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MODO FONTEVECCHIA
Banco Central, reservas y el futuro del plan económico

Martín Redrado analiza el cambio en la Carta Orgánica del Banco Central y sugiere nuevas modificaciones

El expresidente del Banco Central Martín opinó sobre la reforma de la Carta Orgánica y planteó cambios para fortalecer la independencia de la entidad. Advirtió sobre la necesidad de acumular reservas, bajar los encajes y recuperar el acceso al mercado voluntario de deuda, además de ampliar el programa económico hacia el consumo, la inversión y las exportaciones.

Martín Redrado
Martín Redrado | .

Martín Readrado analizó en profundidad la reforma de la Carta Orgánica de la entidad y planteó cuáles deberían ser los cambios necesarios para fortalecer su independencia y evitar que vuelva a ser utilizada para financiar al Tesoro. En diálogo con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), sostuvo que el proyecto constituye un avance, aunque consideró necesario “cerrar el cerrojo” sobre el uso de pesos y dólares del Banco Central.

Redrado también puso el foco en los encajes, la acumulación de reservas y la necesidad de recuperar el acceso al mercado voluntario de deuda. Además, cuestionó algunos aspectos del programa económico y reclamó una mirada más integral que contemple consumo, inversión, exportaciones e infraestructura, con el objetivo de ampliar la capacidad productiva y generar un crecimiento sostenible.

Martín Redrado es un reconocido economista con una extensa trayectoria en el sector público y académico. Actualmente se desempeña como director de la Fundación Capital, entidad que fundó en 1994 para la investigación económica y el diseño de políticas públicas. Fue presidente del Banco Central entre 2004 y 2010, además presidió la Comisión Nacional de Valores entre 1991 y 1994 y fue secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales entre 2002 y 2004. Cuenta con una amplia experiencia en organismos internacionales como el Banco Mundial, la Organización Mundial de Comercio y el Consejo para las Américas del Banco de Compensaciones de Basilea. En 2024 recibió un doctorado honoris causa por parte de la Universidad Nacional de La Matanza. .

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Yo diría que nadie sabe más, ni tiene más credenciales para hablar de la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central que el propio Martín Redrado, que en su cuerpo lleva las marcas de la última modificación que se hizo durante el gobierno de Cristina Kirchner de la Carta Orgánica del Banco Central. Estaba de viaje y ahora tenemos el privilegio de tenerlo acá, y estamos muy deseosos de tratar de entender su propia opinión sobre lo que se está planteando hoy. ¿Qué es lo que se plantea? ¿Cuál es tu visión de lo que tiene bueno, lo que tiene malo, lo que debería ser? Te escuchamos con mucha atención, Martín.

Bien, quizás lo sintetizaría, Jorge, en tres puntos. El primero es importante: dejar de manotear al Banco Central, dejar de sacarle pesos o sacarle dólares, como lamentablemente ocurrió después de 2010, porque eso tiene un efecto en la vida de todos los argentinos diaria. Cuando vos utilizás al Banco Central como el chepibe del Ministerio de Economía, el ministro de Economía levanta el teléfono y dice: “Manden 100.000 millones de pesos para financiar al Tesoro”. Bueno, eso significa más inflación, eso significa menor capacidad de compra. Cuando se manotean los dólares del Banco Central, como también ocurrió después de 2010, lo que tenés es cepo cambiario, lo que tenés es restricciones para poder producir, para poder acceder a compra de bienes y servicios que utiliza la industria argentina, con lo cual trabás el consumo y trabás la producción nacional. ¿Qué es lo que busca esta Carta Orgánica? Eliminar esos manotazos y, en esto, sin duda es un punto a favor: eliminar el Artículo 20, que es aquel que le da adelantos transitorios, que le da pesos; eliminar las letras intransferibles, que es aquella que le da los manotazos en dólares al Banco Central. Te voy a dar un punto técnico que, digamos, si estamos con esta tesitura de que el Banco Central no financia al sector público, hay un punto que no está hoy en la reforma de la Carta Orgánica, que es la política de encajes. Como sabemos, los encajes constituyen lo que mandatoriamente el Banco Central le pide a los bancos que dejen en caja de cada uno de los depósitos que las empresas hacen. Vamos a poner un ejemplo: un particular hace un depósito de 100.000 pesos. El Banco Central le pide a los bancos que obligatoriamente dejen 45.000 en caja para responder a las necesidades de un depositante que viene a retirar su depósito que está a la vista, es decir, que tiene que estar en efectivo. El encaje tiene que estar en efectivo. Bueno, lamentablemente, los encajes, una parte, hoy se permite, y se ha permitido antes, que se constituyan en títulos públicos, Jorge. Eso quiere decir que si utilizás esos pesos para comprar títulos públicos, estás financiando indirectamente al sector público. Entonces, si realmente vamos a cortar el chorro de utilizar al Banco Central como el cajero del gobierno, bueno, eliminar los títulos públicos como posibilidad de encajes. Ese es un punto de vista técnico. Desde el punto de vista de la permanencia, que va también a lo que vos decís de mi propio cuerpo en el Banco Central, es muy importante que tenga permanencia en el tiempo y, por lo tanto, el proceso de remoción y el proceso de aprobación, a mi juicio, deben ser un espejo. Es decir, hoy por hoy lo que se está poniendo énfasis es en que la remoción sea por dos tercios de diputados y de senadores, así salió el dictamen. A mi juicio, lo ideal sería que también el proceso de aprobación, el proceso de escrutinio que vos debés tener sobre quién va a ocupar la presidencia y el directorio del Banco Central, debiera ser análogo. A mi juicio, si uno mira también la comparación internacional, con la aprobación de la mayoría del Senado y la remoción de la mayoría del Senado, el Senado es suficiente. Y el tercer punto también sería eliminar la figura, es el Artículo 9 que todavía permanece, que es el nombramiento del funcionario en comisión. En comisión significa que el presidente nombra. De hecho, hoy todo el directorio del Banco Central está en comisión, está a la firma del presidente de la Nación, que mañana puede disponer. Lo que ocurre en otros países, Jorge, es que el funcionario asume una vez que está confirmado por el Senado. No asume antes.

