domingo 20 de junio de 2021
OPINIóN
16-12-2020 13:22

Carlo Ponzi, el inspirador del modelo argentino

Tratar de comprender y encontrar una respuesta definitiva acerca de por qué a algunos países les ha ido o les va bien y a otros mal ha sido una obsesión de muchos a lo largo de la historia.

16-12-2020 13:22

Tratar de comprender y encontrar una respuesta definitiva acerca de por qué a algunos países les ha ido o les va bien y a otros mal ha sido una obsesión de muchos a lo largo de la historia.

En algunos casos la respuesta podría ser más sencilla. Se puede encontrarla en algún personaje propio de una serie de Netflix. Me refiero a Carlo Ponzi. Un italiano astuto como todo mediterráneo –según Joan Manuel Serrat– quien generó una fortuna en Estados Unidos a partir de un sistema que hoy se conoce como Esquema Ponzi.

¿Cómo funciona? Muy fácil. Se prometen pagos de intereses altamente apetecibles a partir del ingreso de nuevos incautos al sistema. Por ejemplo, le doy a una persona 100 dólares con la promesa de que tendré 120 al mes siguiente. ¿Cómo lograba Ponzi los 20 dólares que debía pagar? No por sagacidad o innovación en las inversiones sino que los obtenía de alguien nuevo que le diera 100 dólares y de allí pagar los prometidos.

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El sistema se basa así en conseguir siempre nuevas personas que hagan aportes para poder pagar los compromisos asumidos. El sistema se derrumba si no hay nuevos ingresantes al juego. Es lo que le pasó finalmente a Ponzi.

¿No será que los países actúan en parte de esa manera? Götz Aly es un polémico ensayista alemán. En uno de sus libros, “Hitlers Volksstaat. Raub, Rassenkrieg und nationaler Sozialismus” (“El Estado popular de Hitler. Rapiña, guerra racial y socialismo nacional”) afirma que el gigantesco Estado de Asistencia Social nacionalsocialista se sostuvo a partir del Esquema Ponzi.

Se suele pasa por alto que el apoyo de los alemanes al régimen de Adolf Hitler se debió a ambiciosos programas de beneficios sociales destinados a las clases media baja y obrera: pensiones, jubilaciones, planes de salud y vacaciones en cruceros al Mediterráneo o a los fiordos noruegos fueron ideados para sumar adhesión al nazismo. El problema era cómo financiar estos programas.

 

Carlo Ponzi 20201215

 

Durante la década de 1930, la Alemania bajo el régimen nazi se encontraba al borde de la bancarrota de modo recurrente ya que no podía financiar semejante gasto público. ¿Cuál fue la estrategia de los nazis para superar el desmadre financiero? Aly lo dice rotundamente: el saqueo. Primero sobre los judíos alemanes, a quienes se les incautaron fábricas, bancos, pequeños negocios, casas. Cuando se acabó esto se inició una guerra de conquista. Hasta que llegó Stalingrado y el Esquema Ponzi de ingresar nuevos bienes al sistema se desmoronó totalmente. Alemania tenía pies de barro para sostener el gasto de la guerra y simultáneamente los programas sociales, que siguieron en marcha casi hasta que el Ejército Rojo estuvo a las puertas de Berlín.

¿Fueron los únicos? No. Algunos imperios se han asentado sobre la misma lógica: ingresar nuevas riquezas vía conquista para financiar el crecimiento. España, a partir de la Conquista de América, o Portugal son ejemplos de este modo de expansión. La Rusia zarista se expandió hacia el Este hasta que se chocó contra Japón en 1905.

La Argentina ensayó algo similar con la Conquista del Desierto. El ingreso de una enorme cantidad de tierras a la economía, sumado a nuevas tecnologías externas, le permitió al país ser uno de los más prometedores del planeta. Hasta que se acabaron las tierras por sumar y no hubo cambios tecnológicos de base.

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La mentalidad Ponzi sigue presente. Gran parte de la dirigencia doméstica mira al cielo para saber si será una temporada de sequía o lluvias para cosechas satisfactorias.

Crecer por fuera del Esquema Ponzi es impulsar el cambio tecnológico. La siembra directa y los cultivos transgénicos lograron ampliar momentáneamente la frontera agrícola a partir de desarrollos innovadores. Es lo que en parte nos mantiene a flote. Para bien o mal.

Pequeño problema: estos avances tienen fecha de vencimiento. No nos queda más que crecer a partir de un giro tecnológico sostenido. Y no puede haberlo sin inversión en educación, tecnología y ciencia. Y en eso seguimos mal, muy mal.

 

* Dr. en Sociología (UCA). Docente UCA, UNTREF, UCES.

 

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