Frente a una crisis económica donde llegar a fin de mes se volvió una carrera imposible y el sobreendeudamiento ahoga a millones de hogares argentinos, la dirigente de Ciudad Futura, Caren Tepp, impulsó una herramienta concreta: un Manual de autodefensa financiera.
En esta entrevista en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Tepp explica las causas de una problemática que afecta a más de 20 millones de personas, detalla las claves para defenderse de los abusos de las empresas de cobranza y analiza la urgencia de que el Congreso trate soluciones legislativas. Además, reflexiona sobre el desafío de reactivar la participación ciudadana y tender puentes con esa franja del electorado que hoy se aleja de la política tradicional.
Caren Tepp es politóloga, dirigente política y actualmente se desempeña como diputada nacional por la provincia de Santa Fe, con mandato iniciado en diciembre de 2025. Continuamente creció como concejala de la ciudad de Rosario entre 2015 y 2025, elegida en el cargo por la Fuerza Independiente de Ciudad Futura, logrando renovar su banca en elecciones posteriores y destacándose por proyectos vinculados al acceso a la tierra, la soberanía alimentaria y el control territorial frente a la violencia urbana.
Pero, además, Caren tiene una especie de sensibilidad de editora para captar el tema del momento, porque lanzó un manual de autodefensa financiera que tuvo repercusión comprensiblemente inmediata. ¿Qué te impulsó a hacerlo y cuál es, para la audiencia, una especie de síntesis de ese manual de autodefensa financiera?
Buenos días, Jorge. Gracias por la invitación. Vos recordarás que hace un año, cuando estaba encabezando la lista de diputados en la provincia, te contaba que estaba recorriéndola con un formato que no era el de los actos tradicionales, sino con la invitación a que la gente tome la palabra y participe. Que la gente pueda contarnos de primera mano cuáles eran sus urgencias. Ya en aquel momento aparecía de manera unánime: la provincia de Santa Fe es muy extensa, con una diversidad productiva, social y cultural, pero en todos los casos había una misma preocupación. No importaba si los trabajadores eran formales o informales, el mes se terminaba el día 10, el día 15 o el día 20, y el resto era acumular deuda para pagar el alquiler, comprar los alimentos, pagar los servicios o comprar un medicamento para un familiar. En medio de esa acumulación de deuda aparecían otros factores que tenían que ver con cómo esa deuda iba condicionando la vida de las familias puertas adentro, cómo afectaba la salud y los vínculos intrafamiliares por la profunda angustia que genera cobrar un salario que ya fue gastado. Porque hoy esa es la realidad: estás trabajando para cobrar el salario el mes que viene, pero para pagar un consumo que ya realizaste los meses anteriores.Eso genera una situación de angustia, incertidumbre y preocupación en el núcleo familiar que atendimos como una de las principales problemáticas de este tiempo.

A lo largo de todo este año hemos trabajado en el acompañamiento a estas familias: un asesoramiento legal, pero también un acompañamiento social y psicológico. Este manual es el resultado de ese trabajo que hemos hecho como Ciudad Futura en la provincia de Santa Fe y con Movida Ciudad en la ciudad de Buenos Aires, en el cual nos dijimos: "Hay que sistematizar todas estas herramientas y brindarle a la gente un dispositivo concreto de autodefensa". ¿Por qué autodefensa financiera y no educación financiera? Porque entendemos que hoy el sistema es abusivo con el consumidor. Existen prácticas que tienen que ver no solamente con las tasas usureras en muchos casos, sino también con las formas que utiliza el sistema para presionarte en el pago: llamados a cualquier hora del día, ingresar a tu agenda de contactos y comunicarse con un familiar o con tu jefe, todas prácticas ilegales. Estamos hablando de que las empresas de cobranza te intiman con embargos por teléfono o por WhatsApp cuando no son causas que estén judicializadas. Frente a toda esa desesperación, con este manual planteamos, primero, entender por qué hoy 20 millones de argentinos están endeudados y 6 millones de ellos en situación de mora. Queremos sacar esa deuda que se vive como un malestar privado, una culpa o vergüenza, y poder decir que es producto de decisiones económicas y políticas del Gobierno que llevaron a que todas estas familias se sientan en la misma situación. El segundo punto es brindarles herramientas para decirles: "Tenés derechos con los cuales defenderte, no estás solo en esto". Y el tercero es empezar a organizarnos para cambiar las reglas; ahí entra también el trabajo en el Congreso y la necesidad de que mañana se reúna el quórum necesario para que se emplacen las comisiones y los más de 50 proyectos que hay presentados para resolver el sobreendeudamiento de las familias puedan ser finalmente trabajados.
¿Cuál es tu pronóstico sobre lo que va a pasar mañana? ¿Qué clima estás olfateando allí?
