Perfil
MODO FONTEVECCHIA
Independencia judicial

Por qué una jurista sudafricana ganó el premio Nobel

El abogado y académico español Javier Cremades analizó la elección de Navi Pillay para el premio Nobel y advirtió sobre los riesgos de la polarización política, los ataques a los jueces y el debilitamiento del Estado de Derecho.

Javier Cremades
Javier Cremades | Web cremadescalvosotelo.com

El premio Nobel a la jurista sudafricana Navi Pillay reabrió el debate sobre el papel del derecho en las democracias y la importancia de preservar la independencia judicial frente al avance del poder político. En una entrevista con Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el abogado y académico español Javier Cremades analizó los fundamentos de esta distinción y sostuvo que la elección representa una apuesta por un mundo basado en reglas, en un contexto de creciente polarización y cuestionamientos a la legitimidad de los jueces.

Cremades, fundador de Cremades y Calvo-Sotelo Abogados y presidente de la Asociación Mundial de Juristas, planteó que la dignidad de la persona debe ocupar el centro del sistema jurídico y funcionar como límite al ejercicio del poder público. Además, advirtió sobre los riesgos de la politización de la justicia y la judicialización de la política, dos fenómenos que, a su entender, debilitan uno de los pilares fundamentales del Estado de Derecho: la independencia judicial.

Javier Cremades es un abogado y académico español, reconocido globalmente por su trayectoria en el ámbito del derecho constitucional y la defensa del Estado de Derecho. Es el fundador y presidente de FUPED Internacional Cremades y Calvo Sotelo Abogados y preside la Asociación Mundial de Juristas, una de las organizaciones internacionales de juristas más antiguas del mundo.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Javier, muy buenos días, un gusto escucharlo. Muy buenas tardes para usted, del otro lado del Atlántico. Nos gustaría que compartiera con nuestra audiencia los fundamentos de su texto en el diario El País sobre el premio Nobel a la jurista sudafricana Navi Pillay. Lo escuchamos con atención.

Muchas gracias. Saludo a toda la audiencia, Jorge, suya, que sé que es amplia y que, además, es transnacional. Yo creo que hay que interpretar esta decisión del Comité Noruego del Premio Nobel como una apuesta por el derecho. Se podría haber elegido a un activista, a un político o política, a un divulgador, pero se eligió básicamente a una jueza que ha estado trabajando desde el comienzo de su carrera por la dignidad de la persona. Primero, defendiendo a los presos de Robben Island, tratando de que tuvieran derecho a la tutela judicial efectiva, entre ellos Nelson Mandela. Segundo, sirviendo en el Tribunal Superior de su país. Luego, en organismos internacionales como el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, por el genocidio, la Corte Penal Internacional, etcétera. Y todo eso ha hecho de ella una mujer que ha conseguido que se oiga la voz de que la dignidad de la persona tiene que estar en el centro. Yo creo que, después de lo que pasó el año pasado con el Nobel, la entrega a Trump, todo lo que fue un debate sobre la oportunidad de haber hecho aquello, aquella apuesta por la transición venezolana, este año nuestros amigos del Comité del Nobel han apostado por un mundo basado en reglas; un mundo donde, en los ordenamientos democráticos, se está cuestionando la labor de los jueces; un mundo donde las democracias están, en buena parte, autodestruyéndose porque empiezan a no respetar la fuerza del derecho que aplican los jueces, los están deslegitimando. Por lo tanto, se ha elegido básicamente a una jueza que viene de Sudáfrica y que defiende la paz a través del derecho.

Javier, el hecho de que sea, voy a ponerlo entre comillas así porque me parece sustantivo, "la paz a través del derecho"... Me gustaría una reflexión suya sobre cómo el derecho ha sido fundamentalmente el sustituto de la guerra en los conflictos y qué significa hoy, en un contexto donde hay presidentes como Donald Trump, que hacen de la fuerza un valor superior al derecho, que el premio Nobel se haya entregado a esta jurista sudafricana.

Yo creo que el problema no es Trump; el problema es la enorme polarización que estamos viviendo en las democracias. De eso hablo también en el texto: está llevando a que los políticos resuelvan sus diferencias no en un parlamento, sino que traten de que un juzgado les dé la razón y expulse del ring a su contrincante, que ya no es un adversario ideológico, sino que se convierte en un enemigo. Los jueces resuelven los casos que se les presentan y la parte perdedora acusa al juez de ser un político vestido con una toga. Todo eso está deslegitimando la sujeción de los ciudadanos de la comunidad política al derecho. Yo creo que no es solamente un tema de derecho internacional, donde también vemos que el derecho decae, no está de moda, no parece útil para resolver el problema, sino que es también un problema de cómo las fortalezas y las debilidades de las democracias se manejan por los propios ciudadanos. Por lo tanto, para mí, la elección de Navi Pillay tiene ese sentido de reforzar esa idea de que o nos gobierna la fuerza, un sistema, un partido, o nos gobierna el derecho, que es no solamente un conjunto de reglas, sino un conjunto de reglas que tiene la dignidad de la persona como centro del sistema y como límite del ejercicio del poder, de cualquier poder, especialmente el poder público.

Milei va por otro "baño de premios" en EE.UU, en una semana caliente en el Congreso y la calle

Usted marcaba esto de que los acusan de políticos vestidos con toga. A ver si entiendo bien: usted señala que uno de los problemas es la politización de la justicia. No sé, lo que viene desde Mani Pulite para acá, el Lava Jato, la utilización de los tribunales para resolver cuestiones políticas o, al contrario.

Son las dos cosas. Claro que, en un sistema de partidos, el partido tiende a penetrarlo todo. Tiende, lógicamente, a colonizar el Poder Ejecutivo. Es una de sus aspiraciones legítimas. También, lógicamente, a monopolizar la representatividad en los parlamentos, pero donde no debe entrar nunca es en el control del Poder Judicial. Y los partidos lo intentan en cada país por mecanismos distintos. Por tanto, no es solo la politización de la justicia, sino también la judicialización de la política. Estamos viendo con frecuencia que, en muchos países, las cuestiones políticas de larga trascendencia se llevan a jueces; a veces, a jueces ordinarios, no al juez constitucional, que es el juez natural para la política, para el derecho constitucional, para el control del poder legislativo, sino que se está llevando realmente a jueces ordinarios. Y cuando esos jueces ordinarios no fallan como a mí me interesa, los ataco. Y si yo los ataco, que soy el poderoso, por creencia no me tengo que someter. Por lo tanto, es un problema, de alguna manera, de no respetar esa independencia judicial, que es un pilar básico del Estado de Derecho. Una vez yo le preguntaba a Stephen Breyer, un magistrado del Tribunal Supremo norteamericano, qué era el Estado de Derecho. Y él me decía: "El Estado de Derecho es cuando aceptas la decisión de un juez sabiendo que es incorrecta porque eres consciente de las consecuencias de hacer lo contrario".

O sea, concretamente, que alguien tiene que tomar una decisión y que, finalmente, es preferible incluso una decisión equivocada, pero de respeto institucional.

Es así.

Bueno, se nos cortó la comunicación con Javier Cremades, pero justo estábamos llegando al final. De cualquier manera, sobre la jurista sudafricana Navi Pillay.

LMM