OPINIóN
Desde Madrid

Diario de la peste: pedir una explicación

Millonarios de todo el mundo firmaron un manifiesto en el que piden pagar más impuestos para paliar la crisis sanitaria. En la lista no figura la reina Isabel ni el rey emérito de España. Monarquía ausente.

Reina Isabel II
Reina Isabel II | CEDOC

El día arranca, una y otra vez, con el informe de los daños de la covid-19 y la actualización de las irregularidades cometidas por el rey emérito. En segundo plano (the last but not least, como dicen los ingleses desde Shakespeare), baja la tasa de nacimientos, como en 2008, agravada por la nueva crisis económica pero también alimentada por el miedo al contagio durante el embarazo. Desciende también, en el otro extremo del ciclo vital, la esperanza de vida. El demógrafo y epidemiólogo Sergi Trias-Llimós del Centre d’Estudis Demogràfics de Barcelona, dice que las muertes llegan ya a 44.000 personas (y no 28.000 como informan las cifras oficiales), con lo cual cae la edad de muerte promedio, 83,3 años antes de la pandemia, y se recuperará cuando tengamos una vacuna.

Juan Carlos I tiene 82 años y se encuentra fuera de peligro sanitario, ya que se lo supone confinado en la Zarzuela y sus expectativas, no de vida sino de destino, son diversas, según los interlocutores de turno, expertos todos en temas de la Corona. Lo cierto es que la Casa Real, junto con el Gobierno español, están diseñando un plan nada favorable a Juan Carlos con el único fin de preservar la monarquía.

Ayer se difundieron cintas grabadas por el excomisario José Manuel Villarejos, en prisión provisional y sin fianza desde 2017 por escuchas ilegales, en las que conversa con la amiga sentimental del rey, Corinna Larsen, en las que esta asegura que en la Zarzuela había una máquina para contar el dinero que periódicamente llegaba de Suiza.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Diario de la peste: la incertidumbre

A un argentino, tarde o temprano y de manera reiterada, le hacen en Madrid una pregunta difícil de sortear: ¿qué es el peronismo? Suelen hacerla los tontos, pero los que no lo son, la hacen como humorada y en lugar de una respuesta se avanza en una conversación política casi siempre interesante. En estos días se puede hacer la misma pregunta con otro sujeto: ¿me pueden explicar la monarquía?

La corona británica tiene un patrimonio calculado en 16.300 millones de dólares, de los cuales, unos 470 millones son de la reina Isabel II de Inglaterra. Este patrimonio, el de la corona y el de la reina, crece año a año gracias a la pericia de los financieros que han logrado, entre otros estándares del sector, que la reina salga en los Paradise Papers que se conocieron en 2017, denunciando a todos aquellos que operan en los paraísos fiscales del planeta. Allí están casi todos los nombres de personas y empresas que llenan las páginas del Financial Times o el Wall Street Journal. Allí salen los millonarios y, con mayor cobertura, los billonarios. Esta semana los primeros han sorprendido con un manifiesto en el que piden pagar más impuestos para paliar la crisis sanitaria. Los firmantes aclaran que no se trata de limosnas: "Los problemas que ha causado, y puesto en evidencia, la covid-19 no se pueden solucionar con caridad, por muy generosa que sea. Los líderes de los gobiernos tienen que responsabilizarse de obtener los fondos que se necesitan y de gastarlos de manera justa. Se puede garantizar una financiación apropiada de nuestros sistemas de salud, escuelas y seguridad mediante un aumento impositivo a las personas más ricas del planeta, personas como nosotros".

Diario de la peste: lo mejor de todo

Ni bien leí el manifiesto me fui a la lista de firmas y solo reconocí a la heredera de Disney, Abigail, nieta de Roy, quien fundó el imperio de Mickey junto a su hermano Walt. En The Guardian supe que otros firmantes eran un empresario neozelandés, Stephen Tindal y el guionista británico Richard Curtis. ¿Por qué no Warren Buffet, por ejemplo, quien dijo que la lucha de clases existía y la estaban ganando ellos, los ricos? Buffet este año está cuarto en la lista de billonarios de Forbes. De los dos mil que componen la nómina, ninguno de los 83 nombres del manifiesto aparece. La diferencia es sutil. Forbes no hace estadísticas de millonarios: es una liga menor. También sería curioso escuchar a Bill Gates, Jeff Bezos o al argentino Alejandro Bulgheroni (puesto 764 con 2,7 billones; eso sí, billones anglosajones, con nueve ceros y no doce como en nuestro sistema), pedir que suban los impuestos.

La reina de Inglaterra es millonaria (aunque tampoco firma el manifiesto), ya que para entrar en la lista debería doblar su fortuna personal. El rey emérito español, aunque desconocemos su fortuna (opaca) tampoco entraría en la nomina ya que no aparece ningún monarca: todas las fortunas de las familias reales son estimadas, líquidas, ajenas a la estadística.

Mientras tanto, el presidente Pedro Sánchez no deja de recibir malas noticias de otros reinos. Contábamos hace unos días lo que le ocurrió en Holanda; ayer el primer ministro sueco Stefan Löfven le aclaró que el dinero de ayuda será un crédito, nunca una transferencia.

Por último, the last but not least (por cierto, es del Rey Lear), ¿nos explican, por favor, la monarquía?

MR/FeL/FF