Bebe vuelve al Teatro Ópera de Buenos Aires este jueves 15 de octubre con una propuesta que recupera las canciones de Pafuera Telarañas desde la experiencia acumulada después de más de dos décadas de carrera. Como parte de su gira aniversario, la cantante y compositora española interpretará el repertorio de su debut con un acompañamiento de guitarra y batería, un formato que, según anticipó en una entrevista con PERFIL, la acerca a sus primeros escenarios. El regreso tiene una razón que excede la celebración: volver a disfrutar de las composiciones cuyo éxito transformó su vida en un momento que recuerda atravesado por la presión.
“Van a encontrar un show más crudo, más como los que hacíamos antes de incluso sacar el primer álbum”, explicó sobre el concierto. La elección del formato acompaña la recuperación de canciones que habían perdido espacio en sus presentaciones a medida que publicaba nuevos trabajos. Aunque algunos títulos permanecieron en el repertorio, hacía mucho tiempo que no retomaba el disco completo. Esta gira le permite reunirlos y escucharlos desde un presente diferente al de su lanzamiento.

Publicado en 2004, Pafuera Telarañas contiene “Malo”, “Ella”, “Siempre me quedará” y “Ska de la Tierra”, entre otras canciones que dieron alcance internacional a su nombre. La celebración de sus 20 años se extendió más allá de la fecha del aniversario: en octubre de 2025, la artista anunció que el recorrido continuaría durante 2026. El concierto porteño forma parte de esa prolongación de la gira dedicada a su primer álbum.
Sin embargo, Bebe no vincula este regreso con la nostalgia. Su intención inicial era realizar una única presentación especial, y la propuesta de convertirla en un tour le provocó sentimientos encontrados. La decisión llegó después de conversar con su madre y su hermana, quienes la alentaron a reencontrarse con ese repertorio en condiciones distintas de las que habían acompañado su irrupción. “Ha sido una gran idea por parte de mi madre y mi hermana que me alentaran a ello”, reconoció.
El argumento familiar apuntaba a una experiencia que había quedado pendiente: disfrutar con mayor tranquilidad de lo que estaba sucediendo. En los primeros años, los viajes, los conciertos y las entrevistas se encadenaban con una intensidad que le dejaba poco margen para detenerse. Según recordó, sus familiares la animaron a cantar otra vez esas canciones, leerlas con calma y reconciliarse con ellas. La gira terminó por darle ese espacio de revisión que no había encontrado durante el lanzamiento.
Al preguntarle qué le diría a la Bebe de 2004, la respuesta fue breve: “Que cogiera aire”. La velocidad del reconocimiento la había sorprendido sin que pudiera anticipar sus consecuencias cotidianas. “La pérdida del anonimato, todo eso fue un poco fuerte para mí, la verdad, y me costó, me desubicó un poco”, contó. Tomar distancia le permitió después ordenar aquella experiencia: parar, explicó, le dio la posibilidad de recuperar la perspectiva y calmar las cosas.
Esa distancia también modificó su relación con las canciones. Bebe sostiene que los discos reflejan distintos momentos de su vida y diferentes lugares desde los cuales escribir. Por eso, volver al debut no significa reproducir exactamente a la persona que lo compuso. “No soy la misma persona”, señaló. Al interpretarlas ahora, encuentra otros sentidos: “La magia de la música hace que tú puedas darle totalmente otra perspectiva”.
La transformación no ocurre únicamente sobre el escenario. Para la compositora, cada oyente puede establecer una relación propia con una canción, al margen de la intención que haya tenido su autora. Ella misma reconoce hacerlo cuando escucha música ajena: se apropia de lo que encuentra y lo incorpora a su experiencia. “Eso es lo que deseo que la gente haga con las canciones, que las haga suyas”, expresó sobre un vínculo que considera central en su trabajo.
Por eso, cuando se le plantea su lugar como referente del empoderamiento femenino, Bebe lleva la conversación hacia quienes escucharon el disco. “Pienso que la gente a mí me cambió la vida”, respondió. Más que atribuirse una influencia determinada, destaca que esas composiciones hayan entrado en historias personales y que algunos seguidores las hayan compartido con sus hijos. Esa transmisión entre generaciones es uno de los aspectos que más agradece del recorrido de su primer álbum.
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Tampoco propone una única manera de relacionarse con ese repertorio. En la entrevista enumeró usos tan distintos como encontrar fuerza, llorar para descargarse, bailar o acompañar la intimidad. La posibilidad de que una misma canción ocupe lugares diferentes en la vida de cada persona le resulta parte de su valor. “Yo creo que esa es la magia de la música”, afirmó, y describió con agradecimiento la libertad con la que el público incorpora sus temas.
Argentina ocupa un lugar concreto en sus recuerdos de aquella etapa inicial. Bebe identifica con claridad un primer concierto en Niceto, durante la época de su debut, y conserva la impresión que le produjo la respuesta de la sala. “Nos dejasteis alucinados a toda la banda”, recordó. Al describir esa noche habló de un público que era “pura pasión” y de una experiencia arrolladora, divertida y muy bonita para quienes estaban sobre el escenario.
De ese encuentro también recuerda los gritos, el humor y el desenfado de las asistentes. Las describió como “muy gritonas, muy graciosas” y “muy gamberras”, en una evocación marcada por la complicidad. El regreso al país vuelve a ponerla frente a esa relación, aunque evita anticipar qué sucederá durante la presentación: “Yo creo que la sorpresa me la dará el público cuando venga”, dijo al preguntarle por lo que prepara para el Ópera.
La conversación sobre las mujeres en la música encuentra una respuesta igualmente abierta. Bebe asegura que escucha tanto a artistas femeninas como masculinos y destaca la cantidad de propuestas que conviven en el presente. “Está lleno de mujeres maravillosas haciendo música maravillosa”, sostuvo. Sin establecer una comparación detallada entre épocas, eligió señalar la diversidad de trabajos que hoy le interesan como oyente y la presencia de creadoras que encuentra en distintos espacios.
Mientras revisita su debut, también trabaja en el álbum que comenzó durante la pandemia y que luego dejó en pausa. Había retomado el proyecto antes de iniciar esta gira y ahora quiere terminarlo cuando complete los compromisos pendientes. Según adelantó, antes de viajar había grabado el que será su primer sencillo, y su intención es publicar el disco el próximo año. “Tengo muchas ganas, me apetece un montón”, expresó sobre una nueva etapa que prepara mientras vuelve a cantar las canciones con las que empezó.