Según el politólogo Luis Tonelli, Javier Milei “tiene a dos therians en su espejito. Uno es el Gato y otro es la Pato”, y esto “es todo un indicador de la pérdida de futuro de lo que parece hoy ser el mileísmo”. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), advierte que, pese a su rápido ascenso, “hoy por hoy, tal vez mañana no, pero hoy sí” Milei se encuentra bajo presión interna, en un contexto donde la política argentina sigue marcada por rivalidades, vacíos de poder y estrategias en constante cambio.
Luis Tonelli es licenciado en Ciencias Políticas, egresado de la Universidad del Salvador, realizó estudios de doctorado en política en el Wordester College de la Universidad de Oxford. Es profesor titular de política argentina en la carrera de Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires y dicta cursos en la Universidad del SEMA. Fue elegido en tres oportunidades como director de la carrera de Ciencia Política en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. En la función pública se desempeñó como director general de planificación estratégica de la Presidencia de la Nación.
Hay algo que parece estar hablándose que es el postmileísmo, ¿cuál es tu propia visión de si nos estamos apurando demasiado aquella frase de “los muertos que matáis gozan de buena salud”?
Pareciera que en el mileísmo todo es rápido. Fue rápido su ascenso, fue rápida la forma en que resolvió la primera etapa en la lucha contra la inflación. Fue rápida la forma en que pasó de no tener prácticamente representantes en el Congreso a tener una fuerza interesante siempre de manera sorpresiva. Porque las dos elecciones fueron realmente sucesos sorpresivos. Y también pareciera rápida la forma en que está perdiendo poder.
Esto me parece que tiene que ver con una metodología que tiene que ver también con la tecnología, porque en la Argentina las fuerzas políticas han aparecido de la mano de lo que podríamos llamar saltos tecnológicos. Radicalismo, la administración política territorial, el peronismo, la radio. El PRO, lo que era la nueva política, encuestas, WhatsApp y todo eso. Y está el gobierno de las redes. Una comunicación muy fragmentada y muy particular.
Ahora, el gobierno utilizó su primera etapa con esta actitud confrontativa para generar una especie de activismo mediático que le dio muchos resultados. Ese activismo parecía que era activismo gubernamental y de gestión, pero no lo era. Y me parece que ahora todo esa confrontación mediática del gobierno ya no resulta en lo que uno podía pensar: la ilusión de la gestión. Ahora es mucho ruido y pocas nueces.
Y en este sentido, me parece que hemos traspasado el umbral de las promesas y nos hemos internado en el territorio inhóspito de las realizaciones. Y acá el gobierno se muestra escaso de realizaciones, y el conflicto ha pasado a ser entonces una suerte de garantía de inmovilismo.
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¿Y el kirchnerismo?
El kirchnerismo es una especie de muerto y sepultm, es ese fantasma que recorre Europa, pero no en la realización del fin del capitalismo, sino como fantasma. Es un fantasma que impide de alguna manera lo que podría ser la unión natural del peronismo. Ese famoso fenómeno que impide la venida de Cristo a la Tierra. Para San Pablo significaba esta espera. Le permitió al cristianismo pasar de ser un fenómeno revolucionario a ser un fenómeno de esperanza. Pero acá es al revés.
El kirchnerismo está en el medio, entonces Kicillof queda de un lado, los gobernadores quedan del otro, y el peronismo que siempre estuvo amenazado en su integridad por los extremos ideológicos que citaba, hoy día lo que le cuesta es encontrar una fórmula bajo la cual, aunque sea estéticamente, se pueda unir. Entonces lo que está en juego es si el peronismo va a ser fiel a la marcha peronista, que en realidad era “todos unidos y vamos a triunfar”, pero por razones de métricas pusieron “todos unidos triunfaremos”.
Ahora, frente a la posibilidad de triunfar, vamos a ver si sigue siendo ese peronismo verticalista de la comunidad organizada, de la conducción, y que puede sacrificar cualquier cosa para ganar las elecciones, inclusive bancarse un presidente que no les guste. Fue Alberto Fernández presidente, quizás eso fue el último grito del peronismo, pero veamos. Porque siempre se puede renovar este movimiento tan peculiar argentino.
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¿Y quién sería un presidente que no le guste al peronismo?
Kicillof es sería un presidente que quizás es mucho más que Cámpora. Es un presidente que viene del comunismo, viene de la Fede; el liberalismo se banca que vengan de la Fede, pero el peronismo no. Pero bueno, vamos a ver, porque Kicillof está haciendo todo lo posible para parecer un adalid del capitalismo, no un adalid del liberalismo, sino un adalid del típico capitalismo argentino, que es un capitalismo con un Estado muy presente.
Esto que está haciendo Macri hoy en Olivos, pero que viene haciendo, hizo el NOA en su momento, va a fiestas, se muestra públicamente, se divorcia, concretamente, un levantamiento del perfil muy notorio. A tu juicio, así como decía el intendente de Escobar recién, que a si a Milei le va mal, el PRO sería una alternativa. Si a Milei le fuera muy bien, el PRO terminaría subsumido dentro de la Libertad Avanza, ¿le asigna posibilidad de resurrección al PRO y a Mauricio Macri?
En la Argentina, no jugarle algún boleto a algún caballo que está entre los 10 primeros, no es una táctica buena. Así como “los muertos que uno mata gozan de buena salud”, los que ya se pensaban sepultados, se los ve en cócteles, y más Mauricio Macri, que se quedó con las ganas.
