respetuosa, que lleve a cualquier ciudad, a una provincia o al país hacia adelante.

Obviamente la figura de Caperucita Roja era en comparación desde un sentido metafórico y no literal. ¿No notás que la agresividad hoy es mayor que la que había en el kirchnerismo cuando gobernaba?

Mientras no haya interceptaciones de la SIDE en los teléfonos de ciudadanos, ni haya seguimientos ilegales de la SIDE a ciudadanos en la Argentina, ni el ARCA se utilice como mecanismo de presión o amedrentamiento sobre empresarios o cualquier contribuyente, ni se utilice cualquier medio del Estado para amedrentar a alguien que piensa distinto, no creo que estemos en esa situación.

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Vos misma estás diciendo que esos insultos producen autocensura en las personas.

A mí no me autocensura. Vos me preguntaste si estábamos en el mismo nivel y yo debo responderte que no. Yo no siento jueces amenazados. Te estoy diciendo que no estamos en ese lugar, que no sé a dónde vamos, porque los procesos políticos comienzan y uno los analiza y va tratando de oponerse a determinadas situaciones, pero no es comparable. Yo he vivido persecución, viví causas armadas y he vivido interceptaciones telefónicas, como muchos otros ciudadanos de la Argentina. En la Argentina vivimos el asesinato de un fiscal por investigar a la presidenta y a altos funcionarios de un gobierno. De ninguna manera estamos ahí. Estamos ante un presidente que tiene un tono que efectivamente a mí me angustia, pero no es comparable a lo que ha sido el kirchnerismo en su mejor momento como kirchnerismo y en el peor momento para la República y para los ciudadanos argentinos.

Desde el punto de vista mío en particular, las persecuciones son peores todavía. Evidentemente, en tu caso no, pero en mi caso sí y en el caso del periodismo también. Puede ser que en otros sectores de la vida política no. Y como vos decís, es una historia que está en funcionamiento y veremos cómo termina; en eso coincidimos.

Absolutamente. Yo sigo los informes que produce FOPEA y el monitoreo del Observatorio de la Libertad de Expresión. Estamos prestando atención a estas situaciones, por supuesto, porque las cuestiones institucionales y vinculadas a la República nos preocupan y nos ocupan siempre. Porque acá el que crea que llega Míster República y todos los problemas institucionales de la Argentina se solucionaron, no es así. Es un estado de alerta permanente en el que uno tiene que vivir y trabajar en la construcción de una sociedad, como vos decís, democrática, pero también liberal y republicana. Ser republicano es resistir la forma de hacer política tanto de CFK como de Milei.

Nosotros tenemos que seguir trabajando en la construcción de una sociedad republicana que entienda el valor de la ley, del Estado de derecho, de la división de poderes, del rol del periodismo, de la verdad, de los límites del Estado frente a los ciudadanos, de los límites del Estado frente a los privados, obviamente. Y en eso creo que estamos todos; a ver, creo que tenemos que estar todos atentos siempre a cualquier tipo de desborde, condenarlo y no permitirlo.

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