OPINIóN
Alerta

El BCRA ya perdió más de 5.000 millones de dólares de reservas en lo que va del 2023

En febrero se desprendió de 2.417 millones, que se sumaron a los 3.180 del primer mes. El nuevo acuerdo con el FMI es clave, ante la imposibilidad de cumplir ese objetivo de la meta acordada.

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BCRA. Las miradas de los expertos apuntan a la autoridad monetaria. | Néstor Grassi

La sangría de reservas durante el verano dejará al Banco Central (BCRA) con reservas netas apenas superiores a los 2.000 millones de dólares, uno de los niveles más bajos durante la gestión de Alberto Fernández, lo que hizo imposible el cumplimiento de una de las metas del primer trimestre con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y obligó a la revisión del plan. Pero habrá otra pelea de fondo: una constante tensión en el año electoral por las presiones devaluatorias que el mercado le quiere imponer al ministro Sergio Massa. Este escenario chocará con la intención oficial de continuar con la administración del tipo de cambio, sin un salto brusco en su depreciación, a pesar de las menores condiciones para intervenir en la cotización.

La imposibilidad del Central de contener los dólares que ingresan al país, ante la creciente demanda del mercado y pagos de deuda externa, generó que en enero se le hayan fugado 3.180 millones de dólares. Pero en lo que va de febrero esa cifra se incrementó hasta los 2.417 millones de dólares, según un cálculo que realizó la consultora Eco Go. Lo más preocupante son las reservas netas que, a horas de terminar febrero, están en torno a los 2.251 millones de dólares, muy por debajo de los 8.929 millones de dólares que el BCRA tenía en el último día del 2022, según ese mismo análisis.

El director asociado de Eco Go, Sebastián Menescaldi, trazó un escenario complejo para el Gobierno, en términos de reservas, debido a que “se espera una fuerte caída de las ventas externas con la caída de la producción actual, lo que implica un menor ingreso de divisas y la necesidad de un fuerte ajuste del sector externo”. “Parte de ese ajuste será por menor importación de insumos energéticos, pero el resto será vía menores cantidades debido a la mayor restricción operativa, que se empezó a ver desde el año pasado. Eso complica todo para este año y, sostener el nivel del año pasado, sería positivo”, afirmó, consultado por PERFIL.

Alivio para el Gobierno: el FMI flexibilizará las metas de acumulación de reservas

El derrumbe de las exportaciones se verificó en enero, cuando el saldo comercial “fue negativo y orilló los 500 millones de dólares, colocándose como el peor arranque en cinco años”. “El rojo comercial se explicó en mayor medida por el deslucido desempeño de las exportaciones (-12% interanual, 4.900 millones de dólares), cuyo desplome respondió exclusivamente a los menores volúmenes remitidos al exterior (-13% interanual). Las ventas externas estuvieron afectadas principalmente por el impacto de la sequía sobre la producción de trigo, la que tiene su temporada alta de exportaciones durante el verano”, destacó un informe de Ecolatina

Consultado por este medio, Sebastián Manoukian, jefe de Research de Ecolatina, coincidió que “las reservas netas, bajo la metodología del FMI, están mostrando una caída superior a los 5.000 millones de dólares en lo que va del año”, y calculó: “considerando el ingreso neto de DEG que tendrá lugar en marzo por el cumplimiento de las metas del cuarto trimestre de 2022,  estimábamos que el BCRA debía comprar cerca de 3.000 millones de dólares hasta el 31 de marzo si quería cumplir la meta de acumulación de reservas del primer trimestre, de 7.800 millones de dólares”. ¿Qué pasaba un año atrás? En marzo de 2022 el BCRA había comprado 275 millones de dólares, mientras que desde 2012, considerando sólo años de cepo, el saldo promedió los 500 millones de dólares y nunca superó los 1.500 millones. Con los nuevos términos del acuerdo, ese objetivo ya es historia.

FMI, sí. Devaluación, ¿no?

Los cambios en el acuerdo con el FMI buscarán oxigenar las cuentas nacionales y tuvieron como origen, principalmente, condiciones exógenas e internas: guerra, ralentización de la actividad mundial, sequía y heladas, son algunas de las razones. Sin embargo, el financiamiento neto pactado con el Fondo va a ser negativo, a diferencia del 2018 y del año pasado. Por eso, el ingreso de divisas por la cuenta financiera y el ahorro en energía, con la puesta en marcha del gasoducto Néstor Kirchner serán clave.

En torno a la cuenta financiera, el Banco Mundial le aprobó a Massa dos nuevos financiamientos para la Argentina: 300 millones de dólares “destinados a reducir las tasas de abandono tanto en la escuela secundaria como en el nivel superior”, y otros 150 millones de dólares para “apoyar un crecimiento urbano planificado que permita un acceso más inclusivo a la vivienda”. Eso implica menor emisión para el gasto fiscal.

Los analistas de mercado ponen otro punto como “desafiante” al modelo de Massa: el año presentará un frente cambiario con mayores dificultades que en 2022, tensionando la estrategia del Gobierno de sostener el crawling peg y evitar un salto abrupto en el tipo de cambio.

Las reservas del Banco Central cayeron casi US$ 300 millones por importación de energía

“A diferencia de los últimos dos años, en la actualidad tenemos precios internacionales que no van a compensar los menores volúmenes de cosecha agrícola, a raíz de la sequía y las heladas, lo que dejará un menor ingreso de divisas en el principal canal de generación de divisas por el lado comercial de la Argentina, que financia al resto de los sectores de la economía, que tienden a ser deficitarios Por el otro lado, el adelanto en las ventas del complejo sojero que produjo el dólar-soja 2.0 comió productos para vender en el primer trimestre, y generó incentivos para retener la liquidación a la espera de una nueva edición. Y después, el Gobierno, al no hacer el ajuste cambiario, convivirá con un nivel de brecha cambiaria en el tipo de cambio real que va a seguir generando un exceso de divisas en el mercado en los próximos meses”, vaticinó Manoukian.

Los economistas consultados anticiparon que, ante una ausencia de corrección del tipo de cambio oficial, el ritmo de devaluación administrada estará más en línea con la inflación, de modo de evitar una mayor apreciación cambiaria, lo que generará tensión entre el crawling peg y el atraso que muestra el tipo de cambio oficial, en un marco de menor influjo de divisas comerciales. Ese combo renovará, de manera constante, esfuerzos por obtener recursos por el lado de la cuenta financiera y, a la vez, buscará acotar el exceso de demanda de divisas ¿Por dónde será? Por la vía de mayores restricciones a las importaciones o la implementación de nuevo dólar-soja, entre otras herramientas.

AS CP