En un diálogo con Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el analista internacional y especialista en mercados financieros Javier Timerman analiza el convulsionado panorama financiero internacional: la jugada de la Reserva Federal al elevar las tasas de corto plazo para contener la inflación, el impacto del déficit bajo el populismo de Donald Trump y la presión adicional de capitales que exige el desarrollo de la inteligencia artificial.
Sin embargo, el eje del debate se traslada al proceso argentino. Al examinar el programa económico de Javier Milei, el analista traza un paralelismo con el plan de ajuste implementado por Ronald Reagan a comienzos de los años 80 en Estados Unidos. Aunque ambas estrategias compartieron el objetivo de aplastar la inflación a costa de la actividad económica, las diferencias estructurales resultan determinantes: mientras la economía norteamericana contaba con el dinamismo y la atracción de capitales necesarios para reactivarse tras dos años de recesión, la Argentina golpea a un sector productivo diezmado y sin margen de tiempo para adaptarse. Además, revela cómo el temor pendular de Wall Street a un retorno del kirchnerismo condiciona la mirada internacional sobre la sostenibilidad real del modelo.
Javier Timerman es analista internacional, asesor financiero y estratega de mercados con más de 40 años de trayectoria en el sector financiero de los Estados Unidos y Wall Street. Estudió Ciencias Políticas y Sociología n la Universidad de Tel Aviv. Luego realizó dos maestrías en Asuntos Internacionales, con especialización en Finanzas y Ciencias Políticas, en la Universidad de Columbia en Nueva York. Actualmente dirige la empresa financiera AdCap.
Buenos días, Javier, Jorge Fontevecchia te saluda. La suba de tasas en Estados Unidos, aunque esperada por el mercado, siempre hace recordar cómo tiembla la economía argentina y la de los países emergentes cada vez que sucede algo por el estilo. Esta vez, el hecho de ser esperada o, si se quiere, incluso hasta felicitada porque demostró independencia de la Fed frente al presidente Trump, ¿es distinto? En cualquiera de los casos, ¿cuál es tu opinión respecto de qué significa?
Hola, Jorge, ¿qué tal? Buenos días, gracias por llamarme. Cada decisión que toma la Reserva Federal y cada estadística que sale en Estados Unidos hay que analizarla en su propio contexto. No hay consecuencias lineales. Uno no puede decir: "Sube la tasa, pasa esto; baja la tasa, pasa esto". En los libros de economía sí se dice eso. Muchas veces pasan esas cosas, pero generalmente en el sistema financiero las consecuencias de una suba o una baja de tasas son diferentes de acuerdo al contexto. En este escenario, la suba de tasas se da por varios factores. Primero, se da en un contexto donde el año pasado, tan solo unos meses atrás, se estaba pensando en bajar la tasa que había subido después de la pandemia. Y ahora, de repente, incluso con un nuevo presidente de la Reserva Federal nombrado por Trump justamente para que baje las tasas, terminan subiéndolas. ¿Qué pasó? Hay un escenario de inflación más alta de lo esperado. Tenemos el tema de la guerra que está presionando el precio del petróleo. Tenemos una demanda adicional de fondos por parte de las empresas de tecnología, producto de la innovación en inteligencia artificial, que están demandando mucho capital. Y también tenemos una economía americana que está aumentando el déficit y no haciendo nada para controlarlo. Todo esto generó que las tasas en Estados Unidos que no controla la Reserva Federal —que son las tasas de mediano y largo plazo— empiecen a subir a niveles que no estaban desde hacía 20 años. Tenemos la tasa a 30 años cerca del 7%, la tasa a 10 años cerca del 5%, y expectativas inflacionarias que crecían y que, de alguna manera, rompían el mercado de bonos americano, causando problemas a empresas que necesitaban refinanciarse, etcétera. En este escenario, la Reserva Federal optó por subir las tasas de corto plazo —que son las únicas que puede controlar— con el objetivo de mostrar credibilidad y dar una señal prioritaria en la lucha contra la inflación, anclando de esa manera las expectativas de mediano y largo plazo para que bajen las tasas. Así que la consecuencia es, justamente, subir la tasa de corto plazo para que no suba la tasa en el mercado.
Podríamos decir: subir la tasa de corto plazo para bajar la de largo plazo.
Exacto, que es justamente lo que le conviene incluso a países como la Argentina.
Javier, hablábamos con un colega tuyo ayer y él nos planteaba otro elemento a tener en cuenta: la enorme demanda o toma de dinero que, por ley de oferta y demanda, tiene que subir su precio (que es la tasa de interés) debido a la inteligencia artificial. ¿Le asignás también razón a este hecho, que es un poquito más permanente, podríamos decir?
