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MODO FONTEVECCHIA
Romper el tabú

Pacho O’Donnell desmiente prejuicios sobre sexo y la vejez

El escritor, historiador, dramaturgo y médico psicoanalista advierte que el mayor límite es cultural: “La persona mayor no tiene que hacerse carne del prejuicio”.

Pacho O'Donnell 22042026
Pacho O'Donnell | CeDoc

En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), Pacho O’Donnell cuestiona de raíz uno de los prejuicios más extendidos sobre la vejez: la supuesta desaparición del deseo. “Se supone que los viejos somos asexuados… y no”, afirma, y remarca que “hay vida sexual hasta el fin de nuestros días”, aunque con otras formas. Lejos de una mirada biologicista, el historiador y psicoanalista sostiene que en esta etapa predominan “la caricia, la ternura, la espera, el respeto”, y advierte que el principal obstáculo no es el cuerpo sino la cultura: “la persona mayor no tiene que hacerse carne del prejuicio”.

Pacho O’Donnell es escritor, historiador, dramaturgo y médico psicoanalista. Es una de las figuras más destacadas del revisionismo histórico en la Argentina. Fue fundador y primer presidente del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano, Manuel Dorrego. Es autor de obras fundamentales como Juan Manuel de Rosas, el maldito de la historia oficial, El Che, la vida por un mundo mejor, Juana Azurduy, la teniente coronela y La serie de la historia argentina que no nos contaron. Recientemente acaba de publicar su último trabajo, El arte de envejecer, con coraje y dignidad, en un ensayo que propone desmitificar la vejez, transformándola de una supuesta tragedia a una etapa de vitalidad, creatividad y resistencia.

Recuerdo un profesor de medicina que le decía a sus alumnos, cuando tenían que elegir la especialidad, que se tenían que dedicar a las enfermedades de la tercera edad, porque era donde iba a estar la mayor cantidad de personas del mundo. Y me da la sensación de que vos también estás descubriendo el género silver en literatura.

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Yo digo que soy como un navegante que escribe sobre sus andanzas, porque voy andando por la vejez y me interesa mucho pensar qué es eso y cómo pasarla lo mejor posible. Es una edad complicada la vejez.

Hay grandes autores que han escrito sobre la vejez muy elogiosamente a lo largo de la historia de la humanidad, como grandes momentos, de que la vejez tiene para aportar lo que carecen muchas veces etapas de la vida anteriores, ¿vos lo ves más como atravesar algo problemático?

Es un sector de la población muy discriminado, muy maltratado. Solamente hay que pensar en el monto de las jubilaciones para darse cuenta de que realmente hay un maltrato muy grave con la vejez. Y después hay otros maltratos estructurales, que son el mal estado de las veredas. A los viejos nos cuesta caminar, y nos cuesta mucho más caminar en terrenos muy alterados. Por ejemplo, fíjate el poco tiempo que se nos da para cruzar las avenidas, se transforma esto en algo bastante riesgoso. Hay muchos prejuicios con la vejez. Se supone que los viejos somos aburridos, solitarios, deprimidos, y no. Como vos bien decís, la vejez puede ser una etapa dinámica, activa, erótica.

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Yo decía: “No veo mucha debilidad en tu vejez”. Usaste la palabra erótica. Te vemos en fotos haciendo pesas que muchos jóvenes no pueden levantar. Me parece que tu propia etapa la estás atravesando con ninguna debilidad, sino con mucha fuerza.

Creo que hay algunas claves para que la vejez sea más satisfactoria. Una es estar en buen estado físico. Eso es bueno para todas las edades, pero para la vejez es fundamental, porque aumenta la inmunidad, activa el sistema circulatorio, secreta las llamadas hormonas de la felicidad, como la serotonina y la oxitocina, eleva la autoestima. Alimentarse bien también es muy importante.

