El futuro, los probables resultados de lo que “estamos haciendo”, para Ricardo Arriazu, la voz económica del establishment, están claros. Veamos.
En la presente economía las herramientas impuestas más potentes son, el nivel del tipo de cambio y la apertura económica. Sus consecuencias determinan la viabilidad o no, de actividades productivas de la estructura existente (inversiones, tecnología, productividad).
Hay otras decisiones políticas que pueden afectar al curso de los negocios: pero no son “tan” potentes.
Las mismas potentes herramientas conformaron el modelo de política económica predominantemente en los últimos 50 años. Su mentor indiscutido fue Arrriazu, durante la Dictadura criminal de lesa humanidad. El parentesco con el gobierno militar fue reivindicado por Javier Milei (L.Majul 28/6 LN+) quien dijo “Logramos hacer cosas que ni los militares lograron, y lo hicimos en tres meses”.
El primer futuro “posible” de esta estrategia, según su mentor, es que: “Si devaluamos explotamos por los aires” (R. Arriazu, 21/8/24, Clarín). Una “devaluación” sería una hecatombe económica: es un futuro posible.
L. Caputo devaluó 118,3%, el 12/12/23, y puso el dólar a 800 pesos por unidad. Hoy el tipo minorista es 1450 pesos y si ajustáramos por inflación los 800 pesos iniciales, la cotización sería 3.300 pesos y teniendo en cuenta inflación y ajustes cambiarios de los países con los que comerciamos, la cotización “actualizada multilateral” sería de $ 2800 por dólar. La Argentina es cara y los argentinos compran “por las dudas” un promedio mensual de 2500 millones de dólares.
La traducción “de esa carestía” al interior, es que han destruido 28 mil empresas, el trabajo informal es el 44% del empleo (¿750.000$ por mes?) y se han perdido aproximadamente 300 mil puestos y la desigualdad aumentó.
Para Arriazu lo que ocurre no es una sorpresa: es el futuro esperado si no se devalúa. En la Convención de la Cámara de la Construcción dijo "la destrucción está avanzando más rápido que la creación " (Clarín, 8/6) Repetidas veces dijo que esa es la “destrucción creativa”: primero destrucción yla “construcción” la debe ejecutar el mercado con esas mismas reglasatraso cambiario y apertura económica.
El mismo escenario que hace que el mercado destruya (cierre de empresas y desempleo) debería generar “construcción” por el mercado. Arriazu no es tan ingenuo. Advirtió "todo se define si la gente compra o no dólares". No es un buen augurio. “La gente” no ha dejado de comprar dólares y difícilmente deje de hacerlo. Nadie que haga las cuentas puede afirmar que sobrarán dólares: las Reservas BCRA aún son negativas.
¿Quién cree que, en estas condiciones, el mercado puede construir sobre lo destruido? No lo cree el gobierno. Por eso apuestan, con una visión antiliberal y antiortodoxa a elegir “campeones nacionales”, a la manera desarrollista, pero no “campeones del empleo bien remunerado” y no campeones “de la construcción del tejido social”. No.
Las nuevas leyes promueven la economía de la Cordillera, energía y minería, y de la Patagonia, centros de datos. Una economía extractiva y/o de enclave. Le dictaron leyes: RIGI, Super RIGI, libre extranjerización de las tierras, incluidas empresas que pueden ser propiedad de Estados extranjeros, ley de glaciares que elimina el control científico, ley de sociedades que permite sociedades sin personas ni responsabilidades humanas, inocencia fiscal que apaña la evasión. Todo por 30 años y a ser dirimido en tribunales extranjeros.
Tal como está planteado, este “modelo” no puede sino profundizar la actual decadencia. M. Rapetti dijo “las proyecciones más optimistas, de este modelo de la Cordillera, hablan de mil dólares por habitante cuando termine el próximo mandato presidencial (“Democracia y Desarrollo”, Clarin). Poco para ser ricos.
Pero, aclaró, la transición tiene como ejemplo al “Chinashock” en USA que, veinte años después, los que perdieron el trabajo industrial trabajan en servicios no transables, de peor calidad con peores ingresos, seguido de depresiones, suicidios, niños con peor desempeño escolar. Datos.
Las señales al “mercado”, hasta acá, son destrucción y los incentivos son para una economía extractiva y de enclave. Difícilmente la reconstrucción de la clase media. A confesión de parte relevo de prueba.
*Prof. Titular Emérito UBA