jueves 01 de diciembre de 2022

Belgrano, Castelli y un naufragio “afortunado” en Cabo Polonio

En esta ocasión, encontramos una de esas curiosidades en un barco que partió de España rumbo a las colonias americanas, precisamente a Buenos Aires… en su último viaje.

Nuestra historia es muy rica no sólo en personajes sino también en hechos y curiosidades que al investigador se le presentan en los documentos casi fortuitamente. Así, dentro de un contexto, puede entenderse un poco más los grados de amistad y relaciones humanas que ligaron a los protagonistas. En esta ocasión, encontramos una de esas curiosidades en un barco que partió de España rumbo a las colonias americanas, precisamente a Buenos Aires… en su último viaje.

El 11 de noviembre de 1752 el navío Nuestra Señora del Rosario, Señor San José y las Ánimas zarpó del puerto de Cádiz comandado por el Capitán José Polloni trayendo carga en sus bodegas y unas 318 personas entre tripulantes y pasajeros, incluso una misión de sacerdotes destinados a América… Como casi todos los barcos de la época (bautizados con largos nombres) fue apodado, y en esta ocasión basado en su capitán, fue conocido con el nombre de “El Polloni”.

Luego de cruzar la línea ecuatorial sin novedades y ya bordeando Sudamérica el 31 de enero de 1753 en una noche calma de buen tiempo “El Polloni” chocó contra un arrecife abriéndose un rumbo en su casco. Inútiles fueron las tareas de achique realizadas con las bombas y al no poder dominar la entrada de agua y ante el inevitable naufragio se esperó el amanecer del día siguiente. Con las luces del día se transportó en botes a las personas (no hubo víctimas mortales) y casi toda la carga fue rescatada.

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Este naufragio motivó un proceso de investigación, pues al conocerse la noticia en Montevideo, hubo muchas versiones de irregularidades: contrabando, borrachera del Capitán y el Piloto - que ya se había fugado - y muchas declaraciones de pasajeros enfurecidos. Uno de ellos, Rafael Trillo, manifestó que:

"A las 2 de la mañana del 31 de enero de 1753 tocó el navío en un bajo desconocido, perdió el timón y se abrió por el codaste. Al amanecer se dejó ir hasta varar en la playa, lo que verificado picaron el palo de trinquete y éste se llevó el mayor que ya estaba sentido, se mantuvo el barco entero 6 días y en la última noche lo desbarató un pampero formidable”.

La zona del naufragio será conocida para muchos argentinos, Cabo Polonio, bautizada así en homenaje al navío hundido en sus playas. Los pasajeros una vez alojados en Montevideo fueron enviados a Buenos Aires y más tarde sus mercaderías rescatadas.

A bordo de “El Polloni” viajaban dos hombres que serían los progenitores de dos protagonistas de nuestra historia…

Uno de ellos embarcado como Domingo Pérez asociado a la Licencia de Pasajero a Indias del comerciante Francisco de Arcos y el otro como Cirujano del navío, Ángelo Castelli. Este último padre del “Orador de Mayo” Juan José Castelli y el primero del Creador de la Bandera Nacional, Manuel Belgrano.

Domingo había “mentido” en cuanto a su apellido y origen italiano para viajar, pues las licencias a extranjeros como él estaban vedadas en esos tiempos, por ello castellanizó su apellido materno Peri por el Pérez más hispano. Así lo utilizó durante los primeros años de su vida en Buenos Aires para luego incorporar el paterno cuando logró la ciudadanía española, llegando a usar los dos como “Belgrano Pérez” en distintas ocasiones. Estas distintas filiaciones lo llevaron a aclarar en su testamento de 1795 que reconocía todos los compromisos contraídos con las tres firmas diferentes.

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El destino juntó a Domingo y a Ángelo en alta mar y en el infortunio del naufragio y más tarde los emparentó políticamente al contraer matrimonio con dos primas porteñas: María Josefa González Casero y María Josefa Villarino González, madres de Manuel y Juan José respectivamente.

Por estos matrimonios, Manuel Belgrano y Juan José Castelli eran primos en segundo grado, es decir que sus respectivos abuelos eran hermanos. El destino uniría también a esta nueva generación como vocales de la Junta de Gobierno designada en Mayo de 1810, como previamente en el Real Consulado de Buenos Aires donde Castelli reemplazaba a Belgrano cuando solicitaba licencias de su cargo de Secretario Perpetuo. Ambos además cumplieron funciones militares según lo ordenado por la Junta, Juan José al Alto Perú y Manuel al Paraguay.

Si ahondamos un poco más en la historia del viaje de “El Polloni” encontramos que tanto Domingo Belgrano y Ángelo Castelli debían volver a España cuando el barco regresara cargado con frutos del país y pasajeros. Sin embargo, el sospechoso naufragio hizo que ambos permanecieran en Buenos Aires, se afincaran y formaran familia, dando origen a dos grandes hombres de nuestra Revolución.

Quizá parezca un simple hecho anecdótico pero… por qué no considerar esto como una causalidad o punto de inflexión (mínimo si se quiere) en nuestra historia…