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Entonces, las audiencias públicas se hacen antes, se elimina la figura de estar en comisión y entonces se le da ya permanencia en el tiempo. Y un último punto, para discutir la fortaleza de las instituciones, que me parece que es lo que hay que trabajar ahora y no discutir las personas, lo que yo propondría y lo que proponemos con nuestro equipo de Fundación Capital es que la aprobación de esta Carta Orgánica sea aplicable a partir del próximo gobierno. Entonces, no estamos discutiendo si es para blindar a las personas o para realmente generar fortaleza institucional y no terminamos discutiendo personas que, en definitiva, somos anécdotas y lo que tenemos que generar son instituciones permanentes en la Argentina.

Vos colocaste un tema que normalmente no está en la discusión, que son los encajes. Para yo entender, obviamente todos los bancos van a aceptar los títulos públicos gozosos porque son remunerados.

Exactamente.

O sea, cobran intereses por eso.

Por supuesto.

Mientras que el dinero inmovilizado en billete no genera más dinero, ¿no?

Exactamente.

O sea, que es un incentivo que le dan para que les compren los bonos.

Exactamente, y es una manera de financiar. Y como vos decís, no lo he visto esto en la discusión, por lo menos técnica, ni siquiera de nuestros colegas, y por lo tanto es bueno estos espacios, por lo menos para ponerlo en discusión pública.

Y agregar un elemento más, que es la discrecionalidad de cuántos son los encajes.

Claro.

Porque digo, una cosa son encajes de 10%, otra de 45%. ¿Y eso tampoco está en la Carta Orgánica?

No está puesto en la Carta Orgánica. Eso es, digamos, parte de la discrecionalidad que puede tener un directorio, pero también, hablando de comparaciones internacionales, Argentina tiene hoy el doble de lo que es en los encajes de otros países, en los países latinoamericanos. Digo, no nos comparemos con otros, pero en los países que hoy tienen estabilidad en su Banco Central, estoy hablando de Uruguay, Chile, Perú, por supuesto Brasil, México.

¿Y eso mismo qué es lo que está pasando? ¿Qué está relacionado con los títulos públicos? Es decir, porque si yo te aumento la cantidad de encajes, tengo más posibilidades de encajarte de títulos públicos.

Bueno, ninguno de estos países utiliza la política de encajes para que estén constituidos en títulos públicos. Siempre están constituidos en efectivo. Porque, en definitiva, ese es el rol de los encajes: responder a las necesidades del público de pesos o dólares que tengan los bancos.

¿Qué porcentaje del 45% de los encajes aproximadamente está en títulos públicos?

Hoy está aproximadamente un 5% en títulos públicos.

Todavía es corregible.