Creo que sería realmente imposible de explicar por parte de aquellos diputados que hace diez días firmaron la solicitud de citación a una sesión para el día de mañana a las 12 horas con dos temas: el sobreendeudamiento de las familias y la necesidad de tratar la prórroga en la emergencia de discapacidad. No encontraría ninguna razón por la cual algún diputado de la oposición que firmó esa convocatoria —fueron más de 134 diputados de distintos bloques políticos los que firmamos la solicitud de citación— no se haga presente. La verdad es que si alguien no se acerca mañana a trabajar en el Congreso va a tener que darle muchas explicaciones a la sociedad, generando aún más mantos de sospecha sobre el manejo parlamentario.
Contanos los principales consejos del manual para las personas que están endeudadas.
Lo primero es no desesperarse. Saber, como decía antes, que esto que te está pasando a vos le está pasando a un montón de familias y que tenés derechos. Asesorarte. Podés hacerlo a través de nuestras organizaciones, como Ciudad Futura o Movida Ciudad, que tenemos abiertas nuestras líneas de contacto; pero también en Argentina, en la mayoría de las grandes ciudades o a nivel provincial, existen las defensas del consumidor y las defensorías del pueblo, donde están obligados a brindarte un asesoramiento gratuito. Muchas veces, el diagnóstico que hacemos es que estas deudas ya fueron pagadas con creces por los deudores a los acreedores. Sin embargo, son tales los intereses abusivos que operan que esos mismos acreedores venden tu deuda en el mercado a un precio menor al que te reclaman. Ahí aparecen las empresas de cobranza y los estudios jurídicos, que empiezan a operar como si fueran juzgados. Ante esa situación, siempre antes de hacer un convenio de pago o un desembolso que se te reclame por WhatsApp o por correo electrónico, hay que asesorarse y pedir toda la información. Es una obligación custodiada por la Ley de Defensa del Consumidor: quien te reclame una deuda tiene que brindarte formalmente toda la información. Ha pasado en muchísimos casos que las familias, en la desesperación, pagan esa deuda, pero no les dan ningún tipo de recibo ni de libre de deuda. Hemos escuchado en los últimos días los testimonios en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires sobre cómo las familias relatan que esta situación lleva a la gente incluso a quitarse la vida. Y, en medio de esa desesperación, las empresas de cobranza siguen actuando y presionando. Todas esas son prácticas ilegales que no están permitidas. Ante eso hay que asesorarse y buscar los grupos de endeudados que ya se están organizando para llevar adelante demandas colectivas. Más allá de esto, el Congreso tiene que intervenir hoy para resolver esta situación.
Todas estas familias quieren pagar sus deudas; no están pidiendo que el Estado pague por ellas. Hay que parar la pelota: detener todas las acciones de cobro judiciales y extrajudiciales hasta que se reestructuren esas deudas y poner en marcha un plan de desendeudamiento en el cual el Estado intervenga con acciones claras. Se deben establecer planes de refinanciación con tasas acotadas, quitas de acuerdo a la mora y a la antigüedad de cada caso, y eliminar los intereses punitorios, para que las quitas que operan en el mercado cuando un acreedor vende tu deuda a otra empresa lleguen efectivamente a las familias. Para nosotros, un plan de refinanciación de deuda no puede comprometer más del 20% de los ingresos familiares. Creemos que, así como proponemos este mecanismo, hay otros en debate en el Congreso. Lo importante es dejar de sobrediagnosticar la situación y empezar a tomar medidas concretas. Esta máquina de endeudar que describimos tuvo tres componentes: el primer punto es la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y de las prestaciones sociales. El segundo es que nunca fue tan fácil obtener un crédito: hoy, con el avance de la tecnología en el celular, tenés un acceso directo donde también vemos que los acreedores y quienes otorgan el crédito tienen una responsabilidad. Y el tercero, que el Gobierno, desde el principio de su gestión, ha desregulado toda la normativa vinculada no solo con el control de las tasas de interés, sino también con las condiciones y restricciones para el acceso al crédito. El crédito como herramienta de progreso y ascenso social para una economía moderna es absolutamente válido y necesario, pero no es el caso de la Argentina hoy. La gente no se está endeudando para comprarse una casa, hacer un viaje, tener una experiencia educativa, irse de vacaciones o comprar un automóvil. Nada de eso está sucediendo. No hay un progreso en el acceso al crédito que te permita obtener algo que de otra manera te sería imposible: hoy se convirtió en una medida compensatoria del salario frente a la pérdida del poder adquisitivo.
¿Qué expectativa tenés de lo que salga finalmente del Congreso? ¿Con qué te sentirías satisfecha desde un punto de vista realista?
