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MODO FONTEVECCHIA
Patrimonio nacional

Felipe Pigna: "Es disparatado decir que el sable de San Martín estaba en riesgo"

El historiador se refirió al traslado de la pieza histórica del Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos, cuestionó los argumentos oficiales sobre su seguridad y aseguró que "estaba muy bien custodiado".

Felipe Pigna 08072025
Felipe Pigna Ed. Planeta | Alejandra López edit. Planeta 3 archivos

Felipe Pigna afirma que la decisión de trasladarlo del sable de San Martín del Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos no responde a razones de seguridad y calificó el argumento oficial como "disparatado". Además, analizó cómo el gobierno de Javier Milei reinterpreta la figura de Raúl Alfonsín. "Milei dijo que tenía un muñeco con la cara de Alfonsín para pegarle. Ya no estamos hablando de política, estamos hablando de cierta cuestión patológica", dijo en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190)

Felipe Pigna es un escritor, divulgador histórico y profesor especializado en la historia argentina. Dirige el sitio El Historiador, el portal de historia más visitado en la Argentina. Es considerado por el programa "Ver para leer" como el divulgador con más difusión popular en el país. En marzo de 2025 fue distinguido como personalidad destacada en el ámbito de la cultura por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Es autor de numerosas obras que abarcan desde análisis de mitos nacionales hasta biografías detalladas de figuras clave como Belgrano, San Martín y Güemes. Su último libro es Conspiración en Londres, su primera novela histórica para adultos sobre la misión de Manuel Belgrano.

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Sos uno de los historiadores que tiene la mayor capacidad de trasladar los significados del pasado y sus usos al presente desde el punto de vista político. La semana pasada tuvimos un ejemplo claro con el traslado del sable corvo de de San Martín. ¿Qué puede significar desde el punto de vista del presente?

Esto es una cosa que no tiene mucha vuelta. La donación de Manuelita Rosas al Museo Histórico Nacional es clarísima. Es una carta muy linda donde, superando diferencias, porque Carranza era un antirosista, Manuelita muy generosamente le dona el sable y otros objetos que creía que le iban a servir para su museo. Claramente la donación es para el museo. No hay ninguna duda de esto.

El sable primero estaba en el Botánico, después pasa al Parque Lezama. Ahí hay dos robos de la Juventud Peronista en la década del 60, y Juan Carlos Onganía es el que decide que vaya a Granaderos el sable porque dice que estaba en peligro. Después se cumple finalmente la resolución testamentaria de la donación, que es en 2015, cuando se arma la sala de los sables, que es una sala muy linda del Museo Histórico Nacional. Ahí estaban el sable de Güemes, sable célebre, y el sable de San Martín, que además estaba custodiado por los Granaderos. Lo que dice el decreto de que estaba en riesgo no es así. La verdad que no hay ningún riesgo, estaba muy bien custodiado ese sable.

Incluso, este fin de semana también escribió Eduardo Kovalivker en el diario Perfil, que había escrito con vos Los Granaderos de San Martín, planteando la idea de que lo van a cuidar con más devoción los Granaderos, y el temor de que un día una supuesta manifestación masiva conducida por Juan Grabois, por ejemplo, pudiera arrasar y superar a la custodia de seguridad del museo y volver a repetir lo que pasó con la Juventud Peronista. Este es un off the record. ¿Lo considerás una hipótesis disparatada?

Absolutamente. Es disparatado decir que el sable de San Martín estaba en riesgo, no tiene nada que ver con la realidad. Aparte, porque era otro contexto político. Era en medio de la pelea de Azules y Colorados y el país era un desastre. Los años 60 fueron un momento de mucha convulsión política, que no tiene nada que ver con la actual. Ahora hay otras convulsiones, pero esas posibilidades no existen remotamente.

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Muchos analistas interpretaron que esta decisión de Milei perseguía fundamentalmente una mejor relación con las Fuerzas Armadas. Recientemente circuló un video de una entrevista que le hace la televisión española a Alfonsín, en la que asegura que no fueron 30.000 desaparecidos, sino 10.000. Además, la entrevistadora le plantea que las Madres de Plaza de Mayo habían hecho "justicia hasta el final", y él contestó: "Ellas además me han difamado por todo el mundo. Respeto enormemente el dolor que tienen por lo que ha sucedido con los hijos, pero en definitiva están reivindicando una actitud también violenta de los hijos, porque en la Argentina era necesario luchar contra la subversión terrorista. Lo que tuvimos en contra nosotros es que los métodos que se utilizaron para luchar contra esa subversión terrorista", dijo Alfonsín.

Mucha gente joven no sabe que Alfonsín ordenó y logró la detención de Firmenich, y que él marcaba una diferencia entre el terrorismo de Estado, que tenía más gravedad y que de hecho jurídicamente tiene la diferencia de la no prescripción, pero que de cualquier forma los hechos penales cometidos por la que llamaba guerrilla eran absolutamente punibles. En ese sentido, paradójicamente, quizás con mucha inteligencia, la vicepresidenta Villarruel lo que defiende es los derechos de las víctimas del terrorismo, y no defiende al terrorismo de Estado.

