Perfil
MODO FONTEVECCHIA

“Si Villarruel es nacionalista tiene que renunciar”, la contundente frase de Sergio Berni

El senador sostuvo que “no se puede ser parte de un gobierno que destruye el aparato productivo” y puso en duda la coherencia de la vicepresidenta: “Si uno no está de acuerdo, se va”.

Victoria Villarruel
Victoria Villarruel | CEDOC i

Sergio Berni fue contundente al referirse a la vicepresidenta y su rol dentro del Gobierno. “Si Villarruel es nacionalista, tiene que renunciar”, afirmó, y agregó que “yo no podría ser vicepresidente en un gobierno que está destruyendo el aparato productivo de la Argentina”. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), insistió en que “al político no hay que juzgarlo por lo que dice, sino por lo que hace”.

Sergio Berni es médico, abogado y político que actualmente se desempeña como senador de la provincia de Buenos Aires por la Segunda Sección Electoral, con mandato hasta 2027. Fue ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires bajo la gestión de Axel Kicillof y secretario de Seguridad de la Nación durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

Mencionamos, en el momento que estaba la tanda comercial, la irrupción de un candidato como el pastor Dante Gebel. ¿Se imagina que un extrapartidario pudiera también competir dentro de la interna del justicialismo, o le parece que sería necesario que tuviera afiliación justicialista desde hace cierto tiempo?

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Alberto Fernández, cuando asumió, dijo que se sentía más cerca de las veinte verdades de la cultura hippie que de las veinte verdades del peronismo. Así que, con esa mirada, yo a Gebel lo escucho, me gusta escucharlo, sobre todo cuando estoy en momentos de tranquilidad. Alguno escucha música, pero a mí me gusta escucharlo. Ahora, de ahí a que tenga una propuesta de cómo sacar a la Argentina con una visión y una doctrina peronista, todavía no lo he escuchado. Por lo tanto, me parece muy prematuro emitir una opinión de alguien que no conozco más allá de sus discursos, que nada tienen que ver con la política.

A ver si lo interpreto bien. En el fondo hay un sincretismo cuando usted dice que el peronismo es movimiento, más que partido, y que a usted le gustaría que compitieran y que fuera una síntesis de un peronismo más de centro izquierda, como el de Kicillof, de centro derecha, como el que podría ser de Jorge Brito, de alguien que venga desde otra mirada.

Yo interpreto que es absolutamente enriquecedor para el movimiento justicialista el aporte de diferentes miradas, de la izquierda, de la derecha, del centro y de aquellos extrapartidarios que por ahí tienen un granito de arena para aportar. Me parece que eso es fundamental. Ahora, también es fundamental tener una estructura de gobierno, porque si no pasa lo que está pasando ahora.

Si usted no tiene, más allá de una cabeza ejecutiva, que es el que dirige la orquesta, si no tiene la orquesta que dirigir… Entonces me parece que, en ese sentido, el justicialismo aporta esa estructura y esa capacidad de gestión que necesita cualquier candidato que tenga una mirada de llevar adelante una Argentina para todos y con todos, incluyendo a las Fuerzas Armadas. Porque el peronismo, en su último tiempo, ha cometido un error que para mí es imperdonable.

Artemio López habló del vínculo con la sociedad: “De la proscripción se vuelve, pero de defraudar al pueblo es más difícil”

Porque acá lo importante no son los nombres, no es con quién, sino con qué sectores. Y me parece que las Fuerzas Armadas deben ser protagonistas importantes en la reconstrucción de la Argentina que se viene, no desde la participación política ni en el barro, sino desde el aporte de la mirada estratégica de la defensa en nuestros recursos, por sobre todo los estratégicos. Un pilar fundamental en el desarrollo tecnológico, no solamente a nivel defensa, sino espacial y comunicacional, y, por sobre todas las cosas, en materia de energía nuclear, donde hasta hace poco éramos vanguardia en el mundo.

¿Y Villarruel? ¿Podría ser candidata del peronismo?