Sí. De hecho, no me parece que sea la causa principal, pero me parece que suma dentro de las razones por las cuales estamos viendo que el mercado de bonos tiene una volatilidad mayor a la esperada. Sí, es un factor, pero yo creo que los mercados están preocupados por la incapacidad de muchos países para hacer ciertos ajustes fiscales. Si tomás el ejemplo de Estados Unidos: hace muchos años había mucha preocupación por el tema del déficit y la deuda. Incluso, no sé si te acordás, había carteles en Union Square, en Manhattan, que mostraban cómo evolucionaba la deuda segundo a segundo, cómo iba creciendo. Ese fue un tema de discusión importante en los años 90 para definir cuáles eran las políticas adecuadas para que Estados Unidos no tuviera ese déficit. Principalmente Clinton fue el que planteó que tal vez había que subir un poco los impuestos, y se subieron los impuestos para la mayoría de la gente, pero principalmente para los ingresos más altos, pero no necesariamente mucho más altos. Eso generó, sumado a la productividad de la economía americana, un achicamiento del déficit y estabilizó los mercados de bonos; las tasas bajaron. Hoy no se ve que Trump vaya por ese camino. Trump es un populista, no va a hacer un ajuste fiscal. Él ha dicho —y lo dice Bessent también— que Estados Unidos no tiene un problema fiscal. Ellos dicen que Estados Unidos lo que pasa es que está ayudando al mundo y por eso no crece de la manera que debería crecer, y que la forma de reducir el déficit fiscal es con crecimiento. Por eso manda estos tuits donde dice que la Reserva Federal tiene que bajar la tasa al 1%, y lo justifica diciendo que Estados Unidos tiene un gran déficit de cuenta corriente, que hay que cerrar todo y cobrarle al mundo un impuesto por comerciar con Estados Unidos. Todas esas cosas no son realistas y el mercado se asusta de que siga pasando el tiempo sin una solución a este problema. A eso le sumás la presión inflacionaria producto del petróleo y lo que vos mencionaste de la inteligencia artificial: los mercados de renta fija están nerviosos.
Ahora, quien sí logra reducir y resolver el problema fiscal —más allá de que pueda maquillar algunos números con contabilidad creativa— es el presidente Javier Milei. Logra eso, pero después habrás visto que los últimos datos del INDEC muestran que en el último trimestre el resultado fue verdaderamente magro: caída del Producto Bruto respecto del trimestre anterior, caída mayor en la masa bruta del consumo y, peor aún, caída de la inversión. ¿Se percibe desde Wall Street, desde Estados Unidos, y vos en particular a la distancia, que el modelo económico está haciendo agua, para decirlo de alguna manera?
Bueno, vos sabés que de la manera que vos lo planteás y como me lo preguntan colegas tuyos—por ejemplo, si no estaría funcionando este modelo económico porque la economía no repunta—, yo creo que sí está funcionando. Este modelo económico, con este tipo de políticas, no va a hacer que la economía crezca por un tiempo. Es un modelo donde el foco es bajar la inflación a costa de anclar el tipo de cambio, reducir el déficit, tener superávit y hacer todo lo posible para que la inflación converja a los números más pequeños, a costa de la actividad económica. No es que se diga: "Hice todo esto y la economía no repunta"; no va a repuntar por un tiempo. ¿Qué es lo que puede hacer que esta economía repunte? Más inversión, más reformas, más productividad. Y eso lleva tiempo. El tema es, como escuchaba decir el otro día a alguien: si el gobierno no reelige es porque el plan económico no funcionó, porque quiere decir que la gente no toleró este plan económico. Es un tema de entender que, cuando vos sos empresario o el presidente, tenés que maniobrar y decir: "Esto lo puedo hacer, esto no lo puedo hacer, acá tengo que ir un poco más despacio". Tenés que monitorear lo que estás haciendo y entender también el nivel de tolerancia que puede llegar a tener la población. Acá hay empresas que han cerrado y que, a lo mejor, si les dabas un poco más de tiempo para competir, no hubiesen cerrado. No lo sé, pero es difícil evaluar un plan cuyo único objetivo es bajar la inflación a costa de la actividad económica. Nadie puede pretender que con este plan económico vastos sectores traccionen. Es el plan que es. Ahora, ¿qué te dice el gobierno? Dicen: "Nosotros necesitamos anclar expectativas antiinflacionarias, necesitamos la credibilidad de haber reducido el déficit e incluso tener superávit. Necesitamos tiempo para que estas inversiones, el RIGI y todo, empiecen a generar empleo. Necesitamos tiempo para que las empresas se transformen y puedan competir". El veredicto está abierto. Hoy en día, las consecuencias no son diferentes a las que cualquiera hubiese pensado si le mencionaban hace dos o tres años que este era el plan económico.
