Perfil
MODO FONTEVECCHIA
Patrimonio nacional

Para el primer director del Museo Histórico Nacional echado por Milei, la mudanza del sable de San Martín no es por ideología histórica

El historiador cuestionó la decisión oficial de trasladar el sable de San Martín del Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos y sostuvo que responde más a "una cuestión política que histórica".

Gabriel Di Meglio
Gabriel Di Meglio | Twitter

Gabriel Di Meglio, historiador y exdirector del Museo Histórico Nacional, sostuvo que la mudanza del sable corvo de San Martín de la institución al Regimiento de Granaderos responde a la intención de Javier Milei acercarse a las Fuerzas Armadas. En diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), afirmó: “Supongo que tiene más que ver con una cuestión política que histórica”.

Gabriel Di Meglio es un licenciado y doctor en Historia por la Universidad de Buenos Aires. Se desempeña como investigador independiente del CONICET en el Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani. Es profesor de Historia Argentina en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Fue director del Museo Histórico Nacional entre 2020 y 2025 y, previamente, del Museo Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo.

Felipe Pigna: "Es disparatado decir que el sable de San Martín estaba en riesgo"

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Usted tiene el punto de haber sido el último director del Museo Histórico Nacional. A quien colocaron en su reemplazo terminó renunciando. ¿Usted tenía la percepción en aquel momento de que esto iba a terminar así?

Pensaba que sí, que era una posibilidad. Nunca se dijo abiertamente, pero en la época en que yo estaba, justo eso después desencadenó mi salida. Hubo un primer pedido del Ministerio de Defensa para llevarse el sable, que frenamos en su momento aduciendo la legalidad de que estuviera ahí. Fue donado al Museo Nacional. Ese fue el final. Yo seguí un año y medio, más o menos. Y en realidad al principio no hubo ningún inconveniente.

¿Ni se habían enterado de que estaba el sable?

Básicamente hubo un abandono absoluto de toda el área de Cultura. De hecho, mi salida tiene que ver con haberme quejado públicamente de la falta absoluta de presupuesto que, para una institución pública, más allá de los salarios que se siguieron pagando, no había inversión alguna en edificios antiguos, y ni hablar de la posibilidad de hacer una exhibición. Más allá de que uno tuviera aportes de asociaciones de amigos, un museo necesita alguna mínima inversión para sostenerse. Mi queja llevó a mi despido, que se inició justamente a partir de una nota sobre por qué el sable tenía que quedarse ahí.

Independientemente de su cuestión personal, que refleja claramente la salida posterior de su sucesora, ¿qué nos puede decir como profesor de Historia de qué significa esta controversia que además no solamente se inicia con el gobierno de Javier Milei, sino ya con el de Onganía y los distintos cambios a lo largo del tiempo?

Es como que el sable fue adquiriendo un lugar simbólico importante. Pasó con otros objetos de personajes fundamentales en otros lugares de América también, pero el de San Martín fue ganando una preeminencia. Sin embargo, hizo que durante décadas no estuviera tan presente en el debate. Creo que, en 2015, cuando vuelve al museo, volvió otra vez a tener una importancia, entre otras cosas porque se lo podía ver. Lo cierto es que en el Regimiento se pueden hacer visitas, pero todo implica una burocracia.

Y ahora lo van a mudar a Palermo...

No sé mucho sobre esto. Quizás están planeando hacer algún tipo de museo más abierto. La verdad que no es el lugar para un sable un museo si uno quiere que la sociedad lo pueda ver, que me parece algo relevante teniendo en cuenta que es el sable del Libertador. Además, lo más enojoso quizás en lo histórico es que el gran museo sanmartiniano, porque la familia de San Martín donó todos los objetos del prócer a ese lugar, o sea que ahí completaba toda la impronta de ese personaje. Después, los motivos por los cuales va a Granaderos son difíciles de entender. Supongo que tiene más que ver con una cuestión política que histórica y con un acercamiento que busca el Presidente con las Fuerzas Armadas.

¿Qué secreto escondía el sable del héroe que murió en el exilio?

¿Es algo más parecido a quedar mejor con las Fuerzas Armadas que a terciar entre la disputa de Rosas, de unitarios y federales?

Yo lo asocio mucho más a eso, pero obviamente son especulaciones. Para mí tiene mucho más que ver con ciertos sesgos del Gobierno en este momento, de cubrirse, de tener ministros militares por primera vez en mucho tiempo. En un gobierno con ribetes cada vez más autoritarios. no me extraña. A veces trae miedos, no tanto de Argentina sino de experiencias latinoamericanas como (Juan María) Bordaberry en Uruguay o (Alberto) Fujimori en Perú. Es decir, no en un momento en que uno tiene el favor popular, sino cuando no, de cuál es el papel. Lo tomé como un símbolo en esa dirección, justo en un año de 50 años del aniversario del último golpe militar. Por otra parte, puede ser simplemente una cuestión mínima de una relación especial entre Granaderos y el Presidente, pero la verdad que no me consta.