He pasado por algunos momentos difíciles, alguna internación en terapia intensiva, y la conclusión del médico es que ayudó mucho el buen estado físico, o sea, que es una recomendación básica, y lo hago: estar en buen estado físico, hacer lo que más te gusta hacer, que puede ser caminar, correr, andar en bicicleta, bailar. Hay gente que yo conozco que baila, pero es fundamental. Yo creo que los mejores son los ejercicios de peso. Entre otras cosas porque te impiden la pérdida de músculos o te la dificultan. Y hay un problema importante en la vejez, que es el equilibrio. O sea, estar con un buen aparato muscular evita las caídas, que es uno de los peligros más grandes de la vejez.

Imagino que estás inspirado en libros como De senectute, de Cicerón, Elogio de la vejez. ¿Qué te dejaron los libros sobre la vejez y el elogio de la vejez?

Sí, es muy importante. La vejez es más larga. Ahora, por efecto de la ciencia, se ha prolongado el promedio de vida. O sea que la vejez es una etapa muy larga. Es posiblemente la etapa más larga de nuestras vidas: más larga que la infancia, más larga que la juventud, tanto como la adultez. Entonces es una etapa que te da tiempo, te da tiempo para ser mejor persona, por ejemplo; te da tiempo para pagar las deudas con vos mismo, hacer lo que no hiciste, pensar lo que no pensaste, conocer lo que no conociste.

Por ejemplo, grandes personajes que han revelado su vocación cuando son viejos. Uno de ellos es Bartolomé Mitre. Mitre, en su vejez, vivió hasta los 84 años, declaró que era poeta, que su verdadera vocación siempre había sido la poesía, y en la vejez tradujo la Divina Comedia de Dante Alighieri. O sea, verdaderamente un esfuerzo titánico, del italiano antiguo al español. El mismo Don Quijote era un hombre apasionado por las novelas de caballería y, a sus 50 años, que era viejo, un viejo de 50 años, como dice Cervantes, decide ser él mismo un caballero andante, se lanza a los caminos de La Mancha a cumplir con su pasión, con su verdadero deseo.

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Salgo del orden literario para un análisis más sociológico, y no sé si incluso hasta en cierto punto psicológico, en el que vos tenés todas las credenciales para opinar, de que esa discriminación por los viejos sea directamente proporcional a la prolongación de la vejez. Es decir, que los jóvenes antes veneraban a los viejos porque se morían rápido y que ahora, al ver que los viejos duran mucho tiempo y pueden ocupar su lugar, o no les dejan su lugar, se empieza a generar esa formación reactiva.

Ese es más o menos el tema de la novela de Bioy Casares, La guerra del cerdo. O sea, que los jóvenes salen a cazar viejos. Y ahí Bioy Casares dice una frase que es muy exacta psicológicamente: “Los jóvenes mataban en los viejos al viejo que ellos pensaban que iban a ser”. O sea, la imagen trágica de la vejez. Efectivamente nos vamos haciendo una sociedad de viejos, como bien sabés.

Cada vez hay menos nacimientos y cada vez se prolonga la vida. Mi esposa, que es una destacada médica, me cuenta que laboratorios que antes hacían leches para niños han pasado a hacer leches para la gente mayor. Y, como sabés, se cierran jardines de infantes y demás, porque realmente la disminución de la natalidad es muy grave, es muy importante. 20% en Capital, por ejemplo.

Hay un tema muy taquillero que vos mencionaste y que no puedo dejar de preguntarte, que es el tema del erotismo: ese prejuicio de que el sexo se acaba a determinada edad. Me gustaría que compartieras tu propia visión con nuestra audiencia.

Fíjate vos que es como que el cuerpo es algo de jóvenes, el prejuicio supone que los viejos no tenemos nada que ver con el cuerpo y con el sexo. Se supone que los viejos somos asexuados, los ancianos y las ancianas. En el caso de las mujeres, por ejemplo, cuando se produce la menopausia y se termina la función reproductora, culturalmente se supone que, a partir de ahí, ya no tiene sexo. Y el sexo es hasta el fin de nuestros días, de otra forma que a los 20 años, pero sigue siendo un sexo satisfactorio, donde predominan aspectos eróticos como la caricia, la ternura, la espera, el respeto.

