OPINIóN
Política económica

Argentina a oscuras: iluminar el pasado en el aquí y ahora

Carlos Pellegrini y Arturo Frondizi abogaron por la industria nacional, sin embargo, el tema energético nunca se resolvió en nuestro país, que no puede prescindir de la macroeconomía ni del valor agregado en el litio, la minería y la agroindustria.

Buenos Aires busca subirse al boom energético con la explotación de petróleo offshore
Buenos Aires busca subirse al boom energético con la explotación de petróleo offshore | TELAM

Carlos Pellegrini en el siglo XIX,  entonces senador de la República, pronunció estas proféticas palabras: “Desdichados los países que dependen de las nubes”.

Era el mismo Pellegrini industrialista, que se presentara ante el Jockey Club que había fundado, vestido de industria nacional, cuando la moda era sólo importada. Y en el siglo XX Arturo Frondizi, insistió desde su corta presidencia en la necesidad del autoabastecimiento energético de la Argentina y lo consiguió con respecto al petróleo, ahorrando en esos años 3000 millones de dólares, una cifra notable para la década del 60.

Sin embargo, si uno repasa con atención dos notables libros Conocer a Perón de Juan Manuel Abal Medina y El Planisferio invertido, la biografía de Raúl Alfonsín, escrita por Pablo Gerchunoff, el tema energético siguió sin resolverse en nuestra patria.

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Y esto ha terminado por ser un plan ruinoso de importaciones en los últimos gobiernos, tanto de Cristina Kirchner, como de Mauricio Macri y de Alberto Fernández.

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Litio esperando en Argentina.

No ha habido importación de gas y de petróleo menor en promedio a los US$ 5 mil millones, que se ha ido agravando con el costo creciente, año tras año.

Pero, con el agravante de que el gasoducto que parte de Vaca Muerta, y permite su utilización energética tanto para la industria petroquímica como para la exportación tuvo que ser iniciado en el 2017 y lo hizo recién en el 2022. Es decir que cada coalición, tanto de Juntos por el Cambio como del Frente de Todos, retrasó en tres años esa obra imprescindible.

Iluminar el pasado de la Argentina

A su vez, es evidente que el agro es necesario por su historia y por su tecnificación pero si nos centramos solamente en él, nos encontramos invariablemente con la encerrona del deterioro de los términos de intercambio, denunciado hace décadas por Fernando Henrique Cardozo y Enzo Faletto en un texto clásico de la política económica latinoamericana y anteriormente por la CEPAL que presidiera Raúl Prebisch.

Es decir, lo que profetizó Pellegrini y denunció Frondizi, de quien el 18 de marzo se cumplió un aniversario más de su calamitoso derrocamiento en 1962, en el que participaron entusiastamente militares, peronistas y radicales, quienes consciente o inconscientemente apostaron con ese hecho a la dependencia más estricta de nuestro país.

No es casual entonces, que tanto Alejandro Grimson, como Jorge Argüello, el actual Embajador argentino ante EEUU, y Martín Redrado, en sendos reportajes con Jorge Fontevecchia en el Diario Perfil, enfatizaran el rol fundamental de la macroeconomía y de la necesidad del valor agregado en el litio, en la minería y en la agroindustria.

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Pero ello también debe producirse en la pesca de nuestro litoral marítimo, tan vasto como rico y tan poco vigilado por la posibilidad cierta de su depredación. Y también en la expansión ferroviaria de cargas, imprescindible no solamente por la baja en los costos internos, sino por la posibilidad de la exportación a nuestros vecinos, que aumenten nuestro caudal, en la casi siempre esquiva balanza de pagos.

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Argentina. Buques extranjeros pescan en forma ilegal.

Iluminar a la Argentina aquí y ahora

Argentina está sin duda ante una oportunidad histórica, que el enrarecimiento de la situación mundial favorece, dado que su riqueza en agua, minerales y energía puede brindarle una situación de privilegio que puede y debe aprovechar.

Quizás habría que recordar que el país está en deuda con su gente, puesto que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, según la clásica definición de Abraham Lincoln, no ha cumplido el sueño que apareció en la primera presidencia de Perón y en el sexenio de Alfonsín, de una auténtica democracia social, que acompañe este sistema de libre elección y sin proscripciones, que pudimos y supimos conseguir desde hace cuarenta años.

Nos alertan a su vez esas cifras escalofriantes de pobreza y de indigencia que se reiteran incesantemente y la altísima inflación, que se han duplicado tanto en la administración anterior como en ésta.

Como predicaba Arturo Frondizi en los 60 del siglo XX, es hora de que el país deje atrás su sombrío panorama de subdesarrollo, que aloja múltiples promesas incumplidas de la democracia formal para muy vastos sectores que habitan el suelo argentino.

Y sobre todo es hora de tratar de entender y practicar lo que Raúl Alfonsín llamaba “comunes denominadores”, que son la necesidad del próximo gobierno y de su oposición, dado que se necesitan mayorías agravadas para que Argentina abandone su rumbo de colisión y sea lo que fuera en un ya lejano momento: una promesa de paz y prosperidad para todos aquellos que habitaren su suelo.

Es decir Argentina primero, como nos enseñara nuestra selección mayor de fútbol, que nos hizo llorar de alegría…

* Dr. en Medicina y Ciencias Sociales; Lic. En Ciencias Políticas; (ex investigador de CNEA y docente autorizado de la UBA)