Creo que con esto: que podamos tener una medida concreta al menos para las 6 millones de personas que están en mora de manera inmediata, pero que a mediano plazo y antes de terminar el año podamos alcanzar un acuerdo central que tenga que ver con la derogación de muchos aspectos del DNU 70/23 que permitieron esta desregulación del mercado financiero. Necesitamos ponernos de acuerdo.
O sea, una reparación del pasado y, al mismo tiempo, una perspectiva futura para no repetirlo.
Exactamente eso. Después hay una tarea política más importante desde la oposición, que es construir una alternativa política a este gobierno. Si no somos capaces de ofrecer el año próximo una alternativa a este modelo económico, social y político, el problema va a seguir subsistiendo, porque lo que hay que lograr es una reactivación de la economía y del poder adquisitivo de los argentinos. Para eso también hay que pensar en una reactivación de la industria y del trabajo. Vengo de una provincia donde...
Morosidad de los hogares: uno de cada cuatro se endeuda para llegar a fin de mes y crece el fiado
Perdóname que te interrumpa para decir algo. Y creatividad, porque lo que tienen ustedes es creatividad. En Ciudad Futura siempre me sorprenden con que, independientemente de la acción política, le aportan una cuota de creatividad a la problemática. Merece ser visibilizada, como estamos haciendo nosotros ahora.
Muchísimas gracias. Nosotros creemos que es tiempo de recuperar lo mejor de la tradición política combinándolo con la innovación. Este debate no se da solamente en Argentina, sino en el mundo. Hoy la democracia está siendo hackeada desde distintos lugares y hay que animarse a refundarla allí donde nació: en las ciudades, en la cercanía y en la comunidad. A mí me quedaría cómodo limitarme a presentar un proyecto de ley y esperar a que se den las condiciones, o trabajar únicamente para la correlación de fuerzas adentro del Congreso. Sin embargo, mi práctica política y la experiencia me dicen que si no somos capaces de hacer este trabajo en la sociedad y con la sociedad —organizándola, movilizándola y dándole herramientas concretas para politizar este malestar social que se vive con tanta angustia puertas adentro—, la cosa no funciona. Revitalizar la democracia también tiene que ver con animarnos a pensar nuevas arquitecturas de poder y de diálogo entre las instituciones democráticas y lo que pasa hacia afuera. Nuestra mayor preocupación o trabajo desde Ciudad Futura no es tanto cómo nos ganamos el voto de los ya convencidos, sino fundamentalmente cómo hacemos para que esa masa de población cada vez más importante que se aleja de la democracia y de la política, que no va a votar —lo cual se refleja en la cantidad de personas que dejan de concurrir a las urnas en cada elección— se vuelva a involucrar. Ahí está nuestro mayor trabajo político: entender qué es lo que hoy le está afectando a esa gente. Se suelen hacer diagnósticos políticos a la ligera o simplistas pensando que esa población no afectada por la política es más proclive a opciones de centro, sin que eso diga demasiado. Creo que ese no es el diagnóstico correcto: el problema es mayor, dejó de estar en la conversación pública y política, dejó de sentir o pensar que las decisiones que tomamos en estos ámbitos tienen una implicancia real en su vida.
Haciendo eco de lo que decía Emilio Monzó, que esa gente —los que no están ni con el Gobierno ni con el peronismo— resuelve su postura no yendo a votar. Y que ese gran 40% se refleja en los que no van a votar, siendo el gran desafío de la política volver a entusiasmar a esa gente para que vuelva a las urnas, ¿no?
Sí, y eso no se hace solo con una campaña o con una buena estrategia electoral. Se hace reconstruyendo la política desde la cercanía, el territorio y el vínculo. Por eso desde Ciudad Futura decimos que tan importante como disputar los lugares en el Estado —que son centrales— es trabajar todo el tiempo en la sociedad, se ganen o se pierdan las elecciones. Nosotros no compartimos la idea de que la sociedad argentina se haya derechizado, de que se fue a dormir creyendo en la justicia social y se levantó anarcocapitalista o adherente a la escuela austríaca. Sí entendemos que hay una profunda crisis de representación, de liderazgos, de imaginación y de organización política. Frente a eso, creemos que hay una sociedad profundamente neoliberal que resuelve cada vez más aspectos de su vida de manera privada y que busca un modelo de ascenso social vinculado a cuántos aspectos más puede privatizar. Hay algo más profundo ahí que no se resuelve únicamente con las políticas de Estado necesarias, sino haciendo que en la construcción de esas políticas exista una reactivación de la participación ciudadana.
Felicitaciones, Caren. Muchísimas gracias.
No, muchísimas gracias a vos, Jorge. Quedan todos invitados: hoy lo presentamos acá en la Ciudad de Buenos Aires a las 18 horas en Abra Cultural, y el jueves en la ciudad de Rosario en Distrito 7. Muchísimas gracias.