OPINIóN
Empleo

Asertividad, una nueva técnica para sobrevivir a las críticas en el trabajo

Sin sumisión ni agresividad, hay maneras de recoger el guante de un comentario negativo y devolverlo con altura. Algunos casos.

Entrevista laboral
- | Freepick

La asertividad es un espacio dónde podemos expresarnos sin entrar en una posición sumisa o agresiva. Consiste en expresar nuestros sentimientos de manera honesta y directa, mientras se respetan los derechos de los demás. El hecho de ser asertivos nos da mayor bienestar emocional, ayuda a evitar respuestas agresivas o violentas, mejora la calidad de vida y permite expresar el enojo de manera adecuada.

Actuar de esta manera es fundamental en el espacio laboral porque promueve una comunicación efectiva y respetuosa entre los colaboradores, esto permite que se pongan límites adecuados, se resuelvan conflictos de manera constructiva y se fomente un ambiente de trabajo saludable. Además, la asertividad nos ayuda a construir relaciones laborales sólidas, basadas en la confianza y el respeto mutuo, lo que facilita la colaboración, la productividad y la creatividad en un equipo de trabajo.

Hay algunas técnicas de asertividad que pueden ayudar a mantener una postura, y expresarse libremente, sin tener que ponerse en una posición sumisa dando excesivas explicaciones, ni en una posición agresiva dónde la forma de defensa consista en provocar al otro.

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El disco rayado. Consiste en repetir tu respuesta u opinión una y otra vez, en un tono cordial, sin hacerle cambios, más allá de lo que diga la otra persona. Es muy útil cuando alguien es insistente, o con quien quiere manipular la conducta.
segunda persona. Cuando alguien ataca, o se pone en un rol perseguidor, en lugar de responder sumisamente justificándonos en primera persona, respondemos hablando del otro, usando el la segunda persona del verbo. Por ejemplo, cuando dicen "hacés todo mal!", responder: "¿Y vos cómo te ves en cuanto a tu rendimiento? O ¿sos tan severo con vos mismo?

La tercera persona. Es parecida a la anterior, pero en lugar de hablar de nuestro interlocutor, respondemos hablando de un tercero. Por ejemplo: "Es evidente que quien me enseñó tuvo dificultades en transmitir claramente la información".

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Banco de niebla. Consiste en que frente a un desacuerdo se puede dar la razón parcialmente o encontrar algún punto de verdad en la perspectiva opuesta, sin renunciar a nuestra integridad y punto de vista. Aun cuando no estamos de acuerdo, es posible reconocer las motivaciones de la otra persona, aunque no nos parezcan razonables, manteniendo firme nuestra postura. El objetivo principal es defender nuestra posición sin atacar a la persona con la que interactuamos. Esta estrategia resulta especialmente útil para enfrentar críticas manipuladoras con respeto y objetividad. Por ejemplo, cuando el otro diga "¡hacés todo mal!", responer: "Sí, es posible que no haya hecho correctamente algún punto, de todas maneras, el trabajo en líneas generales está muy bien desarrollado.


La pregunta asertiva. El objetivo es transformar las críticas que recibimos de otras personas en comentarios constructivos, analizándolos detenidamente para extraer conclusiones y aprender de ellos.

No importa si el reproche es intencional o no, nos esforzaremos por pedir al interlocutor que nos explique los argumentos específicos que respaldan su crítica y comprender claramente qué nos están pidiendo exactamente. Por ejemplo, a continuación del "¡hacés todo mal!", responder: "Ok, a lo mejor podés ayudarme a mejorar ¿Qué creés que puedo cambiar? ¿Qué harías diferente?".

Confrontación. Es una manera de invitar al otro a cambiar una conducta que no nos hace bien y que fomenta una relación interpersonal saludable y de confianza a largo plazo.

Muchas veces evitamos confrontar por temor a perder afecto o por sentirnos culpables de como creemos que hacemos sentir al otro, para abordar este tipo de situaciones, se pueden seguir los siguientes pasos:

  1. Describir la conducta inapropiada de manera objetiva y clara.
  2. Expresar la emoción que me genera.
  3. Sugerir una conducta apropiada y explicar las posibles consecuencias positivas de adoptarla.

 

4- Mostrar confianza en la capacidad de cambio de la otra persona. Es importante hacerlo en un tono cálido, manteniendo una comunicación verbal y no verbal adecuada, y eligiendo el momento adecuado para abordar el tema. Por ejemplo:
-Haces todo mal!
-Estás diciendo que hago todo mal, eso me molesta, por favor especifícame que es lo que podría mejorar, confío en que podes hacerlo.

Cuando nuestro interlocutor se expresa o actúa de manera violenta, es importante no responder y cortar esa comunicación ya que no nos beneficia de ninguna manera entrar en conflictos de manera agresiva. Cada uno tiene el derecho de dejar una conversación cuando se está siendo agresivo.

Desarrollar la asertividad en nuestro estilo de comunicación nos permite establecer límites adecuados, resolver conflictos constructivamente y fomentar un ambiente de trabajo saludable, sin quedar en posiciones extremas pasivas o agresivas que nunca llevan a la resolución de un problema.

*(MN: 66869), Dr. en Psicología, docente, tallerista y autor