La media sanción de la reforma laboral abrió un nuevo capítulo en la discusión sobre el futuro del empleo en Argentina. Para el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), Gustavo Weiss, el proyecto representa un paso necesario para modernizar la legislación, aunque remarcó, en entrevista con Ámbito, que el debate quedó corto frente a los desafíos que plantea la tecnología y la situación económica del país.
—¿Cómo evalúa la reforma laboral con los cambios incluidos?
—Había que modernizar la legislación laboral porque trataba de otra época. Argentina no tiene un problema de empleo, tiene un grave problema de informalidad. Muchas pymes prefieren correr el riesgo de tener trabajadores en negro por los costos y la incertidumbre de la ley vigente.
El dirigente empresario sostuvo que varios cambios buscan reducir litigiosidad y dar previsibilidad a las empresas. En ese sentido, destacó la actualización de juicios laborales, los cambios en indemnizaciones y la revisión de licencias por enfermedades no vinculadas al trabajo.
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“Es una reforma parcial”
—¿Es una reforma o una modernización laboral?
—Es una reforma parcial de una ley vieja. Y nace vieja porque no aborda un tema central: la enorme cantidad de puestos de trabajo que la inteligencia artificial va a reemplazar. Probablemente en poco tiempo haya que pensar otra modernización.
Para Weiss, el debate global sobre el impacto de la tecnología en el empleo aún no se instaló con fuerza en la agenda argentina.
El rol del Estado en enfermedades prolongadas
—¿Quién debería cubrir enfermedades crónicas no laborales?
—En esos casos debería intervenir el Estado. No se puede exigir que la empresa cargue sola con esos costos. Cuando la cobertura es total, termina generando más informalidad. Hay que encontrar un equilibrio.
—¿Las condiciones reales dependen del vínculo empleado–empleador?
—Sí. La letra fría de la ley no siempre se aplica al milímetro. En muchas empresas los trabajadores responsables reciben beneficios adicionales. El vínculo humano sigue siendo central.
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—¿Cómo están los salarios del sector?
—Los sueldos paritarios son bajos y a la gente le cuesta llegar a fin de mes. En grandes ciudades se pagan plus por encima de la paritaria, pero es un problema general de la economía.
—¿Qué expectativas tiene para 2026?
—Venimos de una caída fuerte y estamos estabilizados en niveles 25% inferiores al pico de 2023. La obra pública nacional está prácticamente paralizada y la vivienda no repunta sin crédito hipotecario. Nuestro pronóstico es que la actividad seguirá en niveles deprimidos.
—¿Por qué el empresariado respalda el modelo económico?
—Porque la macro ordenada es imprescindible. Pero ahora hay que pensar en la microeconomía: reforma impositiva, infraestructura y reglas claras para competir. No se puede pasar de una industria ultra protegida a competir con China sin transición.