Alfonsín fue un gran presidente, fue un tipo que le tocó una muy difícil, que era la restauración democrática en un contexto de país destrozado, porque la dictadura, además de todo, dejó el país endeudado, con niveles de corrupción escandalosos, niveles de hambre, de miseria, 11.000 fábricas cerradas, todo un desastre. También una guerra perdida que además implicaba pago de indemnizaciones de guerra millonarias a Inglaterra, cosa que no siempre se recuerda. Él tuvo que pelear en esa situación.

Hay un punto muy interesante en torno a lo que debió ser la condena de los crímenes de la guerrilla, que quedó manchada por la forma en que se llevó adelante la lucha contra la subversión por parte del gobierno militar, que ni siquiera respetó sus propios códigos, que eran, por ejemplo, los consejos de guerra, sino que simplemente se dedicó a eliminar a la gente, o no responder los habeas corpus. Esa era una manera de aclarar que esa gente había cometido un delito y que, por lo tanto, estaba siendo detenida o juzgada o lo que sea. Ahí hay un elemento que complica mucho la claridad sobre esa situación, que fue el modo de accionar ilegal que tuvo la represión durante la dictadura, que de ninguna manera borra los crímenes de la guerrilla, que debieron ser sancionados oportunamente, y que el gobierno de Isabel Martínez de Perón, bueno, le dio un poco el manejo de esa represión a las Fuerzas Armadas, con los famosos decretos de aniquilamiento.

Cuando vi el video de Alfonsín en mi rostro se generó una sonrisa. Hay algo que generan determinados políticos que produce empatía o no. A mí me producía antipatía cuando veía a Menem, y lo mismo me pasa con Milei. Me transmite una idea de un estadista que está diciendo la verdad, aunque sea políticamente incorrecto. Lo dice con solidez, uno coincida o no con lo que dice.

Yo creo que es una persona así. Yo tuve la oportunidad de entrevistarlo varias veces y me contaba Ricardo Alfonsín que cuando falleció estaba leyendo uno de mis libros. Me pareció siempre una persona muy interesante, muy honesta en el sentido de decir las cosas que él sentía, aunque uno podía disentir, y era válido el disenso. Era un tipo cabrón, pero era interesante discutir con él algunas cosas con las que no estaba de acuerdo. Y lo mismo pasa con Ricardo, que es una persona que quiero mucho, el hijo, que fue embajador en España, que es una persona muy valiosa y que también tiene ese espíritu del viejo de discutir fuertemente.

¿Por qué creés que Milei se la toma con Alfonsín en particular?

A mí me gusta mucho ponerme en esa mente, sinceramente, porque Milei dijo que tenía un muñeco con la cara de Alfonsín para pegarle. Ya no estamos hablando de política, estamos hablando de cierta cuestión patológica de que el que no piensa como él es un enemigo a destruir. Entonces no sé bien por qué lado va: si va por el lado económico, por la cuestión del juicio a los militares, no sé qué cosas odiosas de Alfonsín. Recordemos que también odiaba el Banco Central y resulta que ahí está el Banco Central sirviendo para causas non sanctas muchas veces.

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A mí se me ocurren dos hipótesis. Una es que no cabe ninguna duda de que, desde el punto de vista de la economía, Alfonsín no pudo manejarla. Era un tema que no sabía y la hiperinflación también marcó su final, por un lado. Y por el otro lado, que es el político por antonomasia. Uno ve ahí un tipo de encarnadura absoluta, que fue diputado, que vivía con austeridad, que creía en la capacidad de la gestión política al servicio de la mayoría de la sociedad. Hay dos aspectos que le resultan, que lo atraviesan a Milei: la virtud por un lado de Alfonsín, el defecto por otro de Alfonsín que tenía que ver con la economía. ¿Y respecto de Milei con los Granaderos?

Eso me resulta más difícil, porque Granaderos es un cuerpo muy especial. Es un cuerpo que, por ejemplo, defendió a Juan Domingo Perón cuando fue el intento de golpe del 55, el bombardeo. Defendió a Arturo Illia en el 66. Cuando fue lo de Isabel tuvieron que hacer la operación Bolsa con el helicóptero, la que llamamos la Operación Aries, porque sabían que si hacían el secuestro de Isabel en la Casa Rosada iban a tener la resistencia de Granaderos.

Es un cuerpo muy interesante, que no sé si él sabe historia y sabe quién lo canceló, que fue (Bernardino) Rivadavia, en el 26. Rivadavia cierra el Regimiento de Granaderos y recién (Julio Argentino) Roca lo rehabilita. Hay como 60 años en los cuales Granaderos no existe. Y además, honra obviamente la memoria de su creador, que fue un hombre que luchó por la libertad, la independencia, la industria. Cuando fue gobernador de Cuyo promovió la industria del vino, la educación pública y demás. En un sentido bastante contrario a lo que hace este Gobierno.

Granaderos siempre democrático, para ponerlo en términos concretos. En todos los golpes militares, siempre democrático.

Sí, por lo menos cumplió el rol de defensa del presidente, que es lo que se le ha asignado la custodia presidencial. Este es un dato interesante de la historia, independientemente de que después algunos de sus jefes hayan tenido alguna otra actuación, pero el cuerpo cumplió con su deber de defensa de los presidentes en situaciones críticas como esta.

TV/ff