En medio del debate sobre el valor de los activos tangibles frente al avance de las grandes tecnológicas, Marcos Buscaglia consideró que "es probable" que YPF vuelva a acercarse a Mercado Libre. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el economista sostuvo que el mundo atraviesa un proceso de revalorización de la energía y los recursos naturales, en un contexto en el que los países desarrollados buscan "seguridad alimentaria, seguridad de minerales, seguridad energética", y afirmó que se trata de un escenario que "a las empresas de activos tangibles les viene bien y a los países de activos tangibles como la Argentina le viene bien ese contexto internacional".
Marcos Buscaglia es economista, autor y experto en mercados emergentes, economista en finanzas. Posee un doctorado en Economía por la Universidad de Pensilvania y una especialización en Economía por la Universidad Torcuato Di Tella. Además, se graduó con medalla de oro al mejor promedio en Economía en la Universidad Católica Argentina. En Wall Street se desempeñó como economista jefe para América Latina en corporaciones bancarias internacionales de primer nivel, tales como Bank of America y Citibank. Es socio y fundador de la firma Alberdi Partners, dedicada al análisis económico, financiero y político de América Latina.
Muy interesados en tratar de entender este traspaso de activos tangibles a activos intangibles. Bueno, lo que sucede con cierta revalorización de activos tangibles, como algunos minerales, como el petróleo, como el gas, como la energía. Pero, al mismo tiempo, cuando uno mira la lista de las diez mayores empresas del mundo, ninguna es de activos tangibles. Todas tienen que ver con tecnología. Me gustaría una visión general del traspaso de valor. No sé si la teoría monetaria de la escuela austríaca del valor subjetivo, en este caso, también se aplica.
Lo que está ocurriendo en el mundo, es que estamos en una coyuntura, de esas que vimos pocas veces en nuestra vida, porque tenemos muchos fenómenos globales al mismo tiempo. El primero es un cambio geopolítico muy importante. Pasamos de un mundo integrado, bajo los acuerdos de Bretton Woods de la posguerra, con la Organización Mundial de Comercio regulando el comercio, con acuerdos de libre comercio, con libertad de movimiento, con movimiento de capitales, con libertad de navegación. O sea, un mundo con un orden, una Pax Americana.
Y ese mundo, empieza ya a fragmentarse alrededor de 2008. Eso se acelera, obviamente, con la presidencia de Trump y ahora con la segunda presidencia. Pero es un mundo que está yendo a una especie de fragmentación creciente y en el cual se hacen acuerdos bilaterales donde el multilateralismo pierde un rol.
Y donde, en ese contexto, y en el contexto de lo que pasó con Ucrania y lo que pasa ahora con Medio Oriente, los países desarrollados van a buscar seguridad alimentaria, seguridad de minerales, seguridad energética. Entonces, en ese contexto, eso es una de las cosas que está pasando. A las empresas de activos tangibles les viene bien, y a los países de activos tangibles, como la Argentina, les viene bien ese contexto internacional. Es un contexto donde se van a buscar las cosas tangibles.
Por ejemplo, sorprendía, ya hace unos años, antes de Ucrania, antes de Irán, que Mercado Libre valía más que YPF. Y uno se preguntaba: “¿Pero cómo?”. Y, hoy YPF ha aumentado sensiblemente su valuación. No obstante lo cual, no puede superar a Mercado Libre. ¿Cree qué en un futuro la apreciación de valores permanentes, como la energía, puede hacer que nuevamente YPF sea la empresa más valuada?
Sí, es probable. Lo que está pasando también, al mismo tiempo, es que tenemos una revolución muy grande en lo que es inteligencia artificial y eso, está generando toda una nueva dimensión de cómo va a ser el mundo. Y eso le puso bastante freno a muchas empresas tecnológicas relacionadas, incluyendo todo lo que son las empresas de software. Y eso es parte de lo que estamos viendo: una valorización de lo material, de lo tangible, como vos decís en el caso de YPF, y una menor valorización de lo que no es tan tangible.
¿Hay una burbuja alrededor de la valuación de aquello que tiene que ver con la inteligencia artificial?
Creo que, al mismo tiempo, está pasando otro fenómeno, en cámara lenta pero seguro, que es una caída de la tasa de natalidad brutal en el mundo. Y esto va a llevar a un envejecimiento de la población, que lleva a problemas en los sistemas de seguridad social, problemas de salud en los países, que presionan más fiscalmente a países que ya tienen mucha presión fiscal en el mundo desarrollado. ¿A qué voy con todo esto? A que la tasa de interés en el mundo estructuralmente va a quedar más alta. No vamos a volver a las tasas que teníamos hace unos años.
Vamos a bajar un poquitito ahora por el fin de la guerra en Medio Oriente, con la baja del petróleo. Por ahí baja un poquito, pero creo que estructuralmente vamos a un mundo de tasas más altas. Y, al final, ¿cómo se evalúa una acción? El valor actual de una acción es el valor descontado en el tiempo de flujos esperados, de retornos esperados en el futuro, de ingresos futuros. Y eso lo descuento en la tasa de interés.