Me parece que lo planteás de una manera abstrusa, para serte sincero. Es lo que hubiera esperado cualquiera si ve que el objetivo es bajar la inflación produciendo recesión. Todo bien, pero eso no quiere decir que funcione. No funciona. O sea, quiere decir que se comprueba que no iba a funcionar y que vos ya sabías que no iba a funcionar, entendiendo "funcionar" en el sentido de que el objetivo central de cualquier plan económico es que mejore la economía en su conjunto. Si la economía no mejora pasados 34 meses, evidentemente el plan no funcionó. Muchos otros planes han bajado la inflación, incluso desde niveles más altos, sin producir esta contracción que está produciendo la Argentina. Entonces, quiero decir, funciona como vos imaginaste que iba a funcionar, que es mal.
Es que es un poco lo que yo te decía. Este es un plan que siempre me recuerda al que viví en 1982-1983 con Reagan. Pero claro, la economía americana es una economía muy dinámica, muy productiva, y tardó dos años de recesión pero empezó a levantar porque llegaba inversión, porque las empresas americanas son muy dinámicas, productivas, innovadoras, etcétera, y tuvimos el crecimiento que tuvo Estados Unidos en esa década y en la siguiente. En la Argentina vos venías de una economía muy encepada, muy encerrada, etcétera. No podés, a mi juicio, hacer estos cambios sin permitirle a muchas de estas empresas acomodarse; no se acomodan de un día para el otro. Entonces necesitás ir monitoreando el dólar, la actividad económica, la inversión del Estado. Es muy difícil pretender que vas a tener estas políticas y que las empresas que no pueden competir vean qué hacen o cierren. Es un plan donde me parece que se quedan cortos con el tiempo, en el sentido de que yo hubiese tratado de adaptar este plan más en el tiempo para dar margen a empresas que creo que pueden ser productivas y generar inversión, pero que no lo podían hacer por las condiciones en las que estábamos. De la manera que el gobierno lo explica y de la manera que vos ves las políticas que están haciendo en términos del tipo de cambio, las restricciones, etcétera, es difícil salir. Es difícil reemplazar el consumo y la inversión interna con inversiones que van a llegar, que producen poco empleo y que en el futuro, en una de esas, logran transformar la economía. Los argentinos necesitamos una economía más dinámica. Es complicado que esto en la Argentina no produzca estos efectos recesivos, porque el foco está puesto en controlar una variable, esperando que esa variable, la baja de la inflación genere todo lo demás. Mientras tanto, están sufriendo muchas empresas, lo vemos.
¿Cómo imaginás, Javier, que se va a percibir esto desde Wall Street? Digamos, la información que yo recibo —y vos corregime— es que Wall Street (y cuando digo Wall Street me refiero a Washington también) recibe información en gran medida a través de los voceros oficiales, que pintan una realidad, como cuenta el Fondo Monetario Internacional, mucho mejor de la que realmente tiene la economía. ¿Se alcanzan a percibir estos problemas que los argentinos ven, o siguen viendo a Milei como un héroe económico de la modernidad?
Estaba escuchando el final de la nota que hacías con Cachanovsky, a quien prácticamente no conozco pero leo a menudo, y él planteaba esto de que muchos no quieren volver al kirchnerismo, que hay una opción en el medio y que se pueden hacer cosas diferentes. Yo creo que el mensaje que le llega a Washington y a los inversores es que no es así, que es un péndulo. La Argentina es un péndulo: o a Milei le va bien, o vuelven los sectores más retrógrados del peronismo. Y sí, falta esa comunicación. Me parece que hay mucho miedo en ciertos sectores del mercado en Wall Street, de muchos fondos internacionales y también de muchas multilaterales, sobre qué puede pasar si a Milei no le va bien. Me acuerdo que en Washington, en una reunión del Fondo, escuché a un exfuncionario del Fondo Monetario que no estaba cómodo con el programa de ayuda —creo que fue uno de los programas que tuvo Milei con el Fondo Monetario—, pero decía: "Bueno, si este es el precio que hay que pagar para que no vuelva el kirchnerismo...". O sea, todavía viven con la lógica pendular. Yo creo que en la Argentina no necesariamente existe esta lógica pendular. Hay opciones, va a haber opciones y va a haber discusiones sobre qué cosas se hicieron bien en este gobierno, qué cosas hay que mejorar y qué cosas hay que ajustar. Eso que vos mencionás no lo ven aún en Wall Street ni lo ven los funcionarios, y es un problema. Es un problema porque de alguna manera es la carta... pero también pasaba con el gobierno de Macri. Es difícil explicar afuera por el miedo que le tienen a la experiencia argentina.
Clarísimo, comparto plenamente, Javier. Muchísimas gracias, te mando un abrazo y nos mantenemos en contacto como siempre.
Gracias.
MEG