Se dice que para conocer el futuro hay que estudiar el pasado. ¿Qué nos dice la historia de la emergencia de un presidente como Milei? ¿Qué puntos de conexión se pueden construir para que un país como la Argentina llegue a tener un presidente como Milei?

Me parece que indudablemente hay algo novedoso en Milei que tiene que ver con el fracaso de las otras coaliciones políticas y esta emergencia de un outsider, que se ha dado en otros lugares también, y algo que no tiene tanto que ver con Argentina como con un fenómeno mundial, que es este ascenso de las ultraderechas, con un discurso que antes parecía que excluía a alguien del sistema político y que ahora se ha hecho fuerte en él. Eso me parece una novedad fuerte que no es solo Argentina, quiere decir que lo hemos visto con (Jair) Bolsonaro, obviamente con (Donald) Trump, con (Viktor) Orbán antes y con otros líderes mundiales.

En el caso argentino yo creo que hay ciertos ríos profundos del mileísmo que van muy, que justamente comunican con las dictaduras del siglo XX, con cosas que uno vio durante el menemismo, como en los planes económicos. Incluso en parte del establishment uno podría trazar de estos gobiernos, hay nombres repetidos o gente que colaboró con otros. Entonces, en ese sentido no me parece una novedad muy grande. Sí el hecho de que alguien pueda hacer ciertas cosas que antes parecían payasescas. Por ejemplo, ver a un presidente hace unos años cantando en público no era algo tan habitual. (Carlos) Menem tenía otras cosas más por el lado deportivo. Hay ciertas novedades en el estilo político. Siempre yo tengo la duda, mirando la historia, cuánto esto es una foto del momento, y cuánto es un cambio fuerte que ha venido para quedarse.

Esos ríos profundos, que se cruzan con el menemismo, como la tablita de Martínez de Hoz, si son profundos no son de los últimos 50 años, sino son profundos. ¿Qué pasó en la Argentina de principios de siglo y cuáles son esos ríos profundos? ¿Dónde se originan, dónde se achican y cómo vuelven a tomar caudal?

Es cierto que hubo un momento de Argentina que es el que este gobierno reivindica como mito político, que es el granero del mundo, el momento del gran crecimiento, donde había algo que hoy no hay ni hubo después del siglo XX, que es una situación internacional muy favorable a lo que Argentina tenía por ofrecer, que después no tuvo después de la crisis del 30. Entonces, cuando se analiza históricamente esa época, se olvida que esa situación no existe más. Entonces, más allá de lo que haga o deje de hacer Argentina, en todo caso uno puede lamentar algunas cosas que no hizo Argentina en el momento de su gran crecimiento.

Sí creo que hay cierta añoranza de este gobierno y ahí hay un río también profundo que va hasta ahí, de un momento ahora que estamos discutiendo la reforma laboral sin derechos laborales, donde en la mirada del gobierno el mercado primaba en las relaciones sociales, que en parte es cierto y en parte no. También hay que recordar que esa generación del 80 y ese gobierno llamado oligárquico de fines del siglo XIX y principios del siglo XX era muy estatista y hoy en día eso resalta. En una época uno no tenía eso tanto en la cabeza. Hoy en día, cuando uno piensa en las inauguraciones de hospitales, la inversión pública en infraestructura, en un momento en que no hay inversión alguna en nada, me parece que claramente hay una diferencia brutal. Hay un uso sesgado de esa historia.

¿Puede ser que el Saladero, que ya dejó de tener la importancia que tuvo a fines del siglo XIX, hoy esa situación privilegiada para la Argentina que dejó de tener a partir de la crisis del 30 vuelva a surgir nuevamente en otro 30 con la minería y Vaca Muerta a pleno?

Sin duda creo que Argentina, como productor de materias primas, siempre tiene una forma de recuperarse y eso lo ha hecho a lo largo de 100 años en cualquier crisis que tiene, porque tiene siempre algo para ofrecer. Pero es cierto que si cambiás la matriz productiva o sumás al país agroexportador de soja petróleo y minería, puede haber un gran crecimiento, lo cual no asegura lo más mínimo ningún tipo de redistribución. Los países petroleros no suelen ser países…

Habría una rima con aquel país de fines del siglo XIX, que es lo que le daría el caudal a ese río profundo.

Posiblemente, obviamente no veo el futuro, pero hay novedades.

El río ese toma caudal o decrece caudal en la medida que Argentina vuelve a recuperar ventajas competitivas internacionales, porque también podríamos decir que Menem aprovechó, con el Consenso de Washington, un momento con la caída del Muro de Berlín en la que había posibilidad de que vinieran inversores a comprar empresas públicas después de la experiencia de Thatcher y Reagan. ¿Así que ese caudal crece cuando a la Argentina le aparecen oportunidades de conseguir dólares?

Puede ser. Sí creo que también tiene que ver con la puja redistributiva. Y sí veo como una novedad, que no sé si es foto o película, que tiene que ver con mucho apoyo popular a esa posición que antes no existía tan así, a esta idea de apoyemos a que a los empresarios o a los petroleros les vaya bien para que a todos nos vaya bien, sin mecanismos de redistribución, que es una incógnita para mí a futuro.

TV

LT