Cuanto más alta es la tasa de interés a la que yo descuento esos flujos futuros, más bajo es el precio de la acción. Entonces, yo creo que todavía no se está tomando dimensión de esto: que vamos a un mundo de tasas más altas y que eso va a terminar teniendo, en algún momento, un impacto en el mercado de acciones. Pero ahora estamos todos metidos con este tema de la inteligencia artificial. Hay mucho entusiasmo, y con mucha razón.Pero no es un equilibrio que a mí me deje cómodo porque me parece que estamos yendo a un mundo de mayores tasas de interés.
Un mundo con mayor tasa de interés no solamente reduce el crecimiento del valor de las acciones, sino también es un mundo con menos crecimiento de la economía. Más recesivo.
Claro. Es un mundo más recesivo. Es un mundo con menor crecimiento de las ganancias. De nuevo, uno dice: las acciones son el valor descontado de las ganancias de las empresas. Al reducir la demanda, reduce la ganancia de las empresas también.
No solamente reduce la ganancia de las empresas, sino, mucho más importante, reduce el crecimiento del producto bruto, reduce la riqueza mundial. Las empresas son un pedacito. Después hay ocho mil millones de personas que van a tener menos riqueza para repartir en la parte que les toque. O sea, sos pesimista
Me parece que es difícil bajarse de esta ola, pero es una ola que no me deja muy cómodo, lo voy a poner así.
En el caso de SpaceX y lo que convierte a Elon Musk en el primer billonario, en términos latinos, el hombre más rico del planeta y su crecimiento vertiginoso, dado tu escepticismo, ¿qué te genera a vos?
No soy un especialista en SpaceX, con lo cual no tengo una forma de decir si está cara o está barata. Es parte de esta muestra del entusiasmo que tiene el mundo inversor por todo lo nuevo que se está viniendo, incluyendo SpaceX, incluyendo todos los productores de chips y todos los que llaman hyperscalers, en inglés, los que están en la frontera de la inteligencia artificial. Me parece que es parte de esa misma cosa. Pero la verdad es que no soy un especialista en acciones. Sí lo veo como una muestra de este entusiasmo que hay por todo esto nuevo que viene. Este mundo nuevo, que es un mundo con mucho entusiasmo, pero con mucho riesgo al mismo tiempo.
Después de esta entrevista con vos tenemos una entrevista con el sociólogo Oliveto para hablar del deseo de los consumidores. Y me parece que se puede enganchar una entrevista con otra. Hablás del entusiasmo por lo nuevo. Ese apetito, ese entusiasmo por lo nuevo, lo tienen aquellos que buscan maximizar las ganancias. Obviamente, no es la misma la psicología de un inversor, que va tras la búsqueda de la ganancia, que la de un consumidor, que va tras la búsqueda del hedonismo y del placer personal. Son dos cosas absolutamente distintas.
Pero sí me gustaría hablar de la subjetividad que tienen en común: este apetito y optimismo por lo nuevo. ¿Estaba hace 50 años? ¿Es un carácter de época? ¿Es un efecto de valoración que se trasladó en valor económico o es un carácter de época?
Yo creo que siempre hubo entusiasmo por lo nuevo. Lo que está cambiando para mí, es la velocidad a la que pasan las cosas. Cuando vos ves los años de difusión de distintas tecnologías, lo que llaman en inglés general purpose technology, tecnologías de propósito general, bueno, la velocidad de desarrollo de la inteligencia artificial es algo brutal. Lo rápido que se está desarrollando, lo rápido que la tecnología va mejorando y lo rápido que las empresas están adoptando esta tecnología. Yo creo que esa es la diferencia.
Antes la gente usaba un verbo cuando decía “voy a buscar algo en Internet”. Ahora, cuando va a buscar algo en Internet, usa otro verbo relacionado con otra empresa. Entonces, yo creo que siempre hubo interés en lo nuevo. A mí lo que me impresiona, en este caso, es la velocidad de los acontecimientos y de lo que está pasando con la inteligencia artificial.
Y esa velocidad, ¿no también hace más rápido viejo lo nuevo?
Sí. Como todos, estoy leyendo mucho y tratando de entender bien lo que está pasando. Y te encontrás con cosas que ha dicho gente muy inteligente sobre la inteligencia artificial hace un año, y ya es obsoleto. Entonces, claramente estamos ante un fenómeno difícil de entender en sus consecuencias porque es un fenómeno que va muy rápido. Vimos los debates sobre la regulación que hemos tenido con esta propuesta del gobierno argentino. Y, bueno, cuando uno mira lo que pasó en estos últimos dos años, puede predecir que es probable que esa velocidad siga acelerando.
RM