Pero hay vida sexual hasta el fin de nuestros días. Por eso tiene mucho que ver con que la persona mayor no se haga carne del prejuicio. O sea, por ejemplo, que se autorice la masturbación. Se supone que la masturbación es algo de jóvenes: la masturbación es un sistema de regulación del impulso sexual y es válido para cualquier edad de nuestras vidas.

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Freud siempre marcaba que el error es confundir la sexualidad con la genitalidad. Que sexualidad no es solo genitalidad y que quizás ahí está la confusión: creen que lo que desaparece o se acaba es la genitalidad.

Totalmente. Aclaramos a la gente que la genitalidad tiene que ver con la penetración. O sea, es una sexualidad bien centrada, falocentrada. Y bueno, la sexualidad tiene un espectro mucho más amplio.

¿Cómo fue cambiando la vejez a lo largo del recorrido que hizo la humanidad?

En tiempos de la Grecia antigua, de la Roma antigua, los ancianos tenían un poder en la sociedad muy importante. El Senado, la palabra Senado, viene de senectus, del lugar de los ancianos. Y eso luego se fue cambiando, se fue imponiendo otro criterio. Inclusive en las épocas de la peste, por ejemplo, donde murió mucha gente y sobrevivieron muchos ancianos, también hubo otra etapa de jerarquía de la ancianidad. Pero luego, hasta los tiempos actuales, los ancianos hemos sido desplazados.

Ha habido un criterio económico: evidentemente los ancianos somos muy malos consumidores. En una sociedad capitalista de consumo, nuestro papel es muy poco relevante. Fíjate vos por televisión y por los medios qué poca propaganda, por ejemplo, de automóviles o de viajes está dirigida a las personas mayores. Se da por sentado que no tenemos nivel de consumo. Por ahí se nos publicita un pegamento de dentaduras o colágeno para las articulaciones.

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Ahora, al mismo tiempo es cierto que en la Argentina el castigo, y últimamente creciente, a las remuneraciones de la tercera edad, a las jubilaciones, los coloca fuera de la capacidad de consumo. Pero en los países desarrollados se da lo mismo que decís vos: hay muy poca publicidad y muy poco incentivo al consumo de bienes para la tercera y cuarta edad. Sin embargo, las estadísticas muestran que, en los países desarrollados, los de tercera y cuarta edad son más ricos que los jóvenes. O sea, evidentemente ahí parece haber un prejuicio.

Además, creo que se está comprendiendo el enorme mercado que son las personas mayores. Fíjate vos que Zara, la empresa, siempre tenía como cara de sus colecciones a una mujer joven, muy bella, y últimamente han puesto a una actriz que es una mujer de más de 60 años y es actualmente la cara de Zara. Así que creo que se está descubriendo que hay un mercado ahí muy importante. De viajes para personas mayores, de residencias, de medicamentos.

Estás publicando un libro cada dos años y medio. ¿Cuánto tiempo te lleva escribirlo?

Depende. Hay libros que tienen una larga gestación, porque requieren investigación, como mi libro de Rosas, que tardó varios años. Y otros que salen más a partir de un pensamiento claro que uno tiene, y entonces son libros más veloces. Es muy relativo. Cada libro tiene su tiempo de cocción.

Y este recibió también el empujón del anterior. Las cosas que no había desarrollado satisfactoriamente, los temas que había abierto. Por ejemplo, en el libro anterior no me ocupé de las mascotas, por algún motivo no las tuve en cuenta, y son importantísimas en la edad mayor. Así que en este libro le dediqué espacio a ese tema. El 80% de los hogares en Argentina tienen mascotas; es uno de los países con más mascotas, y la importancia en la edad mayor es muy significativa.

LT