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OPINIóN / A un año de la unción de Alberto
lunes 18 mayo, 2020

Gran inteligencia para derrotar al PRO

La expresidenta eligió al mejor de los que tenía a mano y reconoció algo que Macri no: la imposibilidad de triunfar con su propia candidatura.

Asunción como presidente de Alberto Fernández- Foto: Cedoc Perfil

Era un obviedad que ni Cristina ni Macri podían ganar una elección, como innegable el hecho de que el gobierno había cometido el peor de los pecados, endeudar y empobrecer al país a la vez. Ninguno de nosotros dejó de percibir que le habían reducido más de un veinte por ciento su poder adquisitivo para no hablar del estado en que se encuentran los sumergidos que vemos a diario viviendo en las calles.

Es legítimo preguntarse  si los organismos  internacionales como el FMI ignoraban que sus préstamos estarían solo al servicio de la fuga de capitales o  si imaginaban  acaso que alguna parte de ellos se destinaría a la inversión. Con este panorama, el gobierno debía perder, solo la carencia de lectura política podía suponer un triunfo electoral.

Hace un año Cristina asombró al elegir a Alberto Fernández como su candidato, asumiendo lo que su contrincante  insistía en negar: la imposibilidad de triunfar con su propia candidatura

 Hace un año Cristina asombró al elegir a Alberto Fernández como su candidato, asumiendo lo que su contrincante  insistía en negar: la imposibilidad de triunfar con su propia candidatura.  Eligió al mejor de los que tenía a mano, a uno de los que se había distanciado, sin dejarse llevar por la soberbia que la mediocridad de Macri y sus amigos no terminó nunca de remontar. Cristina asombró a la sociedad. Le habían inventado un personaje más limitado de lo que realmente es. Esto no significa que esté hablando loas de ella, no lo haría, pero comparada con su adversario pertenece a otra categoría política, más allá de las limitaciones que le impone su fanatismo.

Los expertos en fuga de capitales - que no de otra cosa se trata el Pro- siguieron ignorando la realidad, vicio que define la esencia de sus  tristes vidas. Cristina estaba superada, solo la pobreza intelectual exacerbada del Pro podía generar  el fenómeno de su retorno, y en rigor, fue el único gran logro de ese lamentable gobierno: deuda, miseria y retorno al pasado.

Hace un año Cristina avisó que sabía esperar, que podía convocar a los que la criticaban, que todavía algo de política estaba vivo en su sangre. Los otros siguieron negando, festejando gobernar sin pensar, y las PASO fueron un golpe brutal según el cual el anti peronismo y el anti cristinismo unidos y sumados podían llegar al cuarenta por ciento, pero ya nunca más serían gobierno.

Algunos quedaron en la trinchera de la denuncia, como  asumiendo su incapacidad para ocupar el espacio desconocido de la propuesta. Y eso que el cristinismo está plagado de errores, pero el Pro demostró  que los suyos son más graves y lo aventajan.

Hace un año que Cristina volvió al poder. No comete las equivocaciones que sus enemigos hubieran esperado de ella aunque tampoco ayuda al crecimiento del espacio oficialista. Como la provocación suele sustituir  a la carencia de ideas, el tema de los presos políticos y la convocatoria a los médicos cubanos,  fueron dos hechos que lograron debilitar parte del poder de Alberto.

Apenas tres meses después de la asunción, vino la pandemia. El virus cambió las condiciones del mundo, el gobierno convocó a la unidad nacional y tuvo grandes logros. El ala dura del Pro quedó encerrada en un grupo de denunciadores  que no cesan en sus hostigamientos, pero que no van más allá de ese rol. Ahora deberán discutir el futuro con los radicales.

Hace un año Cristina decidió derrotar a Macri y lo logró con holgura. Demostró que la política sigue siendo un arte fuera del alcance de los comerciantes aficionados

Hace un año Cristina decidió derrotar a Macri y lo logró con holgura. Demostró que la política sigue siendo un arte fuera del alcance de los comerciantes aficionados. El gobierno está lejos de las amenazas de parecerse a Venezuela o de aquellos riesgos revolucionarios que consolidan el miedo,  único sostén del pensamiento ausente de la oposición.  Sin embargo, Cristina, no implica, a mi entender,  un futuro digno para la política, pero no tengo dudas de que Macri y sus socios son claramente más perjudiciales para la economía del país. Aun en  lo que atañe a la “corrupción”-  nunca negué los cuadernos y sus consecuencias-, asumamos que la fuga de capitales  tuvo un poder de daño infinitamente más fuerte. 

Hace un año Cristina imponía su inteligencia, al derrotar al Pro.De todos modos, para muchos de nosotros, todavía falta una alternativa superadora que nos permita entrever una salida de la situación de crisis que vivimos- acrecentada sin duda por los efectos que dejará la pandemia- y una proyección de crecimiento económico.  Para eso,  es imprescindible instalarse por encima de las dos opciones.


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