Es corregible y no generaría una distorsión. Al contrario, si sacás eso, si eliminás ese 5%...

¿Puede decir 40?

No, y además generás capacidad prestable. Uno de los temas que está hoy en discusión es cómo se baja la tasa de interés para precisamente reactivar un... Está claro que uno de los temas es que la producción está muy heterogénea y hay muy pocos sectores que crecen y otros que la están mirando desde la tribuna. Entonces, bueno, una de las cosas que se está buscando, yo creo que hay que ser más amplio, pero que el propio equipo económico está buscando, es reactivar el crédito. Bueno, sería importante eliminar títulos públicos y que eso sea liberar capacidad prestable para el sistema financiero.

Ahora, el año pasado tuvimos un momento en que las tasas volaron.

Correcto.

Tasas positivas anuales de más del casi 50%. Y uno de los elementos con los que se logró que la tasa aumentara tanto para proteger el gobierno de la corrida del dólar fue aumentar los encajes.

Así es.

¿Tendrían que bajar los encajes?

Ahí se permitió nuevamente que se utilizaran títulos públicos. Cuando se dio todo este problema, el sector público tenía problemas de financiamiento en las colocaciones de títulos o refinanciaciones. Cada 15 días, como vos sabés, hay licitaciones de títulos públicos. Bueno, en julio, agosto, no se llegaba a cubrir el 100% de los vencimientos y ahí se empezó a utilizar la política de encajes. Por lo tanto, volver a la normalidad de lo que ocurrió después de...

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¿Cuántos eran los encajes cuando vos presidías el Banco Central?

20%. Pero la ventaja que habíamos hecho es guardar en épocas de vacas gordas para gastar en épocas de vacas flacas. Lo que los economistas llamamos políticas anticíclicas y que yo siempre pregono aquí y en el mundo. Desde el punto de vista fiscal como desde el punto de vista monetario, poder acumular. Nosotros habíamos tenido una acumulación de 50.000 millones de dólares contantes y sonantes, sin contar el swap con China, eran líquidos. Ningún economista o profesional hablaba de reservas netas, de reservas líquidas. Las que estaban, estaban, y las que se reportaban eran contantes y sonantes. Entonces nos permitió, en la crisis de 2008-2009, utilizar todos los dólares que requería el público para poder frenar una corrida cambiaria. Como aquí no había acumulación de reservas, al contrario, una de las políticas a principios de año, después del acuerdo con el Fondo Monetario, recordás que había una banda cambiaria que era 1.000-1.400, bueno, el equipo económico quería que el tipo de cambio llegara a 1.000, cuando estaba 1.100, 1.150. Estoy hablando de abril del año pasado. Entonces se retiró del mercado cambiario, no compró un solo dólar. Cuando llegó la tensión cambiaria, que iba a llegar de cualquier manera, porque si uno mira la historia de la Argentina, por más que sea riesgo Kuka, no riesgo Kuka, siempre ha habido tensión cambiaria en los períodos preelectorales. No tenía dólares suficientes y lo que hizo fue subir la tasa de interés a las nubes, y esto es lo que provocó también el problema de morosidad que estamos viendo ahora.

Martín, y en ese sentido, y ahora vamos en perspectiva hacia adelante, todo indica que si en una elección de medio término hubo corrida cambiaria, en una presidencial va a ser aún mayor. Entonces, ¿cómo imaginás el año próximo?

Bueno, toda pregunta como la tuya, yo tenía mi profesor de macroeconomía en la Universidad de Buenos Aires, cada tanto nos vemos, se llama Alfredo Donadini, y nos decía: “Muchachos, muchachos, cuando ustedes tengan una pregunta difícil, la respuesta es: depende”. Y, Jorge, tu pregunta es: depende de lo que haga el gobierno, digamos, o el equipo económico. Si se queda, bueno, una de las cosas que ya se ha manifestado es que van a buscar, han acumulado reservas, han cambiado la política este año. En estos meses, desde principios de año, hay casi 13.500 millones de dólares que se han comprado. Hemos escuchado al viceministro de Economía, a José Luis Daza, explicitar en los últimos días que van a comprar otros 10.000 millones, con lo cual está claro que se van preparando como para tener las herramientas suficientes. Yo le agregaría que sería importante, Jorge, tener la ventana de oportunidad de empezar a normalizar la política financiera. Y cualquier país que tiene relación con los mercados de capitales, lo que hace es renovar su deuda en los mercados internacionales de capitales.