Es la vicepresidenta de este gobierno, un gobierno que está destruyendo el país. Ahora ya pareciera estar en contra, creo. Villarruel es una persona, al igual que yo, con una mirada extremadamente nacional. Ahora, yo no podría ser vicepresidente en este gobierno. Yo no podría estar ajeno a la destrucción sistemática del aparato productivo de la Argentina. Me parece que, si uno no se expresa, sigue siendo la vicepresidenta de este proyecto. Y en política no hay que considerar a alguien solo por lo que dice, sino por lo que hace.

Entonces, hay que juzgar por lo que hacen. Y es la vicepresidenta de este gobierno que está destruyendo el aparato productivo de la Argentina y entregando los recursos estratégicos de la nación. La política es representar intereses. Si yo le digo qué representa el peronismo: los intereses de la patria, los intereses de la nación. El macrismo representó los intereses de los grandes grupos empresarios de la Argentina. Yo le pregunto a este gobierno: ¿qué intereses representa?

O sea, por lo tanto, la vicepresidenta no podría ser nunca candidata del peronismo por haber sido vicepresidenta de este gobierno.

No por eso, sino porque estaba hablando con su omisión. Estaba avalando con su omisión a un gobierno que está destruyendo a los argentinos, al aparato productivo de la Argentina y a los intereses de la nación. Es una cuestión de representación, porque si es la vicepresidenta de un partido, tendría que haber anunciado, no solamente haber criticado. Yo, cuando a mí las cosas no me gustan, me voy, las digo y me voy, y lo he hecho muchas veces. Ahí está, adentro de mi partido y siempre dentro de mi partido. Soy de aquellos que piensan que las discusiones hay que darlas adentro, y créame que tuve discusiones como nadie con aquellos que toman decisiones políticas en nuestro partido.

Es que usted dijo algo que me resonó con respecto a la representación. Yo lo empecé con la escuela económica austríaca. Me parece que quizás, más que la escuela económica austríaca, lo que representa al presidente es cuando él se define como anarcocapitalista. O sea, es anarcocapitalista, su concepción de representación es nula, no pretende representar porque es anarquista.

No representa nada. Entonces, lo peor que nos puede pasar en este momento es eso: que nadie nos represente, que nadie represente los intereses de la Argentina, que nadie represente los intereses de los argentinos y que estemos en una nebulosa. Y en esa nebulosa, bueno, como el carancho. Todos caranchean.

Germán Martínez rechazó el "show" de Adorni en el Congreso: "No está ni para el circo ni para comprar pochoclos"

Lo que vemos en las elecciones de Hungría es que no le gana el progresismo a Orbán, le gana la derecha a la extrema derecha, por decirlo de alguna manera. Hablábamos recién con nuestro responsable en España, cuando estábamos analizando la cumbre progresista que hay en este momento en España, y en España nuevamente no gana Vox: quien va a ganar es el PP. O sea, le saca a la extrema derecha la derecha. Usted se ha calificado incluso como un hombre de derecha, con orgullo. Mi pregunta es: ¿la derecha, el peronismo, tiene que representar también a la derecha? Y el antiperonismo, ¿cómo lo imagina, por quién representado?

Yo soy peronista clásico, ortodoxo, no por fanatismo, sino por doctrina. ¿Qué es la doctrina? La doctrina es el cuerpo. Perón decía que un partido sin doctrina era como un cuerpo sin alma. Y esa doctrina a la cual me aferro del peronismo, me aferro porque tiene técnica, tiene orden y tiene una perspectiva de construcción. No es un fanatismo, es algo concreto, palpable, que se ha puesto en práctica en diferentes estados de la Argentina, que nos ha llevado a ser en muchas ocasiones un país bastante productivo y referencia en su producción.

En ese sentido, yo no creo en los extremos. A ver, usted me dice “soy de derecha”. Yo no soy ni de izquierda ni de derecha, soy peronista. Ahora, todo el mundo me define de derecha porque no soy de izquierda; no solamente no lo soy, sino que no me gusta y la combato. Entonces, por oposición, me definen de derecha, pero yo soy peronista.

Yo soy cirujano. Yo, cuando entro en una operación, tengo que tener un orden. Ese orden se llama técnica; en la política se llama doctrina. Si yo no tengo un orden, una concepción, una mirada, un estudio, no puedo improvisar.

RM/ff