En medio de la conmoción social que generó el cese de actividades de la textil Alal, el titular de la firma, Luis “Pinky” Alal, rompió el silencio. Si bien ratificó el cierre de las plantas en Goya y Villa Ángela (Chaco), dejó una puerta abierta al futuro: "Tenemos la esperanza de la posibilidad de reabrir. Las máquinas son nuevas, están listas y tienen una alta capacidad de producción".
El empresario describió un escenario terminal para el sector, donde la competencia se volvió imposible. Según Alal, la combinación entre el contrabando de productos textiles y la apertura indiscriminada de las importaciones asfixió la operatividad de una Pyme con más de un siglo de historia en el Norte Grande.
"Somos algodoneros, somos optimistas"
A pesar de los telegramas de despido que ya recibieron los más de 260 operarios correntinos, el empresario utilizó una metáfora del sector para definir su postura ante la crisis: “Somos como el algodón, fuertes y capaces de resistir. El contexto nos empujó a cerrar, pero esperamos el momento oportuno para volver”.
Alal enfatizó que la infraestructura de las fábricas de hilados y telas se mantiene intacta. Sin embargo, aclaró que la inviabilidad actual responde a problemas estructurales de competitividad que no muestran señales de mejora en el corto o mediano plazo. "La industria argentina no puede competir en este esquema de altísimos costos", sentenció a Agroperfiles.
Corrientes apuesta fuerte al turismo de reuniones: cuál es la estrategia
El impacto de las políticas nacionales
La postura de la conducción de la empresa coincide con el duro comunicado emitido días atrás, donde se señaló directamente a las políticas del Gobierno nacional.
El ingreso de prendas asiáticas y fardos de ropa usada, sumado al atraso cambiario y la caída del consumo interno, fueron los factores que terminaron por derrumbar el flujo financiero de la compañía.
Mientras los trabajadores de Goya enfrentan la incertidumbre de quedar en la calle tras décadas de servicio, desde la firma insisten en que se agotaron todas las instancias previas.
La mirada de la región ahora se posa sobre el Gobierno provincial y nacional, a la espera de señales que permitan reactivar uno de los polos textiles más importantes de Corrientes.