Es decir, estar en el mercado voluntario de deuda.

Si Argentina accediera al mercado voluntario de deuda en el... Obviamente no aumentando el endeudamiento, porque seguro alguno está diciendo: “Ah, estás diciendo...”. No, no. Lo que estoy diciendo es: lo que vence se paga, sin aumentar el endeudamiento neto de la Argentina. Lo que digo es cambiar de acreedor. Por ejemplo, Jorge, el año que viene nosotros le debemos 7.500 millones al Fondo Monetario. Entonces, si uno va al mercado voluntario y parte de eso lo cancela con crédito voluntario, bueno, estás cambiando de acreedor, pero no estás aumentando la deuda. Entonces, si el equipo económico se anticipa abriendo la ventana, abriendo la puerta del mercado voluntario de capitales internacional, si sigue acumulando reservas, es una manera de hacer política anticíclica y prepararse para tener los instrumentos suficientes como para poder bancarse una tensión cambiaria.

Es decir, que parte del riesgo país alto, relativamente alto, tiene que ver con que no hemos logrado cambiar el perfil de los acreedores. Tenemos un altísimo porcentaje de acreedores que son privilegiados porque son organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional.

Eso, Jorge, y no haber acumulado reservas. Hoy todavía tenemos un nivel de reservas, de vuelta, siempre me gusta hacer la comparación con nuestros vecinos de América Latina. Las reservas, tomando el swap con China, que como vos sabés no tiene libre disponibilidad, hay que pedir y, digamos, pero hoy está dentro de las reservas. Hay 18.000 millones que están tomados como si fueran contantes y sonantes. Aun tomando eso, hoy las reservas con respecto al producto son 6,5% del producto. El promedio de América Latina, 14 puntos del producto. Perú, que ha soportado distintas crisis políticas, 28 puntos del producto. Es decir, nos queda mucho para acumular reservas como para mostrar que tenemos los dólares suficientes como para hacer frente a cualquier tipo de compromisos que tenga, tanto desde el punto de vista de tensión cambiaria como desde el punto de vista de las necesidades financieras que tiene el país.

¿Fue un error no haber tomado deuda en el mercado voluntario cuando hubo una pequeña ventana antes del conflicto con Irán a principio de año?

Sin duda, hubo una ventana. Creo que se privilegió el tema de seguir bajando el costo. A mi juicio, hubiera seguido bajando el costo si se hubiera seguido acumulando reservas y haber aprovechado esa oportunidad de tener acceso. Pero bueno, se sigue confiando mucho en el mercado local y en el blanqueo, en la inocencia fiscal, y que esos dólares de los argentinos se puedan utilizar como se están utilizando en distintas licitaciones. Han salido distintos bonos, el llamado AO27, el que vence antes de la finalización de este mandato, luego el AO28. Es decir, cada 15 días tenemos al equipo económico sacando dólares del mercado local. Yo creo que eso no es suficiente y cuanto más ampliemos las posibilidades de ser normales en términos de financiamiento, menos va a ser el riesgo país.

Martín, te llevo ahora a temas económicos, ya no solamente financieros. La recaudación cae, el superávit fiscal que se había obtenido inicialmente se reduce, el superávit cuasi fiscal en realidad es inverso porque no se capitalizan los intereses. Pareciera haber una especie de fatiga, una fatiga de los materiales en cuanto a las ideas económicas de este gobierno, en el que pareciera estar en una especie de laberinto en el que ajusta, le cae la recaudación, tiene que volver a ajustar, le vuelve a caer la recaudación. ¿Hay algo mal planificado en la esencia del programa lanzado por Caputo a fines de 2023?

Bueno, yo diría, cuando uno tiene un programa económico tiene que trabajar sobre tres vectores, Jorge. El primero es qué mecanismos de mercado incentivan el consumo, cuáles son los incentivos que debe tener la inversión y cuáles son los incentivos que debe tener la exportación. Explico: el consumo es dos terceras partes del producto en un país. Si uno no tracciona el consumo es muy difícil que crezca el país en su integralidad. La inversión es muy importante para ampliar la capacidad productiva y que cuando haya consumo pueda haber los bienes suficientes para no generar presión inflacionaria. Y las exportaciones para generar dólares genuinos y no vivir endeudándonos como ha ocurrido de manera crónica con nuestro país. A mi juicio ha habido mucho énfasis en el tema inversión e inversión privilegiada a través de RIGI, es decir, para grandes inversiones, y no se han hecho lo que yo denominaría una verdadera revolución impositiva para todas las empresas, para todos los individuos en nuestro país. Si nosotros no ampliamos la base de tributación, si Argentina sigue viviendo con un 50% de empresas pequeñas y medianas, de trabajadores que están en la informalidad, no hay equilibrio ni presupuestario ni social posible hacia adelante. Y esto le ha faltado al programa económico. Podemos hablar hoy de qué se puede hacer hacia adelante.