En política, la primera vez es curiosidad, la segunda vez es venganza, la tercera vez es masoquismo. Lo que hay de cierto, es que Milei ganó con el voto también de los sectores republicanos, y quizás este es el sector que más ha sufrido la desazón, con Milei. Por un lado, la cuestión de que la clase media baja está muy castigada económicamente, y por otro lado, el destrato y la traición a estas promesas institucionales, inclusive, en términos hasta ideológicos, decir que la justicia social es chorear es estar en contra del artículo 14 bis de la Constitución. El presidente juró sobre eso.
Es cierto que a los fanáticos no les importa nada, con tal de que estén a favor de mis intereses o de lo que yo pienso, dale que va. Pero hay un sector que no, el sector clásico: el sector donde estaba el radicalismo, el sector del PRO, donde está el radicalismo en las provincias. Y entonces ese ese sector queda vacante. Y esa vacancia obviamente se termina si vos los sometés a blanco y negro.
Yo creo que volverían a jugar con Milei, o no irían a votar. El fenómeno del voto en blanco, del ausentismo creció en la Argentina. Vos fíjate que las fuerzas, los dos polos: el polo peronista y el polo no peronista, que hoy Milei encarna el polo no peronista, no fue así al principio. En el 2023 estaba en el medio. Era una suerte de conservadorismo popular: sectores medios altos y sectores bajos. Ese milagro que, de alguna manera, venía a corregir al peronismo, se terminó en la última elección.
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Milei casi calcó el voto de Mauricio Macri. Entonces, de alguna manera, difícil que retroceda sobre sus pasos y capture de vuelta a esos sectores peronistas que lo veían casi como un Perón de Twitter. Me parece que esto va a ser muy difícil. En política todo es posible.
Pero vos fíjate entonces cualquier deserción, como le pasó a Macri en el 2016, que apareció Lavagna, Espert, y le bolsiquearon el voto, y le pidieron ganar en primera vuelta. Entonces, cuidado con esto. Los números son muy ajustados, pero me parece que ya entramos en una fase de detalle, porque Milei tiene a dos therians en su espejito. Uno es el Gato y otro es la Pato. Y me parece que esto es todo un indicador de la pérdida de futuro de lo que parece hoy ser el mileismo. Hoy por hoy, tal vez mañana no, pero hoy sí.
¿Crees que los sectores de poder, incluso internacionales, hayan llegado a la conclusión de que el verdadero riesgo es el riesgo Milei, no el riesgo kuka, y que les gustaría alguien que continuase el rumbomás previsible, más razonable, menos peligroso, y que ya tomaron esa decisión y están buscando una alternativa?
A Milei no le disgustaría. Es una visión utilitaria. Mientras puedan utilizar a quien está al frente del proyecto, lo van a hacer. La cuestión es cuando el que está al frente del proyecto comienza a ser un problema para el mismo proyecto. Me parece que es la situación objetivamente.
Vi el programa de Miilei en uno de esos acontecimientos mediáticos, con sus secuaces, que es la palabra exacta; ya no da lástima. Ya da preocupación. Ni siquiera me dio molestia, me dio pena. A los sectores dominantes no le da pena, le da preocupación. Entonces, si puede haber algún recambio mucho más agradable para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero del círculo rojo, van a apoyarlo.
En su momento fue la ilusión. Yo hablé con alguno de ellos y tuve alguna discusión de que necesitábamos un candidato. Hoy se dan cuenta que el candidato solo puede quedar autónomo y puede hacer lo que quiera. Me parece alguien con más trayectoria, alguien más previsible, y alguien que, aunque estuvo en el margen del círculo rojo.
Quería preguntarte sobre Patricia, ¿qué destino le ves en esto de que parece enviar señales a la ciudad de Buenos Aires? Contaba el otro día en una entrevista, una experiencia que tuve cuando Roberto Lavagna rompe con el gobierno de Néstor Kirchner y se presenta como candidato. Terminó siendo dos veces candidato a presidente, pero en la primera nota, que él eligió dar especialmente en Perfil, en el momento que se va a hacer la foto en la puerta de su oficina, que era en diagonal sur, había dos imágenes, o hacia el este o hacia el oeste.
El fotógrafo elige colocarlo parado en diagonal sur con el fondo del Obelisco, y Lavagna en ese momento dice: “No, de ninguna manera, porque van a querer que me presente a candidato para jefe de gobierno de la ciudad”. Se dio vuelta, quiero que sea con el fondo de Tribunales. Es decir, ¿vos creés que cuando Patricia Bullrich hace lo de los subtes en Santiago de Chile está enviando una señal inequívoca de que va a competir por la ciudad, o que quiere negociar para competir por la presidencia?
Hago honor a mi función de profe y te contesto con Max Weber, que decía que hay políticos que viven de la política y políticos que viven para la política, y Patricia Bullrich representa a los dos. Es una política profesional. Puede estar en los detalles en esto, que es la ambición del paso a paso. En eso es muy buena, como también es una política por vocación, porque uno puede decir es ubicua, está en todos lados.
Entonces me parece que ese gran margen que tiene de acción... uno lo puede acusar de una bolocotó profesional e impune. Es una política profesional, pero de alguna manera expresa ideas, y esta expresión va del lado de mantener el proyecto, a pesar de quienes lo impulsaron con mucha fuerza al principio. Me parece como la normalización. Es como Napoleón de la Revolución Francesa. Me parece que los pasos que da son los pasos en donde se coloca en todos los posibles lugares donde puede salir el sol.