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Y, por supuesto, también en términos de inversiones. Bueno, se han privilegiado las grandes inversiones y no se han hecho inversiones. Hay incentivos como, por ejemplo, amortización acelerada para cualquier empresa que invierte en equipamiento. Como sabemos, hoy cualquier empresa que invierte en equipamiento tiene 5 a 10 años para descargar impositivamente. Si uno hace amortización acelerada y lo que invierte en un año, perdón, invierte, lo puede deducir de impuestos en un año, bueno, generás un incentivo para que todo el sector productivo esté invirtiendo. La devolución de IVA, que sea anticipada cuando vos estás en proceso de ampliar tu fábrica, que no tengas que pagar IVA hasta que no estés sacando producto de tu propia fábrica o que estés construyendo. Cuando alguien construye hoy, empieza a pagar IVA por los ladrillos, IVA por el cemento y recién empieza a vender departamentos o lo que termine construyendo en uno o dos años. Bueno, en ese período, hasta que no termina de construir, bueno, el IVA no debería constituirse. Bueno, son todas estas medidas más intensas e integrales. Por supuesto, tenemos que hablar de infraestructura. Argentina no puede vivir con costos de transporte como los que tiene, sin invertir en rutas, en caminos y sin caer en déficit presupuestario. Yo estoy convencido de que, con la buena onda, si me permitís, que hoy hay sobre el Cono Sur, porque hoy veo, vos también mirás siempre el mundo, hoy el mundo mira al Cono Sur, a esta región del mundo, como una región de oportunidades. Por conflictos, por materiales críticos que tenemos.

El sur está de moda.

El sur está de moda, exactamente. Además, por lo que está ocurriendo con la revolución de inteligencia artificial, la necesidad de energía, en fin, da para otra arista de nuestra charla, pero sin duda lo que necesitamos es poder tener financiamiento internacional de organismos multilaterales de crédito que te permitan, sin volver a la corrupción que hubo en la obra pública, vos podés tener financiamiento del BID, del Banco Mundial, de la Corporación Andina de Fomento, de otros organismos multilaterales a tasas concesionales y que te van monitoreando que no haya corrupción, que haya auditoría, permitirle a las provincias que puedan acceder. Es decir, una cosa más integral y no tan financiera como ha tenido el enfoque de política económica de este equipo económico.

Entonces déjame volver, Martín, al comienzo y a lo que motivó esta conversación que veníamos... Yo te venía consultando mientras vos estabas de viaje con la Carta Orgánica. Entonces, ¿recomendás que se apruebe esta nueva Carta Orgánica con los agregados que vos mencionás?

Me parece conveniente terminar, cerrar, valga la redundancia, el cerrojo de utilizar al Banco Central para manotearle pesos y manotearle dólares, porque eso tiene efecto sobre el consumo, sobre todos los consumidores y, sobre todo, sobre la producción. Me gustaría que esta Carta Orgánica tenga una amplitud de votos que nos muestre que es una Carta Orgánica de la Argentina y no de este gobierno. Entonces, si esta Carta Orgánica, Jorge, se termina aprobando con 130 votos en Diputados y 38 en Senadores, y bueno, te viene cualquiera de oposición y te dice: “Esta Carta Orgánica la cambiamos”, al final hiciste un cambio para que nada cambie. Entonces, si los diputados, los senadores, obviamente el gobierno, tiene la amplitud para poder incorporar estos y otros cambios, sería muy importante que los directores sean también, sea un directorio federal, en donde cuando se discuta la política monetaria pueda hablar alguien de Córdoba, alguien del NEA, alguien del NOA, que nos muestre cuál es su realidad productiva. Bueno, en definitiva, lo importante es que esta nueva Carta Orgánica salga con la mayor amplitud posible para que se muestre que es una política de la Argentina. Y no solamente del gobierno.

Un gran placer, Martín. Muchísimas gracias.

Muchas gracias. Esperamos que se repita con más tiempo.

Cómo no.